"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )

jueves, 3 de noviembre de 2016

Duda razonable - el riesgo de creernos dueños de la verdad

"Si comienza uno con certezas, terminará con dudas; más si se acepta empezar con dudas, llegará a terminar con certezas."
Sir Francis Bacon - filósofo y ensayista británico (1561-1626)

No existen verdades únicas y absolutas, es peligroso creer que tenemos la verdad en nuestras creencias, nos estamos limitando a nosotros mismos, nos estamos cerrando puertas y lo que es peor aún estamos cerrando el corazón y la mente a todo otro pensamiento.

Es interesante el texto de Deirdre Blomfield-Brown, más conocida como Pema Chodrón, monja budista estadounidense , sobre el que podemos reflexionar


‘Tener aunque sólo sea unos segundos de duda respecto a la solidez y la verdad absoluta de nuestras opiniones, incluso el simple hecho de  tomar conciencia de que tenemos opiniones, nos introduce a la posibilidad de la ausencia de ego. No tenemos que hacer desaparecer nuestras opiniones y no tenemos que criticarnos por tenerlas. Simplemente tenemos que ser conscientes de lo que nos decimos a nosotros mismos y ver cuánto de ello no es más que nuestra percepción personal  de la realidad que puede ser compartida o no por los demás.’

Los fundamentalismos no conducen a nada bueno, ser inflexibles nos condiciona imponiendo límites, aceptar, tolerando otras voces, abiertos a creencias y opiniones diferentes es importante, en el intercambio de ideas surge el enriquecimiento para todos, ya que la perspectiva desde la cual miramos es variable, dependiendo de nuestros intereses, del momento que vivimos, de las circunstancias, la oportunidad y nuestra propia evolución.

Muchas veces la pretendida racionalidad enmascara convicciones sin bases sólidas, busca excusas, argumenta de manera arbitraria pretendiendo darnos fundamentos que sostengan nuestros criterios en un intento de, sentirnos dueños de lo que pensamos y creemos verdadero de una manera caprichosa, aferrándonos a lo seguro.

Estar dispuestos a los cambios es darnos la oportunidad de una vida diferente, mejor o peor, y aún a riesgo de cometer errores, el peor de todos es el de mantenernos inamovibles en nuestras convicciones, cerrándonos a los cambios, negándonos a crecer al no permitirnos la duda razonable, lo que no significa deshacernos de nuestras opiniones, sino contrastar nuestras creencias con las de los demás, para luego tomar posición y para la que cualquier etapa de la vida en que nos encontremos es válida.

imagen: Antonio Mayoro

"La duda es uno de los nombres de la inteligencia."
Jorge Luis Borges - escritor argentino (1899-1986)

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Ciclos - la muerte, ... difícil de aceptar, ... sólo un intervalo

"La muerte no es la extinción de la luz, es apagar la lámpara porque ha llegado el amanecer."
Rabindranath Tagore - poeta, dramaturgo, músico, novelista y filósofo indio, Nobel de Literatura 1913  (1861-1941)

Hoy es una fecha para reflexionar, como cada 2 de noviembre es el dia dedicado a los difuntos, una celebración a la que adhieren casi todas las iglesias, que está presente en la mayoría de las culturas y momento de reconocer que la muerte es parte del ciclo de la vida, un hecho inevitable, sobre el que el ser humano generalmente evita pensar y hablar, tal vez por miedo a lo desconocido, tal vez miedo al dolor que significa la desaparición de los seres queridos, tal vez miedo a nuestro propio tránsito a la otra vida.

No me voy a extender sobre ello, pero quiero compartir un texto que ha sido atribuído al poeta y filósofo francés Charles Péguy, pero que en realidad pertenece al canónigo inglés Henry Scott Holland basado e inspirado en un escrito de San Agustín, se denomina ‘Death is nothing at all'/ 'La muerte no es absolutamente nada', el que originalmente fue parte del sermón que se leyera en la Abadia de Westminster en 1910 durante los homenajes en la muerte del rey Eduardo VII.




La muerte no es nada. Tan sólo he ido a la habitación de al lado.
Yo soy yo, y vosotros sois vosotros.
Lo que yo era para vosotros lo sigo siendo siempre.
Llamadme por el nombre con el que siempre me habéis llamado;
habladme como lo habéis hecho siempre,
no utilicéis un tono diferente, ni toméis un aire solemne o triste.
Continuad riendo de lo que nos hacía reír juntos.
Orad, sonreíd, pensad en mí, rogad por mí.
Que mi nombre sea pronunciado en casa como siempre lo habéis hecho,
sin énfasis de ningún tipo ni tampoco rastro de sombra.
La vida significa todo lo que siempre ha significado.
No se ha cortado ningún hilo.
¿Por qué debería estar fuera de vuestros pensamientos,
simplemente porque no nos podemos ver?
Os estoy esperando por un intervalo.
No estoy lejos, tan sólo al otro lado del camino. Todo va bien.
... ...

Es difícil entender y aceptar la muerte del cuerpo físico, y éste texto que habla de nuestra alma nos hace reflexionar, sentimos que quien se ha ido nos está hablando en un tono coloquial y sonríe mientras lo leemos, nos dice que no morimos y nos da el consuelo que necesitamos, convirtiéndose en un clásico que ha transcendido su época.

Es natural que la ausencia impuesta por la muerte nos entristezca, sin embargo si del tiempo compartido con quienes ya no están en ésta tierra, rescatamos los momentos felices, y de esa forma los recordamos podremos hacernos cargo del dolor de una manera diferente, más amable, y recordar será un modo de mantenerlos cerca, aunque no nos veamos en éste plano.
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imagen: Karen Hollingsworth

"Nadie más muere que el olvidado."
Gregorio Marañón - médico, científico, historiador, pensador y escritor español (1887-1960)

martes, 1 de noviembre de 2016

Nada es gratis - ceder para obtener

“En éste mundo pagamos un precio por todo cuanto conseguimos y, aunque vale la pena tener ambiciones, éstas no se alcanzan con facilidad, sino que exigen su precio en trabajo, abnegación, ansiedad y descorazonamiento.”
Lucy Maud Montgomery – escritora canadiense (1874-1942)

El dinero no es todo, ni nos está asegurando que el tenerlo o no, defina nuestro nivel de felicidad, sin embargo, debemos tener claro que todo lo que obtengamos en la vida tendrá necesariamente -como contrapartida-, un pago que no necesariamente será dinero, pero que ineludiblemente será lo que tendremos que entregar a cambio y que nos dará la medida del valor que aquello que obtenemos tendrá para nosotros.

Tal vez parezca un juego de palabras, sin embargo es tan claro como que de nosotros depende decidir lo que vamos a entregar y de ello dependerá la vida que tendremos. Podemos decidir llevar una vida cómoda, sin obligaciones que nos limiten en tiempo, pero si somos jóvenes y no sacrificamos la comodidad  a cambio del tiempo dedicado al estudio, ni asumimos obligaciones, difícilmente podamos llegar a tener la carrera universitaria que deseamos, ni lograremos hacernos de la casa que vemos tienen otras personas, si no ahorramos el dinero necesario privándonos voluntariamente de algunos placeres superfluos.




Hacernos responsables de nuestra vida comienza por entender y asumir que nada es gratis y que cada decisión tomada implica renunciar a algo en beneficio de obtener algo, tal vez una buena manera de entenderlo es mirar un poco más allá de lo que a primer golpe de vista en los demás vemos, como ejercicio para comprender que nada se consigue sin esfuerzo, compromiso, renunciando a cosas que tal vez nosotros no siempre estamos dispuestos a ceder, y aún más entender que dispuestos a hacer ese esfuerzo no siempre el mismo llegará a buen puerto, pero hay que tomar el desafío y arriesgar.

Todos sabemos que algunas cosas llegan ‘de regalo’, pero esas no tendrán igual valor de lo que conseguimos con el esfuerzo propio, el que es producto del ejercicio de las decisiones tomadas libremente y con las que vamos construyendo la vida. Pagar por lo que tenemos es la mejor forma de sentirnos satisfechos, recordando que lo que no asumimos creyendo que es igual conformarnos con el menor esfuerzo, también tiene su precio, el de resignar las oportunidades y posibilidades que podríamos llegar a tener.

“Una cosa fundamental en la vida es saber lo que se quiere. Primero buscarlo como el que se asfixia busca el aire y finalmente pagar el precio.”
Fernando González Ochoa – escritor, filósofo, abogado y diplomático colombiano (1895-1964)


lunes, 31 de octubre de 2016

'Truco o trato' - ... una innovada celebración, en busca de fundamentos ...

"Pensamos según nuestra naturaleza, hablamos conforme a las reglas, y obramos de acuerdo con la costumbre."
Sir Francis Bacon - filósofo y estadista británico (1561-1626)

Algunos inmigrantes irlandeses introdujeron Halloween en la Estados Unidos donde llegó a ser parte del  folklore popular, añadiendo elementos paganos tomados de los diversos grupos de inmigrantes hasta llegar a incluir la creencia en brujas, fantasmas, duendes y monstruos de toda especie propagándose de allí a todo el mundo, y sin caer en satanizar el tema, tampoco creemos que deba frivolizarse al extremo que se ha hecho donde el festejo incluye una suerte de elementos banales y totalmente 'sui generis'.

La celebración inicia con los antiguos pobladores de Europa Central y parte de Asia Menor y los sacerdotes paganos druidas celtas, los que adoraban los árboles, creían en la inmortalidad del alma, la cual decían se introducía en otro individuo al abandonar el cuerpo; pero cada 31 de octubre volvía a su antiguo hogar a pedir comida a sus moradores, quienes estaban obligados a proporcionarla y como el año céltico concluía en esta fecha que coincide con el otoño del hemisferio norte, cuya característica principal es la caída de las hojas, por analogía lo veían como el fin de la muerte e iniciación de una nueva vida.

Esta enseñanza junto con la adoración a su dios el 'Señor de la Muerte' o 'Samhain', a quien en ese día invocaban para consultarle sobre el futuro, salud, prosperidad y muerte, entre otros  se difundió y cuando los pueblos celtas se cristianizaron no todos renunciaron a sus costumbres paganas, surgiendo de la coincidencia de ambas fiestas pagana y cristiana el Halloween, originalmente 'All Hallows eve' o 'vigilia de Todos los Santos'. 

Último día de octubre y comienzo de noviembre, momento que logra actualmente reunir tradiciones diversas que se influyen mutuamente, que gracias a la globalización y la sociedad de consumo dispuesta a asimilar todo lo que el mercado impone ha sido adoptado por niños y no tan niños, como una fiesta diferente, divertida, transgresora, un producto comercial ingenuamente aceptado, y devenido en dia de alegría, justificado como de inofensiva diversión, compitiendo en disfraces, calabazas, máscaras, brujas y dulces, bajo la consigna de 'treat or trick', 'truco o trato', 'dulce o travesura', perdiendo su magia inicial y el real contenido.

"La tradición es un reto para la innovación."
Alvaro de Melo Siza - arquitecto portugués contemporáneo

sábado, 29 de octubre de 2016

'Nos hicieron creer' - lo hicimos y aún lo hacemos ...

"Cuando no se puede volver atrás, sólo debemos preocuparnos por la mejor manera de seguir hacia adelante."
Paulo Coelho - escritor brasilero contemporáneo

Vivimos apuradas, con obligaciones y compromisos, condicionados por una sociedad que nos inculca pautas de conducta que seguimos sin cuestionar demasiado, y en algún  momento cuando nos miramos al espejo vemos cambios y nos damos cuenta que el tiempo va pasando, que el mundo está al revés, y nos detenemos a pensar interpelándonos a nosotros mismos.

Hace ya mucho tiempo circula en la web un texto breve atribuído a John Lennon que vale la pena releer y reflexionar.

“Nos hicieron creer que “el gran amor” sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.
Las personas crecen a través de la gente. Si estamos en buena compañía es más agradable.
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja y la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en la vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.
Nos hicieron creer que el matrimonio es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos.
Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados. Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas formulas son equivocadas, que frustran a las personas, son alienantes y que podemos intentar otras alternativas.
Tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto, que cada uno lo va a tener que descubrir solo.
Y ahí cuanto estés muy enamorado de ti, vas a poder ser muy feliz y te vas a enamorar de alguien.
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, mientras la violencia se practique a plena luz del día.”
… …

Todo eso nos han hecho creer, y lo peor no es lo que nos han dicho sino que nosotros lo creímos y seguimos haciéndolo, tal vez sea buen momento para hacer un giro en nuestras vidas, ejerciendo la libertad de ser nosotros mismos,  convirtiéndola en un viaje que valga la pena ser vivido.

imagen: Christophe Labyd

"Si no superas tus miedos, si no abres la puerta y no sales de casa, quedarás atrapada en una jaula hecha por tus hábitos, tus estériles rutinas. Si no superas tus miedos no podrás concederte ser feliz y contigo hacer feliz a quien te ama."
Stephen Littleword - escritor y publicista contemporáneo 

jueves, 27 de octubre de 2016

Sabemos ser felices? - ... cuando buscamos en el lugar equivocado

"La felicidad está precisamente donde no cuidamos de buscarla."
Orison Swett  Marden - escritor estadounidense (1850-1924)

En todos los tiempos, el hombre ha corrido detrás de riquezas, con la convicción de que ellas son el sustento de la felicidad, y persiguiendo sus ambiciones no repara en costos como si de una suerte de locura se tratara. La época actual no ha mejorado esos parámetros, ni los ejemplos que la historia nos da sirven para que el hombre modere su afán de dinero y poder dejando en el camino valores como la familia, amigos, y la propia salud, de las que cuando se da cuenta y quiere recuperar, muchas veces ya es tarde.

Releer los autores clásicos siempre nos acerca a textos que nos hacen reflexionar, como el cuento del escritor ruso León Tolstói,  'La camisa del hombre feliz', que a grandes rasgos nos dice lo que aquí les sintetizo, y que pueden leer completo en el link al pie.

'Un rey enfermó gravemente y ningún médico podía curarlo. Un trovador que habitaba en el palacio indicó: “Lo que el rey necesita es la camisa de un hombre feliz”. Los sirvientes trataron de hallar a un hombre feliz entre los nobles, pero no lo encontraron. Cuando iban de regreso al palacio pasaron frente a la choza de un campesino que descansaba feliz junto a la puerta: “Con el trabajo realizado, una buena salud y afectuosos amigos y familiares ¿qué más podría pedir?” Se acercaron, pero vieron que era tan pobre que no llevaba camisa. Al volver así se lo contaron al rey.'

Podríamos suponer que esta lección hizo que el rey reaccionara ordenando que sus riquezas se distribuyeran para que todos los pobres tuvieran camisa…  y a los pocos días consciente de que riqueza no es sinónimo de salud y felicidad, seguramente comenzó a aliviarse, ... o que infelizmente no reaccionó y al no tener la ansiada camisa murió.
... ...

Hay que tomar consciencia de lo que realmente significa ser feliz, luego de un relato tan claro, es importante saber que la felicidad está en otros lugares, tal vez sentir el sol en la cara aunque no tengamos una moneda en bolsillo, ver la sonrisa de un niño cuando lo levantamos luego de una caída, recibir un abrazo de alguien a quien no vemos desde hace mucho tiempo, ... y cualquier otro aporte que hagamos estaría sobrando, cada quien ha de sacar sus propias conclusiones.

Hagan por ser felices, con camisa o sin ella, aún en la precariedad siempre hay con que entibiar el corazón.


"La felicidad es íntima, no exterior; y por lo tanto no depende de lo que tenemos sino de lo que somos."
Henry van Dyke - escritor, clérigo y docente estadounidense (1852-1933)