"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )

martes, 26 de mayo de 2020

Smeraldo o 'La verdad no dicha' - flores y leyendas

"Podemos concebir lo que sería la humanidad si no conociera las flores.?
Maurice Maeterlinck - dramaturgo y ensayista belga (1862-1949) 

La Ciudad de las Esmeraldas o ‘Citta Smeraldo’, ciudad rodeada por un muro de esmeraldas, -o cuando menos eso era lo que el mago pretendía que los ciudadanos creyeran-, es la capital de la Tierra de Oz, lugar mágico en el que se desenvuelve la conocida historia del Mago de Oz y toda la saga de relatos del escritor estadounidense Lyman Frank Baum, y precisamente en ese maravilloso y fantástico entorno se encuentra enmarcada la leyenda de la flor Smeraldo.

Probablemente se pueda ubicar la ciudad en algún lugar al norte de Italia, en un tiempo no determinado, aunque bien podría haber sido en la época medieval, y la leyenda relata de la existencia allí de un hombre, hijo ilegítimo de un noble y la hija de un jardinero –la que murió al dar a luz-, el que por obvias razones fue humillación de su familia y por la tanto enviado y escondido en algún sitio alejado.

Esa vida solitaria perseguida por odios y celos, que además iba enmascarado por creer que era feo y por tanto desagradable a la vista de otros, consiguió aislarlo del mundo, haciéndole un ser desconfiado, endureciendo su corazón, encontrando felicidad y paz sólo en el cultivo de las flores del jardín del castillo.

Sin embargo un día, una niña, con ropas pobres, se acercó al jardín, robó algunas flores, y salió corriendo, lo que enojó al hombre, que decidió cuidar sus preciosas flores quedándose despierto para impedir el robo, pero el hecho se repitió en las noches siguientes, por lo que esperar a la niña se convirtió en algo importante, mientras con curiosidad se preguntaba el motivo por el qué lo hacía, de manera que decidió seguirla hasta el pueblo, envuelto en una capa.

Descubrió que la niña era muy pobre y las flores robadas las vendía para sobrevivir, por lo que se sintió culpable y deseó poder ayudarla comenzando a cultivar más cantidad y mejores flores para ella, y sin darse cuenta en la espera comenzó a enamorarse y quería decirle sus sentimientos, pero no podía hacerlo porque si ella lo viera se asustaría de su fealdad y le tendría miedo.

Decidió que cultivaría una flor muy hermosa y singular que la niña podría vender muy cara por ser exclusiva y así trasmitir su amor, lo intentó muchas veces y durante mucho tiempo hasta que lo logró, llenó el jardín con ellas y esperó que la niña volviera a recogerlas. Pero la niña no volvió y así transcurrió un largo tiempo de espera hasta que tomó la decisión de ir a ver porque ella no llegaba, enterándose de ese modo, que la niña había muerto.

Una triste historia donde el desamor, el rechazo, la soledad, la ausencia de autoestima, el miedo y la falta de coraje llevan a un final no deseado, dejando el sentimiento de culpa y pérdida, quedando como reflexión el sentido dado a la flor, Smeraldo, esa bella flor, tan fantástica y difícil de hallar como la Tierra de Oz y la Ciudad de Esmeralda, prevaleciendo su significado de ‘la verdad que no se pudo decir’, ‘la verdad no dicha’.

Una historia de amor, una flor única, bella, exquisita, una leyenda romántica y mágica que parece decirnos ‘ámate a ti mismo´, de ese modo podrás encontrar el valor para enfrentar las dificultades y así vivir y hacerlo bien, para luego poder querer a los demás.
... ...

Nota
la banda surcoreana de k-pop BTS, ha incluído en su tercer album 'Love Yourself' la canción titulada 'The truth untold', inspirada en ésta conmovedora historia olvidada en el tiempo. y que pueden escuchar en el enlace que sigue.
* The truth untold en Spotify - https://open.spotify.com/track/4d5nIJDm92XcbBHVXxjpWI

"Siempre hay flores para aquellos que desean verlas."
Henri Matisse - pintor, dibujante, grabador y escultor francés (1869-1954)

Ref: https://medium.com/@indrachapa/legend-of-the-smeraldo-flower-d0e689b167af


domingo, 10 de mayo de 2020

Esculturas en movimiento - el arte y las mujeres de Luo Li Rong

"Los ojos de las estatuas lloran su inmortalidad."
Ramón Gómez de la Serna - escritor español (1891-1963)

Nacida en China, en la ciudad de Hongqi provincia de Hunan, en 1980, y habiendo realizado sus estudios de arte primero en la Escuela de Arte de Changsha y luego en la Academia de Bellas Artes de Beijing, la escultora Luo Li Rong, destaca con sus obras tanto en masilla como en bronce, de mujeres en tamaño real sorprendiendo con figuras elegantes y sensuales que parecen flotar, donde los cuerpos, el cabello y las telas que los envuelven logran el efecto de ser empujados por el viento.

Ha participado en proyectos y ha sido parte del estudio de Sun Jia Bo, -de quien tiene gran influencia-, donde perfeccionó sus técnicas en el arte figurativo, toma inspiración para sus trabajos en el Renacimiento y el Barroco europeos.




Se trasladó a Bélgica, donde ha establecido su propia escuela en la ciudad de Bruselas, en la que dicta clases, desde el 2009. La mixtura entre sus estrictos estudios académicos en su país de origen así como su desarrollo actual en el ambiente europeo habiendo aprendido técnicas de maestros occidentales, la han  posicionado en un lugar de privilegio.

Sus impresionantes y monumentales esculturas casi en tamaño real, muestran figuras de una mujer idealizada en un estilo casi surrealista, que parecen moverse en una suerte de danza sin tiempo que las humaniza.

En definitva una mujer joven, talentosa y una estupenda obra para disfrutar.

Video: TARA


"La escultura no consiste en el simple labrado de la forma de una cosa, sino el labrado de su efecto."
John Ruskin - poeta, pintor, historiador, crítico de arte inglés (1819-1900)

lunes, 20 de abril de 2020

Aislamiento - '... Ojalá podamos tener el coraje de estar solos ...'

“… El que no puede vivir en sociedad, o no necesita nada para su propia suficiencia, no es miembro de la sociedad, sino una bestia o un dios.”
Aristoteles – filósofo griega (384-322 a.C)

El hombre posee cualidades que hacen a su dimensión individual y esas características marcan su personalidad, sin embargo el ser humano necesita vivir en sociedad para desarrollarse, -y aunque es tema de discusión-, socializar es su propia naturaleza, comunicarse, interactuar y convivir es una necesidad para sentirse protegido, pudiendo así satisfacer sus necesidades tanto físicas como espirituales.

Tendemos a agruparnos y coexistir para crecer y desarrollarnos y para ello nos rodeamos de la familia como primer núcleo de la sociedad pero aún eso no nos resulta suficiente y construímos y ampliamos nuestros círculos para interactuar en un entramado mayor. Por eso no podemos aceptar el aislamiento y la soledad sin sentirnos mal.

Los tiempos actuales en una sociedad tan conectada por redes sociales y medios tecnológicos, han llevado a que -a pesar de vivir en sociedad- nos veamos en soledad, unas veces impuesta por las circunstancias y otras veces elegida y hay que aprender a vivirla sin caer en la ansiedad o el estrés. La soledad puede permitirnos conectar con nosotros mismos y nuestro mundo interior enriqueciéndonos, pero el encuentro humano cercano y los afectos son indispensables.




La situación en éste 2020, como reflejo de la pandemia por la expansión del virus Covit-19 de manera global nos ha puesto frente a algo peor que la soledad y es el aislamiento forzado como forma de evitar contagios y éste aislamiento es el que se está convirtiendo en un problema real que de prolongarse en el tiempo y ante la incertidumbre de un horizonte no avizorado que genera miedos, inseguridades y angustia, termina acarreando depresiones y enfermedades asociadas.

Es una realidad que la pérfida de hábitos y cambios en el ritmo de vida, las conductas restrictivas, el encierro, la falta de contacto físico, si bien son encarados como una forma de ser responsables de la salud propia y la de terceros, un forma de solidaridad, son al mismo tiempo -junto a la crisis económica que ello implica-, un factor desencadenante de problemas con la salud mental.

Tratar de conservar la salud biológica y tambien la salud mental como un todo, es tal vez el gran desafío a enfrentar, en un mundo de cambios inesperados debemos pensar que éstos malos tiempos tendrán un final, no sabemos cuánto tiempo llevará encontrar la luz al final del túnel, cuanto esfuerzo implicará el levantarse cuando ese momento llegue y recuperarse el día después.

Sin dudarlo ese momento llegará, enterraremos los sinsabores, las tristezas, y volverán los abrazos y la cercanía, podremos dar un beso sin sentir temor, compartir una charla o un café con la alegría del reencuentro y toda la fuerza para volver a comenzar, aunque tal vez deberemos mantener cuidados, precauciones e incorporarlos como parte de una nueva manera de vivir lo cotidiano.

Mientras tanto apelemos a la creatividad, la paciencia, miremos hacia adentro y nos sorprenderemos de cuanto podemos encontrar, como dijo alguna vez Eduardo GaleanoOjalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos … ' y así será.

“La soledad se admira y desea cuando no se sufre, pero la necesidad humana de compartir cosas es evidente.”
Carmen Martin Gaite – escritora española premio Principe de Asturias 1988 (1925-2000)

martes, 7 de abril de 2020

El ojo de Horus - talismán místico, amuleto protector, símbolo matemático

"Los mitos relatan la verdad del alma."
Diana Uribe - historiador y filósofo colombiano contemporáneo

Recorrer la mitología egipcia nos lleva a recrear ese maravilloso y místico universo sustentado en el antiguo Egipto y su religión, asi como sus dioses caracterizados por fenómenos de la naturaleza  o con formas animales que atemorizaban pero representados con forma humana, conformando ricas historias donde existían pasiones humanas y relaciones familiares.

Así es el caso del dios Horus, Hor “el elevado”, “señor del cielo”, dios celeste considerado iniciador de la civilización egipcia representado como un hombre con cabeza de halcón, dios de la realeza en el cielo, de la guerra y de la caza, hijo de Osiris e Isis, venerado en todo Egipto, encargado junto a Anubis de vigilar la balanza en la que se pesaban los corazones de los difuntos durante el 'juicio de Osiris' que era –dentro del conjunto de creencias-, el acontecimiento más importante poseyendo la capacidad de proyectar la energía solar. Su ojo derecho  representa al sol, tambien llamado ojo de Ra, siendo origen de toda la luz y su ojo izquierdo u ojo nocturno, símbolo de la luna.




El 'ojo de Horus' como muchos otros símbolos esotéricos devenidos de antiguas culturas, conocido tambien como Udyat o “lo que está completo” alude claramente al acto de ver, y por extensión en su sentido figurado señala el conocimiento y la sabiduría relacionándose con la intuición y la percepción y se atribuyen a él propiedades de protección, capacidad de observación, discernimiento y sanación lo que lo convierte en símbolo de salud y prosperidad.

En la antigüedad fue utilizado como símbolo matemático para la creación de un complejo sistema de fracciones, así el ojo era fraccionado en 6 partes, ej.: las cejas eran 1/8, la pupila ¼, la porción izquierda de la pupila a ½, la derecha a 1/16 la parte inferior vertical 1/32 y la inferior diagonal 1/64. Fue usado con medidas de superficie y volumen en tareas del agro.

Y aunque pensemos que la buena o mala suerte depende más de la actitud que de amuletos, aquí les dejamos esta tradición extraída de la mitología sobre un símbolo, un amuleto, una rareza donde místico, religioso y práctico van de la mano, ‘el ojo que todo lo ve’, un talismán que protege contra las enfermedades y que nos acompaña a través de diferentes expresiones - joyas, tatuajes, etc.-, hasta la actualidad.

Fuente de referencia :https://www.ancient-origins.es/noticias-mitos-leyendas-africa/el-ojo-horus-004926 

"Todos los mitos y todos los sueños tienen algo en común, y es que todos ellos son escritos en el mismo idioma, el lenguaje simbólico."
Erich Fromm - psicoanalista y filósofo alemán (1900-1980) 

viernes, 27 de marzo de 2020

Pandemia - una dura lección del siglo XXI,


"En ésta época hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra."
Eurípides de Salamina - dramaturgo griego (480 aprox. a.C)

Vivimos tiempos difíciles para el mundo, somos testigos de la pandemia que afecta a la sociedad, en todas y diferentes partes del planeta, nos inundan las noticias, las alarmas se disparan, los servicios de salud se ven desbordados e ineficientes, la enfermedad en éste hoy, llamada Coronavirus o Covit-19, se impone y hace estragos.

Basta ver un poco de historia para reconocer que las epidemias desde siempre han impactado en todos los aspectos de la vida humana. Desde el siglo XIV época donde la peste negra mató a más de la mitad de la población de Europa o la llamada gripe española que en 1918 mató entre 50 y 100 millones de personas, más de las que murieron durante la 1era.Guerra Mundial, han influenciado la cultura, la economía, la demografía y han provocado conflictos, crisis económicas y guerras así como al contrario momentos de crisis y eventos bélicos han sido terreno propicio para la aparición de epidemias.

Teniendo claro que éstas situaciones de emergencia sanitaria son eventos que se repiten a lo largo de la historia, debemos tambien tener claro que ellas sacan lo mejor y lo peor del ser humano desde aquél que desinteresada y voluntariamente aún a riesgo de su propia salud, se pone al hombro llevar adelante acciones solidarias en beneficio de los demás integrantes de su comunidad, como por el contrario los otros que de forma egoísta viendo sólo su beneficio personal, y sin tomar en cuenta el perjuicio ajeno, realizan actos totalmente censurables o aquellos que dejan aflorar sus prejuicios étnicos, religiosos o políticos perdiendo de vista la objetividad.

Y esta nueva crisis pone de manifiesto que tal vez una de las mayores pérdidas que los más de 8 mil millones de habitantes que pueblan nuestro planeta sufren además de la pérdida de vidas es la pérdida de la libertad que por obvias razones se ve restringida sustancialmente, asi como el distanciamiento social obligado.




Es difícil encontrar los equilibrios necesarios para que lo que es una prioridad de la salud pública no termine convirtiéndose en una grave crisis económica en la que sin duda el mundo inexorablemente caerá, pero a la que no aportaremos mejoras dividiendo, estigmatizando, creando temores, generando angustia y paranoia, inevitables por si mismas en momentos de incertidumbre.

La comunidad científica ha sido tomada desprevenida, tal vez ahora ésto deba ser visto como un desafío mayor frente al que pararnos dispuestos, con la mente abierta, de manera racional pero sin desprendernos de la empatía, la buena voluntad, con inteligencia y capacidad para cooperar, acatando las directivas técnicas de los expertos, agradeciendo a quienes están en la línea de fuego aún en detrimento de su salud, dejando de lado egoísmos personales.

Pandemia, una dura lección de éste siglo XXI, una situación que nos enfrenta con la muerte, que nos muestra claramente nuestra pequeñez y fragilidad, sacando nuestra ira frente a lo que no podemos encontrar solución, tratando a toda costa de hallar culpables, pero que al mismo tiempo termina siendo una oportunidad para aprender y de la cual salir fortalecidos como mejores seres humanos, dando importancia sólo a aquellas cosas que realmente la tienen, pensando en un mejor mundo para la generación que vendrá en el que recuperemos la esperanza y podamos volver a abrazarnos.

"Lo peor en usted es que se niega a luchar, se da por vencida, no hace más que pensar en la enfermedad y en la muerte. Pero existe algo tan inevitable como la muerte y es la vida!"
Sir Charles Chaplin - actor, guionista, compositor, director de cine británico (1889-1977)




jueves, 5 de marzo de 2020

Ikigai - una exquisita palabra, para una forma de ver la vida

"He descubierto que si amas la vida, la vida te amará de vuelta."
Arthur Rubinstein - pianista polaco-estadounidense (1887-1982)

El mundo occidental y el mundo oriental no sólo se diferencian por razones geográficas, La forma de pensar, la forma de vivir que hacen a la idiosincracia de las sociedades es manifiestamente diferente entre ambos mundos, la milenaria y rica cultura oriental ha sido desde hace ya algún tiempo motivo de atención por parte de occidente, que ha ido incorporando elementos en distintas áreas, desde la gastronomía, la medicina o la literatura.
Así en la escritura vemos que occidente enlaza letras formando sílabas que a su vez forman palabras mientras que oriente utiliza símbolos que combinados dan lugar a un concepto.
Tal es  el  caso  de  la  palabra japonesa Ikigai, que se compone de las partículas iki  (生き)  se refiere a la vida y kai  (生き)  que se traduciría como la razón de lo que uno desea y espera, un término que no tiene traducción y que podríamos definir como ‘el significado de tu vida’, ‘la felicidad de estar siempre ocupado’ o ‘la razón de ser’.
Es una de esas maravillosas y exquisitas palabras japonesas de las que tenemos mucho que aprender. En la cultura japonesa, se cree que cada uno de nosotros posee un ikigai. Esta palabra, desconocida para muchos, refiere a todo aquello que le da sentido a nuestra vida.


La problemática del ikigai es que, aunque todos lo poseamos, no todos lo encuentran, ¿Para qué estamos aquí?. A cada uno le llevará un tiempo diferente encontrarlo, pero
cuando has encontrado tu ikigai es imposible que no seas feliz.
Tal vez para comprender mejor esta palabra debemos empezar por entender que la cultura oriental da una importancia significativa a la búsqueda del equilibrio, el autoconocimiento y a través del mismo el descubrimiento de la felicidad, con el convencimiento de que la realidad es un constante cambio, que el hombre puede transformarse a si mismo en el fluir hacia esa búsqueda y que en la armonía del universo todo tiene un lugar de forma armónica y un motivo de ser.
Una palabra, una forma de ver y comprender la vida, la búsqueda de un propósito, un interesante aprendizaje.


"Un hombre, como regla general, debe muy poco a lo que ha nacido, un hombre es lo que hace de si mismo."
Alexander Graham Bell - científico e inventor británico (1847-1922)