"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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miércoles, 5 de enero de 2022

La espera de los Reyes Magos - un ritual milenario

'El hombre tiene ilusiones como el pájaro alas. Eso es lo que lo sostiene' - Balise Pascal -matemático, físico, filósofo y teólogo francés (1623-1662)

La frase de B. Pascal es el claro espejo que refleja lo que se repite cada año y de eso se trata en ésta mágica noche del 5 al 6 de enero. 

La tradición cuenta que tres reyes de Oriente vinieron, e iban guiándose por una estrella -La estrella de Belén- que les condujo en el camino, y allí buscaron al Niño Jesús recién nacido para entregar sus regalos, ... y aunque no eran reyes ni magos, con ellos surgía un fantástico ritual que ha atravesado los tiempos y se mantiene hasta hoy, sosteniendo en su entramado de fantasía, historia y leyenda los sueños espectantes e inquietos de los más pequeños ante la prometida sorpresa de lo que recibirán, y el afán de los mayores por ser hacedores de esa ilusión.





... y a pesar de que sabemos que en la ruta de los Reyes Magos, muchos quedan al margen de la alegría, y aún siendo mayores y no niños, dejemos que la ilusión nos gane, cumplamos con el ritual, permitamos la magia, embarquémonos en la travesía a la que ésta noche nos invita.

'Somos como un viajero en el desierto que persigue espejismos hasta la extenuación.'- Gueshe Kelsang Gyatso - religioso y guía espiritual tibetano contemporáneo

lunes, 5 de diciembre de 2016

Crecer y madurar - Cuando el amor y el ejemplo son la clave y el mandato

"A menudo a los niños se les castiga por ser seres humanos. A los niños no se les permite manifestar mal humor, tener días malos, tonos irrespetuosos, o malas actitudes. Si, los adultos los tenemos todo el tiempo. Ninguno de nosotros es perfecto. Debemos dejar de imponer a nuestros niños estándares de perfección más elevados de los que podemos obtener nosotros mismos."
Rebecca Eanes – escritora estadounidense contemporánea

Que los niños son el futuro del mundo, nuestro mayor tesoro, son frases utilizadas a menudo, que sin embargo muchas veces no van acompañadas de hechos y actitudes que hagan por una niñez sana, feliz, de la que nos podamos sentir satisfechos y orgullosos de verlos crecer, aprendiendo a manejar sus emociones y convertidos luego en adultos con una vida provechosa.
Tener y criar hijos conlleva además de todo el amor y protección incondicional que hay que darles, un aprendizaje mutuo en el que del niño aprenderemos mucho más de lo que que creemos y para el que debemos hacer que el niño encuentre el ambiente adecuado y seguro en el que desarrollarse, el adulto ha de ofrecer la contención, el acompañamiento y los ejemplos a seguir, ya que una parte fundamental de esa relación surge de cómo manejamos nuestra propia vida y la observación que el niño hace del comportamiento de los mayores.



Niños y adultos sentimos emociones, y cada uno necesita aprender -en su proceso de crecimiento- a escucharlas y sacar experiencia de esas vivencias aunque a veces resulte difícil hacerlo. Cuando el niño llora, está ansioso, triste o se enoja no significa que hay que consentir y darle lo que arbitrariamente reclame, consintiendo al creer que esa  es la forma de hacerlo feliz, tampoco reprimirlo, porque el niño igual que el adulto, cuando se enoja necesita exteriorizarlo por el contrario debemos encontrar el delicado equilibrio para respetar su emoción sabiendo colocar los límites sin escatimar abrazos, para que pueda superar y sobreponerse, y sin duda mal podremos hacerlo si no logramos manejar las emociones propias.
Los niños acumulan conocimientos, y es importante para su vida futura que estén bien capacitados pero no debemos olvidar que tanto o más importante que la educación curricular, además de saber sumar, restar, lenguas y ciencias, es darle valores, principios, sentido de responsabilidad, confianza en si mismo, sensibilidad frente al dolor ajeno, respeto por sus mayores, fortaleza de espíritu, compasión por los débiles, un corazón dispuesto a amar y concepto de libertad y justicia, esa libertad y justicia para la que añadiremos alas con que estimular su vuelo.
Tarea de creación y construcción, difícil si las hay, para la que el amor será condición imprescindible, así como la dedicación de tiempo compartido, cuyo resultado final logrará nuestro propio crecimiento si conseguimos mantener nuestra visión con ojos de niño y nos hará sentir orgullosos y esperanzados de que habremos contribuído a transformar chicos emocionalmente felices en adultos seguros de sí mismos, dignos, respetuosos, para los que la violencia no sea una opción, de temperamento fuerte y mano acogedora, que con sus certezas podrán hacer por un mundo mejor.
"Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida."  Pitágoras - filósofo y matemático griego (569-475 a.C.) 

viernes, 21 de octubre de 2016

Creciendo - ... juegos, el mejor aprendizaje

"Jugar para un niño es la posibilidad de recortar un trocito de mundo y manipularlo, sólo o acompañado de amigos, sabiendo que donde no pueda llegar lo puede inventar. Así define el juego, el juego libre que es la verdadera necesidad del niño."
Franceso Tonucci - pensador, psicopedagogo y dibujante italiano contemporáneo

Cuando los adultos creemos que darle a un niño un juguete costoso, y para ello nos empeñamos –a veces más de lo que podemos-,  nos sorprendemos luego al ver que el chico recibe el obsequio, lo saca del envoltorio, quita la caja, lo mira, y más de una vez, lo deja a un lado y durante muchos días juega, imaginando en un despliegue de su maravillosa fantasía, mil historias diferentes, con esa caja que contenía, lo que nosotros elegimos para ellos.

Los niños son naturalmente inquietos, curiosos, observadores, vitales y dueños de una imaginación que les permite crear el mundo a su alrededor, que generalmente es diferente al que los mayores les proponemos. Pueden construir castillos, jugar con dinosaurios, escalar una montaña, o armar su propio auto, tener su almacén de insectos o inventar la canción más graciosa, encontrando la alegría aún en un entorno de precariedad, inventando la felicidad.




Ellos necesitan sentirse queridos, protegidos y apoyados por el entorno para crecer saludablemente, dejarlos jugar es la mejor forma de permitirles crecer, desarrollarse, es fundamental estimularlos y dejar que ensayen, exploren, experimenten, se ensucien, gasten energías y a nosotros nos corresponde acompañarlos, compartiendo, dándoles valores y alas, para que puedan volar, ya irán llegando en el momento adecuado las responsabilidades y obligaciones de manera paulatina.

Claro que en los tiempos que corren, la multiplicidad de ocupaciones de los adultos y las tecnologías al alcance de la mano a veces conspiran en los procesos, pero si logramos el equilibrio que permita congeniar y acompasar los tiempos y las necesidades de los niños habremos conseguido andar por el camino del medio que es el más adecuado, ya que todo es necesario en el complejo proceso de crecimiento de nuestros niños de hoy, para que se convierten en adultos felices.

"El futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde."
Gabriela Mistral - seudónimo de Lucía Godoy Alcayaga, poetisa, diplomática y pedagoga chilena, Nobel de Literatura 1945 (1889-1957)

jueves, 21 de julio de 2016

Pecas y arrugas - ... el amor ayudando a crecer

"En cada niño nace la humanidad."
Jacinto Benavente - dramaturgo, director, guionista y productor de cine español, Nobel de Literatura en 1922 (1866-1954)

Las rivalidades, las burlas así como los afectos están presentes en la relación que los niños pequeños mantienen con otros niños y si bien es cierto que todos desde pequeños tenemos determinados rasgos que nos caracterizan, no es menos cierto que los chicos son el producto del entorno que les rodea, son influenciables y por tanto repiten conductas copiadas de los adultos.

Ellos no miden lo que dicen o hacen, ni el daño que pueden causar con sus espontáneas actitudes, a veces resultado de rivalidades, otras una manera de llamar la atención, sólo piensan en hacer o conseguir lo que quieren, y a su corta edad no tienen la capacidad de ponerse en el lugar del otro, por lo que padres y educadores son quienes responsablemente tienen que trasmitirles valores, indicando límites y sobre todo el amor con que afirmar su crecimiento de manera positiva.

El brevísimo relato -del que desconozco el autor-, que les dejo, ejemplifica con sencillez, casi con ingenuidad, esas burlas tan comunes entre niños en las que la diversión está en reírse del diferente aunque sin tomar en cuenta el dolor ocasionado a quien es objeto de la misma.

Un día que estaba en el zoológico, ví a una abuela con su nieta, cuyo rostro estaba salpicado de "pecas rojas y brillantes" ... Los niños estaban esperando a que un artista pintase sus caritas con patitas de tigre.



-Tú tienes tantas Pecas que él no va a tener donde pintar- le grito un niño de la fila en tono burlón
La niña bajó la cabecita ... la abuelita se agachó y le dijo: 
-Adoro tus pecas...
-¡Pero yo las detesto! -respondió la niña
-Cuando yo era niña, siempre quise tener pecas- le dijo, pasando el dedo por la cara de la nieta.- ¡Las pecas son tan bonitas!
La pequeña levantó el rostro:
-¿Tú crees que lo son?
-Claro,dijo la abuela. ¿Quieres ver? Dime una cosa más bonita que las pecas.
La pequeña, mirando el rostro sonriente de la abuelita, respondió:
-¡Las arrugas!
… …

Lejos estamos de pretender extendernos sobre los niños y las características que presentan durante el crecimiento en sus primeros años y sus iniciales contactos fuera del hogar, así como pautas para tratarlos por parte de quienes los rodean desde el punto de vista psicológico o educativo, sólo lo hacemos a modo de reflexión y comentario personal.

Algunos niños son dóciles, otros más inquietos, algunos son dulces, otros más traviesos, algunos tienen sus peculiaridades pero para todos la ternura, el amor y el ejemplo con que son criados son el ingrediente principal con que nutrirse, tal como en éste cuento, pueden hacer que el niño se sienta querido y valorado logrando que las diferencias no existan, que los ‘defectos’ no sean tales, que el gordito, el pecoso o el que usa lentes sean iguales, que las bromas y el juego no lastimen, permitiendo relaciones sanas y adultos luego con vidas felices.

"El futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde."
Gabriela Mistral - seudónimo de Lucila de María Godoy Alcayaga, poeta y educadora chilena (1889-1957)

lunes, 23 de mayo de 2016

'Charco de Lodo' - aprendiendo de los niños

"Un niño puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado con algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea."
Paulo Coelho - escritor brasileño contemporáneo

Muchas veces los niños, libres de prejuicios e inhibiciones,  con la mente abierta, el corazón limpio y su bendita inocencia, nos sorprenden con sus actitudes, modos de hacer, en ocasiones sacándonos de nuestros límites, haciéndonos perder la paciencia, pretendiendo corregirles, y cuando eso nos sucede tenemos que detenernos a pensar si son ellos o somos nosotros los que estamos en  el lugar equivocado.

El cuento que les comparto ‘Charco de Lodo’, que encontramos en ‘El libro de los cuentos’ es un ejemplo de ello:



Cuando veo dientes de león, veo hierba dañina invadiendo mi patio. Mis hijos ven flores para la madre y soplan la pelusa blanca pensando en un deseo.

Cuando veo un mendigo que me sonríe, veo a una persona sucia que probablemente quiere que le de dinero y eso me pone molesto. Mis hijos ven a alguien que les sonríe y ellos responden con otra sonrisa.

Cuando oigo una música, me gusta. Pero no sé cantar y no tengo ritmo; entonces me siento y escucho. Mis hijos sienten el ritmo y bailan. Cantan y si no saben la letra, crean la suya propia.

Cuando siento un fuerte viento en mi rostro, me esfuerzo contra el. Lo siento despeinándome y empujándome para atrás cuando voy caminando. Mi hijos cierran sus ojos y abren sus brazos y vuelan con él, hasta que caen riendo en el suelo.

Cuando rezo, digo tú y nosotros, y concédeme esto y dame aquello. Mis hijos dicen, ¡Hola Dios!, te doy las gracias por mis juguetes y mis amigos. Por favor, manten lejos los malos sueños hoy por la noche. Yo todavía no quiero ir al cielo. ¡Sentiría la falta de mi padre y de mi madre!.

Cuando veo un charco de lodo lo rodeo. Veo zapatos enlodados y tapetes sucios. Mis hijos se sientan en el. Ven represas para construir, ríos para cruzar y bichos para jugar.

Yo solo quisiera saber, ... Si los hijos nos fueron dados para enseñarles o para aprender de ellos...
… …

Los cuentos Zen nos invitan a la reflexión ayudando a ver la vida y las circunstancias que vivimos desde una perspectiva diferente proporcionando la luz necesaria para iluminarnos ante situaciones en las que el apoyo que clarifique ideas es importante. Actúan en nosotros como ancianos conocedores de la música del corazón del mundo desde tiempos inmemoriales aportando las respuestas que les pedimos con un toque fresco de inocencia, esa misma que los adultos vamos perdiendo al crecer en edad.

Tal vez es buen momento para cuestionarnos si debiéramos volver a mirar con los ojos de los niños, para apreciar las cosas con sencillez, vivir sin rodeos, caminar con el corazón abierto y disfrutar lo que la vida nos da, como lo hacen ellos, cuidemos darles un buen ejemplo.

"La mayoría de los niños oyen lo que dices, algunos niños incluso hacen lo que dices, pero todos los niños hacen lo que haces."
Katleen Casey Theisen - socióloga estadounidense

viernes, 11 de marzo de 2016

Niños y el tiempo que les damos - cantidad o calidad?

“Antes de casarme tenía seis teorías sobre el modo de educar a los niños, ahora tengo seis hijos y ninguna teoría.”
John Wilmot – poeta y escritor inglés (1647-1680)

La infancia es un tiempo acotado, finito, dura sólo unos años, y es tan importante como que durante ese período el niño absorbe del entorno y esa experiencia lo enriquecerá o lo marcará durante el resto de su vida ya que dependiendo de cuales hayan sido sus vivencias éstas posiblemente influirán en sus conductas de adulto y su forma de relacionarse, aún en edades avanzadas se ha comprobado que quienes tuvieron experiencias felices con sus padres durante la niñez manejan de mejor forma su situación  en la vejez, cuando menos eso señalan estudios especializados.

Más allá de lo técnico, ese breve espacio que la vida nos regala para disfrutar de nuestros hijos es un tiempo irrenunciable que luego recordaremos con alegría, y no es imprescindible que dediquemos muchas horas para ello, -horas de las que generalmente no disponemos-, porque el trabajo y las responsabilidades que como adultos tenemos no lo permiten.




Hay que tener claro que lo que hagamos hoy con los niños, las experiencias educativas o de recreación que les ofrezcamos serán el eje alrededor del cual se moldeará la personalidad y las conductas que redundarán en adultos sanos, y por otro lado todos sabemos que cada vez tenemos que atender más cosas y disponemos de menos tiempo por lo que habremos de –con ingenio y habilidad- encontrar ese necesario espacio para compartir.

Podremos hacerlos participar de lo que hagamos en la cocina, cuando reparamos un mueble, o acompañándolos cuando pintan o ven una película, podemos cantar, conversar, jugar o mirar fotos con ellos, eso hará la felicidad y alegría de cada momento. No es necesario que nos sintamos culpables por no salir a pasear, lo imprescindible es compartir el disfrute de una manera que logre esa necesaria unión, que cree el hábito de ‘hacer y estar juntos’, ya el transcurso de los días irá decantando los gustos y preferencias de cada uno.

Dar mucho tiempo no asegura calidad, estar presente es lo importante aunque sólo sea un ratito cada día, los fines de semana –aún restando horas al descanso- sin duda lograremos que se sientan queridos, seguros, confiados, importantes en nuestra vida, felices y nosotros nos beneficiaremos de lo mismo que les estemos dando, conociéndonos, tomando conciencia de familia, integrándonos, aprendiendo, aprovechando de la forma que podemos el mayor regalo que la vida nos proporciona.

“La sociedad verdaderamente humana es la sociedad del aprendizaje, donde los abuelos, los padres y los niños son todos estudiantes.”
Eric Hoffer – escritor y filósofo estadounidense (1902-1983)

martes, 5 de enero de 2016

Inocente y mágica ilusión - la espera de los Reyes Magos

“El niño no es una botella que hay que llenar, sino un fuego que es preciso encender.”
Michel de Montaigne - filósofo, escritor, humanista y moralista francés (1533-1592)
 
Los niños en su primeros años viven en su particular mundo donde fantasía e ilusión son fundamentales para crecer felices, aunque la  ilusión es un ingrediente que debería estar presente en todos los seres humanos sin importar la edad, para tener una vida plena.

Claro que todos sabemos que hay niños que serán excluídos, por circunstancias de pobreza, maltrato, guerras o desastres, que no tendrán la posibilidad de saber de risas, ilusiones y felicidad, sus pequeñas vidas crecerán en un ambiente hostil carente de oportunidades, donde ni la mágica ilusión de los Reyes Magos tendrá cabida, porque el mundo no los tiene en cuenta.




Hay un día que se repite cada año en que esa ilusión se multiplica, los ojos brillan mucho más, la ansiedad se desborda y es el momento de la espera de los Reyes Magos, esos magos de Oriente que llegaron con regalos para el Niño de Belén y que simbólicamente recorren las casas de los niños del mundo hasta el presente.

Los niños aseguran haberse portado bien y ser merecedores de recibir lo que han pedido, y se afanan en la espera recordando dejar pasto y agua para los camellos que llegarán con los regalos mientras duermen, y esa espera e  ilusión no saben de precios y valores, porque la magia está en la ansiedad y en la sorpresa, -al despertar-, de encontrar lo que a ciencia cierta no saben como llegó, pero allí está.

Y el asombro los hará saltar de la cama, los ojos se abrirán muy grandes, las bocas reirán nerviosas, los cuerpos brincarán en una suerte de algarabía descontrolada y contagiosa, de la que todos chicos y adultos disfrutaremos, haciendo de esas fechas una noche y un dia especiales, y esa noche y ese despertar los viviremos hoy y mañana.

“De todas las personas, los niños son las más imaginativas. Se entregan sin reservas a todas las ilusiones. “
John Milton - poeta y ensayista inglés (1608-1674)
 

jueves, 26 de noviembre de 2015

'A casa' - aprendiendo de los niños, con la poesía de Vinicius de Moraes

“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.” 
Karl A. Menninger – siquiatra estadounidense (1893-1990)

Quienes tenemos niños pequeños en nuestro entorno, además de disfrutar de su alegría, inocencia, su estado de genuina sorpresa permanente, descubrimos gratamente que de ellos aprendemos permanentemente y ese es un privilegio que me ha sucedido a mí en éstos últimos años, escuchando a Maite mi nieta más pequeña cantando entusiasmada una bonita y alegre canción que -con sus por entonces 3 añitos- resultaba más graciosa aún. 

Tanto me gustó que lo comenté en la familia, sobre todo por ser una letra un tanto extensa que ella memorizaba perfectamente, y comprobé que siempre estamos a tiempo de saber 'algo más', ya que luego de investigar un poquito supe que la canción "La casa disparatada", en portugués 'A casa', fue escrita en 1970 por el poeta y músico brasileño Vinicius de Moraes, y formó parte de un libro con 32 poemas para niños publicado con el título de 'A Arca de Noe'.




Era uma casa muito engraçada
Não tinha teto, não tinha nada
Ninguém podia entrar nela, não
Porque na casa não tinha chão
Ninguém podia dormir na rede
Porque na casa não tinha parede
Ninguém podia fazer pipi
Porque penico não tinha ali
Mas era feita com muito esmero
Na rua dos bobos numero zero

Tengo una casa disparatada,
no tiene techo, no tiene nada.
Nadie se puede en ella quedar,
no tiene suelo para pisar.
No tiene puertas, ni una pared,
¡Qué disparate! Fíjese Usted,
que no hay manera de hacer pipí
pues pelela no tengo allí.
La tengo hecha con mucho esmero
calle los locos, número cero.
Mi casa está en un barrio precioso
donde vivimos los mentirosos.

Aunque ha sido traducido al español por el músico argentino Luis Pescetti, y ha sido cantada por distintos grupos dedicados al público infantil, así como en los diferentes centros escolares, he preferido compartir la versión original en portugués.

La vida con niños nos mantiene ágiles de cuerpo y mente, nos lleva a actualizar información, -a mi me permitió acercarme a esa faceta que no conocía del poeta carioca-, nos permite compartir su mundo arropándonos con su ternura, su transparencia simple, picardía e ingenuidad y nos hace recordar nuestras propias vivencias de la niñez olvidada allá en el tiempo, entibiando el corazón. 

Video: Os MiniMágicos 
Fuente: http://www.enelpaisdelashadas.com/los-lunes-musicales-a-arca-de-noe/  

La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón. 
H. G. Hendricks – profesor, orador y pastor (1924-2013)