"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )

domingo, 27 de octubre de 2013

Cuentos sufies - El faro - iluminar la vida

A modo de introducción 

El Sufismo es la esencia y la espiritualidad del Islam. fuente de conocimiento, y filosofía de vida que está en los cimientos de todas las religiones, aun en la discrepancia.

El Sufismo es una vía espiritual, material y social, en la que no hay una renuncia a la vida. El sufí es el que trata de vivir en la vida cotidiana lo que Allah le ha decretado, y para ello necesita esforzarse y luchar.

Es el viaje del buscador hacia Allah,  es una vía personal, y no debe confundirse con un sufismo “amoroso”, “universalista”, “poético” a la espiritualidad de la “New Age” difundido por Occidente, aunque sea con buenas intenciones.

Al que sigue esta vía se le llama pobre, faquir, porque la “pobreza” en la vida espiritual es un estado imprescindible y necesario. Allah es quien todo lo posee, reconociéndonos dependientes de Él y aceptando Su decreto, se alcanza la paz.

Como enseñanza se utilizan cuentos, -como las parábolas en la Biblia para los cristianos-, se perciben con el corazón y no con la mente, no se trata de descifrar su significado, sino más bien de permitir que se produzca su efecto sutil al leerlos.  

Esas enseñanzas pueden ser seguidas por cualquier persona y como todo lo que nos hace reflexionar refuerza nuestro espíritu.

El Faro -  un popular cuento sufi

Érase una vez un hombre que construía un faro en medio del desierto. Todos se burlaban de él y lo llamaban loco.

- ¿Para qué un faro en medio del desierto? - se preguntaban.

El hombre no hacía caso y seguía callado haciendo su labor.

Un día por fin terminó de construir el faro. 

En la noche sin luna y sin estrellas el espléndido rayo empezó a girar en las tinieblas del aire, como si la vía láctea se hubiera convertido en carrusel.

Y sucedió que en el momento en el que el faro comenzó a dar su luz, surgió de pronto en el desierto un mar iluminado por un río de luz y hubo en el mar buques transatlánticos, paso de submarinos, de ballenas, puertos con mercaderes de Venecia, piratas de barbarroja, holandeses errantes y sirenas...

Todos se asombraron, menos el constructor del faro.

Él sabía que si alguien enciende una luz en medio de la oscuridad, al brillo de esa luz surgirán muchas maravillas.
Reflexión: Si logramos construir faros que iluminen nuestra vida y las vidas de muchos otros  tal vez surjan maravillas impensadas. Desde conocernos mejor a nosotros mismos, hasta mostrar el camino a quienes no logran hallarlo.
De lo contrario la oportunidad de convertir vidas ordinarias en extraordinarias, desiertos en paraísos, se desperdiciará. Mantengamos la luz encendida.
"Es muy probable que las mejores decisiones no sean fruto de una reflexión del cerebro sino del resultado de una emoción". - E. Punset Casals. -  jurista, escritor, economista y divulgador científico español contemporáneo 

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