"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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viernes, 21 de febrero de 2025

Pensamientos y creencias - construyendo realidad

"Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto."
Henry Ford - empresario estadounidense fundador de la compañía Ford Motor Company (1863-1947)

Todo lo que acontece son nuestros pensamientos Tus pensamientos alimentan tus creencias y éstas construyen tu realidad. Si cambiamos nuestra forma de mirar y percibir cambiaremos nuestro mundo.

Si nos convencemos de que una situación tiene un significado, más allá del que realmente tenga, adecuaremos nuestra conducta a esa percepción, y sin temor a equivocarnos, podemos decir que eso se reflejará en la realidad en que estemos insertos.

Según sea la percepción que tengamos, de las situaciones que nos toque vivir, será el significado que les demos, de ello dependerán nuestras reacciones y en definitiva modificaremos para bien o para mal nuestra realidad, sin darnos cuenta que fuimos nosotros quienes así lo decidimos.

Nuestras creencias son la reiteración de pensamientos y esas creencias serán las que determinen la vida que viviremos. Tratemos de alimentar ideas y pensamientos positivos y cuando no lo sean tratemos de cuestionarlos llamándonos a la duda.

Los pensamientos pueden cambiarse, somos responsables de nuestra vida, sin poder culpar al destino, o la suerte, no permitamos que los pensamientos y creencias de otros influyan en nosotros, pongamos distancia de aquellos pensamiento que nos producen miedos, alimentemos la autoestima, dándonos la oportunidad de elegir pensamientos positivos, no nos resistamos al cambio, con decisión y voluntad seguro lo podemos lograr.

Imagen: Monika Serkowska; foto-Falling Apart

"Cuando cambias la forma de ver las cosas, las cosas cambian la forma en que se ven."
Dr. Wayne Dyer -
escritor estadounidense de libros de autoayuda contemporáneo

  

jueves, 3 de noviembre de 2016

Duda razonable - el riesgo de creernos dueños de la verdad

"Si comienza uno con certezas, terminará con dudas; más si se acepta empezar con dudas, llegará a terminar con certezas."
Sir Francis Bacon - filósofo y ensayista británico (1561-1626)

No existen verdades únicas y absolutas, es peligroso creer que tenemos la verdad en nuestras creencias, nos estamos limitando a nosotros mismos, nos estamos cerrando puertas y lo que es peor aún estamos cerrando el corazón y la mente a todo otro pensamiento.

Es interesante el texto de Deirdre Blomfield-Brown, más conocida como Pema Chodrón, monja budista estadounidense , sobre el que podemos reflexionar


‘Tener aunque sólo sea unos segundos de duda respecto a la solidez y la verdad absoluta de nuestras opiniones, incluso el simple hecho de  tomar conciencia de que tenemos opiniones, nos introduce a la posibilidad de la ausencia de ego. No tenemos que hacer desaparecer nuestras opiniones y no tenemos que criticarnos por tenerlas. Simplemente tenemos que ser conscientes de lo que nos decimos a nosotros mismos y ver cuánto de ello no es más que nuestra percepción personal  de la realidad que puede ser compartida o no por los demás.’

Los fundamentalismos no conducen a nada bueno, ser inflexibles nos condiciona imponiendo límites, aceptar, tolerando otras voces, abiertos a creencias y opiniones diferentes es importante, en el intercambio de ideas surge el enriquecimiento para todos, ya que la perspectiva desde la cual miramos es variable, dependiendo de nuestros intereses, del momento que vivimos, de las circunstancias, la oportunidad y nuestra propia evolución.

Muchas veces la pretendida racionalidad enmascara convicciones sin bases sólidas, busca excusas, argumenta de manera arbitraria pretendiendo darnos fundamentos que sostengan nuestros criterios en un intento de, sentirnos dueños de lo que pensamos y creemos verdadero de una manera caprichosa, aferrándonos a lo seguro.

Estar dispuestos a los cambios es darnos la oportunidad de una vida diferente, mejor o peor, y aún a riesgo de cometer errores, el peor de todos es el de mantenernos inamovibles en nuestras convicciones, cerrándonos a los cambios, negándonos a crecer al no permitirnos la duda razonable, lo que no significa deshacernos de nuestras opiniones, sino contrastar nuestras creencias con las de los demás, para luego tomar posición y para la que cualquier etapa de la vida en que nos encontremos es válida.

imagen: Antonio Mayoro

"La duda es uno de los nombres de la inteligencia."
Jorge Luis Borges - escritor argentino (1899-1986)

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Orar - sin palabras, ... desde el corazón

"Si tienes un amigo recorre con frecuencia el camino hacia su casa, de lo contrario corres el peligro de que crezca la maleza y no encuentres el camino". - Proverbio oriental  

Creer o no creer en la existencia de un Dios es un eterno tema de discusión en el que más allá de los argumentos esgrimidos a favor o en contra de cada tendencia de opinión y sin importar la forma en que lo llamemos, Dios, Allah, Yahvé, Buda, etc, es una forma de relacionarnos con una energía espiritual que nos excede.

Tener fe en alguna de esas deidades es tener la seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no  vemos y esa fe nos lleva a querer mantener un vínculo a través del cual podamos conectarnos y sentirnos escuchados.

La conexión la entablamos a través de la oración, y para hacerlo no es necesario recitar de memoria oraciones aprendidas, orar es una necesidad interior que busca solamente un encuentro  intimo y personal con el Dios en el que creemos. Cuando oramos buscamos comunicarnos con ese ser amigo en el que sentimos podemos apoyarnos, dialogar con él, y esa intimidad nos dará sosiego espiritual, .

Y si hablamos de un Dios amigo al que seguramente recurriremos en momentos difíciles para pedir y en momentos de bonanza para agradecer, cabe aquí señalar que la oración no tiene que ser grandilocuente, sino un momento de intimidad  y desde el corazón, como dice San Agustin:

"La verdadera oración no está en su voz, sino en el corazón. No son nuestras palabras, sino nuestros deseos los que dan fuerza a nuestras súplicas. Si invocamos la vida eterna con la boca, sin desear desde el fondo de nuestros corazones, nuestro grito es el silencio. Si no hablamos, sino que deseamos de todo corazón, nuestro silencio es un grito." 

Orando cuidamos la relación con Dios, tal como lo haríamos con un amigo cercano, poniendo el corazón, fortaleciendo un vínculo especial que podemos mantener desde nuestro silencio interior.

"La oración es el desahogo de nuestro corazón en el de Dios."
San Pio de Pietrelcina - religioso capuchino y santo italiano (1887-1968)