"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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jueves, 1 de abril de 2021

Pascua, Misterio y Fé - ... la celebración en un país laico por excelencia

"El gran regalo de la Pascua es la esperanza; la esperanza cristiana que nos hace tener esa confianza en Dios, en su triunfo final, y en su bondad y amor que nada puede quebrantar". Basil Hume – monje benedictino, arzobispo y cardenal inglés (1923-1999)

Semana Santa es una de las conmemoraciones religiosas cristianas más extendidas del mundo, un ensamble de misticismo, tradiciones y fe, y Pascua la aceptación del Misterio de la Cruz y Cristo resucitado. Sin embargo en Uruguay, es una celebración casi perdida desde la perspectiva religiosa, convertida cada vez más en una experiencia personal, íntima, privada, devenida al decir de los historiadores en una suerte de ‘ghetto’, que para aquellos que crecieron alguna vez en la fé cuesta mantener, casi invisible dentro del sincretismo cultural del que participa por éstos días, donde los cambios culturales, políticos y religiosos van modificando las formas de pensamiento de la sociedad.

Cada quien tiene sus creencias y a ellas se debe, el avance -en muchas partes del mundo-, de la secularización, supone una crisis, alejamiento y declive de la religioso, una dificultad para sostener una búsqueda espiritual y en mi país, una sociedad que desde hace más de un siglo en su proceso modernizador ha separado los poderes del estado y la iglesia, ha fomentado lo laico en su máxima expresión, no propiciando –sin cercenarlo- las manifestaciones religiosas, ha creado una identidad propia que lleva a que éstas celebraciones terminen siendo una pálida y tímida expresión de la que únicamente participan un reducido número de fieles que mantienen sus creencias cristianas y las practican.




No pretendo hacer de ésto un estudio antropológico, Viendo el mundo y los cambios culturales de la humanidad parecería lógico pensar que tal vez la religión no tiene futuro y viendo mi entorno cercano, vuelvo a un tema complejo si los hay el de la laicidad donde surgen claramente las sensibilidades y opiniones contrapuestas de la sociedad colocando la Pascua de Resurrección en un lugar donde el significado del Cristo como símbolo del resurgimiento espiritual del hombre, queda desvirtuado, minimizado, relegado, convertido en días de descanso o de actividades recreativas, así como conocido y representado por los tradicionales huevos de chocolate que se regalan en esos momentos.

En éstos tiempos complejos, somos testigos, por un lado del desesperado afán de creer y confiar en los avances de la ciencia, y por otro del tímido resurgimiento en muchos, de la necesidad de aferrarse a la fé buscando en lo religioso –aunque de manera individual- la esperanza y certezas que la ciencia no da. No queremos enfrentar ateísmo o agnosticismo con religión, ciencia y espiritualidad pueden convivir en un mundo tolerante y sobre todo porque creemos que tan importante como la celebración de una Semana Santa, es vivir cada día de una forma que no contradiga la esencia de ella.  

Por ello y a pesar de ello queremos mantener nuestro espíritu, adaptándonos a las circunstancias del entorno y el momento, pero permaneciendo de alguna manera en el simbolismo cristiano de éstas fechas, momento de reflexión, entendiendo y aceptando la diversidad en las formas de creer así como la tolerancia y respeto necesarios para la convivencia en esa diversidad, sintiéndonos libres para, una vez más, con fé, ..., desear al mundo: … ‘Felices Pascuas!!’ .

Fuentes: https://seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol3/9/009_roguet.pdf                              https://journals.openedition.org/assr/21270?lang=es                 https://www.eltiempo.com/vida/reflexion-sobre-las-religiones-durante-las-crisis-482582   

"Que la alegría de la resurrección nos levante de la soledad, la debilidad y la desesperación a la fuerza, la belleza y la felicidad". - Floyd W. Tomkins – diácono estadounidense rector de la iglesia de la Santísima Trinidad en Filadelfia (1850-1932)

domingo, 27 de octubre de 2013

Cuentos sufies - El faro - iluminar la vida

A modo de introducción 

El Sufismo es la esencia y la espiritualidad del Islam. fuente de conocimiento, y filosofía de vida que está en los cimientos de todas las religiones, aun en la discrepancia.

El Sufismo es una vía espiritual, material y social, en la que no hay una renuncia a la vida. El sufí es el que trata de vivir en la vida cotidiana lo que Allah le ha decretado, y para ello necesita esforzarse y luchar.

Es el viaje del buscador hacia Allah,  es una vía personal, y no debe confundirse con un sufismo “amoroso”, “universalista”, “poético” a la espiritualidad de la “New Age” difundido por Occidente, aunque sea con buenas intenciones.

Al que sigue esta vía se le llama pobre, faquir, porque la “pobreza” en la vida espiritual es un estado imprescindible y necesario. Allah es quien todo lo posee, reconociéndonos dependientes de Él y aceptando Su decreto, se alcanza la paz.

Como enseñanza se utilizan cuentos, -como las parábolas en la Biblia para los cristianos-, se perciben con el corazón y no con la mente, no se trata de descifrar su significado, sino más bien de permitir que se produzca su efecto sutil al leerlos.  

Esas enseñanzas pueden ser seguidas por cualquier persona y como todo lo que nos hace reflexionar refuerza nuestro espíritu.

El Faro -  un popular cuento sufi

Érase una vez un hombre que construía un faro en medio del desierto. Todos se burlaban de él y lo llamaban loco.

- ¿Para qué un faro en medio del desierto? - se preguntaban.

El hombre no hacía caso y seguía callado haciendo su labor.

Un día por fin terminó de construir el faro. 

En la noche sin luna y sin estrellas el espléndido rayo empezó a girar en las tinieblas del aire, como si la vía láctea se hubiera convertido en carrusel.

Y sucedió que en el momento en el que el faro comenzó a dar su luz, surgió de pronto en el desierto un mar iluminado por un río de luz y hubo en el mar buques transatlánticos, paso de submarinos, de ballenas, puertos con mercaderes de Venecia, piratas de barbarroja, holandeses errantes y sirenas...

Todos se asombraron, menos el constructor del faro.

Él sabía que si alguien enciende una luz en medio de la oscuridad, al brillo de esa luz surgirán muchas maravillas.
Reflexión: Si logramos construir faros que iluminen nuestra vida y las vidas de muchos otros  tal vez surjan maravillas impensadas. Desde conocernos mejor a nosotros mismos, hasta mostrar el camino a quienes no logran hallarlo.
De lo contrario la oportunidad de convertir vidas ordinarias en extraordinarias, desiertos en paraísos, se desperdiciará. Mantengamos la luz encendida.
"Es muy probable que las mejores decisiones no sean fruto de una reflexión del cerebro sino del resultado de una emoción". - E. Punset Casals. -  jurista, escritor, economista y divulgador científico español contemporáneo