"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )

domingo, 20 de noviembre de 2016

Contradicción - una forma ilusoria de compadecernos

"¿Contradición? ¡Ya lo creo! ¡La de mi corazón que dice si, mi cabeza que dice no! Contradicción naturalmente. Como que sólo vivimos de contradicciones y por ellas,como que la vida es tragedia, y la tragedia es perpetua lucha, sin victoria ni esperanza de ella, es contradicción."
Miguel de Unamuno - escritor y filósofo español (1864-1936)

¿Quien en la vida escapa a situaciones penosas, circunstancias que nos disgustan, miedos que necesitan ser aliviados, miserias que nos abochornan?. La perspectiva desde la que miramos, la posición que tomamos y nuestra subjetividad frente a las circunstancias que otros viven, las penurias y sufrimientos ajenos, de alguna forma son la medida con que disimulamos nuestra fragilidad, y a través de los sinsabores que no nos pertenecen, relativizamos los propios.

Participar del dolor de los otros, identificándonos, empatizando con ese sufrimiento nos acerca a una realidad diferente a la nuestra, adhiriéndonos a ese sufrimiento, pero no todos lo hacemos de igual manera, unos tomarán acciones que les permitan ayudar, mientras que otros simplemente asumirán una actitud pasiva de lamentación inconducente, que les permitirá ser espectadores doloridos, pero parapetados de cualquier involucramiento mayor.

La vulnerabilidad de los demás nos permite sentirnos compasivos, sabemos que estamos en un lugar diferente en el que ese dolor no es nuestro, nos llenamos de lástima, pero al mismo tiempo inconsciente y egoístamente nos sentimos aliviados de saber que esa circunstancia no nos sucede a nosotros, y aunque sin duda no siempre está a nuestro alcance intervenir, sólo actuamos como si de ver una película se tratase, podemos llorar mientras la vemos y luego nos desvinculamos de la situación, sin otra consecuencia.

La subjetividad con la que miramos es una manera de ver como deseamos ver, y no como realmente es, una forma de sentir íntimamente, nos colocamos en un punto alejado y desde allí nos permitimos tener una visión distanciada, caprichosa, ilusoria, en que podemos llegar a compadecer a quien vive el dolor, la desgracia o la carencia, con juicios de valor, puntos de vista, muchas veces arbitrarios, sin poner allí el corazón, y eso ya nos satisface y nos permite quitar el foco de nuestros propios problemas, disgustos y sufrimientos.

Eludiendo involucrarnos realmente, contradictoriamente nos sentimos satisfechos, dignificados y hasta virtuosos con esa nuestra limitada sensibilidad, que nos da la satisfacción de creernos compasivos, pero sin comprometernos-, y al mismo tiempo nos consuela de nuestras propias desgracias, haciéndonos olvidar -aunque temporalmente-, de las miserias que si debemos soportar. 

imagen: Usovich Alessey

"Se sentía arrastrado hacia ellos,por una compasión irresistible, pero la compasión no son obras. Ni siquiera es amor. La compasión es como el sexo, un instinto nada más."
Shusaku Endo - escritor, novelista, dramaturgo, ensayista, crítico literario japonés (1923-1996)
  

viernes, 18 de noviembre de 2016

Obediencia ciega - ... sinónimo de virtud?

“El pecado no nació el día en que Eva cogió una manzana, aquel día nació una espléndida virtud llamada desobediencia.”
Oriana Fallaci – escritora, periodista y activista italiana (1929-2006)

Si bien a primer golpe de vista la desobediencia como opuesta a la virtud de la obediencia podría considerarse una característica negativa en la conducta de los seres humanos, no siempre ha de verse de esa manera, ya que dependiendo de las circunstancias en que se presente tal vez sea la mejor alternativa a tener en cuenta y una posibilidad de transformar la realidad.

Nada existe que sea totalmente bueno o totalmente malo, la vida presenta circunstancias donde no sólo existen el blanco y el negro, hay matices que variarán de acuerdo a la perspectiva desde la cual miremos los acontecimientos y por lo tanto obediencia y desobediencia no son ni buenas ni malas en si mismas.




Sabemos que durante la infancia el niño debe aprender y ceñirse a reglas que son las pautas para aprender de límites que le permitan vivir en sociedad, sin embargo cuando somos adultos es innegable que muchas veces nos vemos enfrentados a mandatos que contravienen nuestros principios y que como seres pensantes rechazamos.

No pretendemos adentrarnos en un tema filosófico, es claro que quien obedece se siente responsable por lealtad, disciplina o deber frente a quien detenta la autoridad, muchas veces actuando sin sentirse responsable de sus actos, pero en la vida cotidiana más de una vez vamos a sentirnos agredidos por órdenes que decidimos no respetar, incurriendo en una desobediencia consciente al entender que esa obediencia está reñida con nuestra moral y conciencia.

La desobediencia es un rasgo de rebeldía contra aquello que encontramos injusto o arbitrario ya que obedecer a ciegas no debe ser sinónimo de renunciar a nuestra personalidad, pensamientos, iniciativas, libre albedrío y una forma de asumir protagonismo responsable en beneficio de lo que consideramos mejor.

imagen: Omar Delaware

“Siempre una obediencia ciega supone una ignorancia extrema.”
Jean-Paul Marat – científico y médico francés (1743-1793)

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Regalo especial - .. lugar y tiempo que hacemos propios

“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas.”
Henry Miller – escritor estadounidense (1891-1980)

Cada ciudad en cualquier lugar del mundo tiene sus sitios especiales, que no tienen que ver precisamente con los más conocidos, concurridos o importantes, sino con esos otros que tienen un encanto peculiar que -sin saber bien porque-,  cautivan, atrapan, nos alegran, aligeran el ánimo, … ¡y que agradable resulta caminar por allí!, … sin hora, sin tiempo, sin limitaciones, olvidando dificultades, sólo sintiendo nuestra propia compañía, caminando entre gente que no conocemos y tampoco vemos, que nos proporciona un inexplicable bienestar que reconforta el corazón.

Tantas veces como las circunstancias nos agobian, tantas veces como las inevitables preocupaciones están presentes, tantas otras cuando las tristezas que a todos en algún momento nos alcanzan y sensibilizan, evitamos bajar los brazos, tratamos de ver lo positivo, y ahí es cuando la ciudad nos presta esa rambla que con su especial olor a sal, nos deja encontrar la cercanía del mar en la que perdernos, o esas callecitas arboladas, por donde el sol se cuela, con el aroma de la vegetación, que podemos caminar despacio, sintiendo que abrigan nuestra fragilidad.




Las ciudades en las que vivimos son el hogar colectivo dentro del cual está nuestro hogar personal. ella nos abarca, y sabemos que cada vez más la violencia, agresividad y peligros de distintos tipos están presentes así como lugares que se convierten en guetos donde no podemos llegar sin riesgo, pero en ellas tambien podemos encontrar lugares que resultan entrañables, porque en ellos recuperamos recuerdos, dejamos volar la imaginación o simplemente olvidar los compromisos que debemos cumplir al dia siguiente, donde las emociones vuelve al origen, y podemos alejar miedos, angustias, sinsabores y sentirnos libres y al mismo tiempo contenidos.

Y de vez en cuanto todos debemos regalarnos una escapada a ese nuestro ‘espacio’ especial, ese que vemos cuando cerramos los ojos, el que sentimos está allí para nosotros cada vez que lo necesitamos, para el que no tenemos que ir demasiado lejos, tal vez está muy cerca de nuestra propia casa, donde aflojar tensiones, aclarar ideas, enfocar metas, recuperar sueños, esos sueños que se nos van arrugando con el trajín cotidiano y del que volvemos en paz, alegres, sintiendo como dice la canción "... yo renaceré sin mis pasadas frustraciones y amigo mio intentaré hacer verdad mis ilusiones tendré mi rumbo definido feliz así de haber nacido ..." , satisfechos por habernos dedicado el tiempo para hacerlo, con energía y voluntad para retomar la realidad que nos está esperando donde la dejamos, con expectativas, esperanzas y renovadas ilusiones.

imagen: Parque Rodó, Montevideo, Uruguay
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“Me di cuenta rápidamente que no hay viajes que nos lleven lejos a menos que se recorra la misma distancia en nuestro mundo interno que en el exterior.”
Lillian Smith – escritora estadounidense (1897-1966)

martes, 15 de noviembre de 2016

Perspectiva, fortaleza y alternativas - caminos posibles para sortear obstáculos

"Hay suficiente fuerza dentro de ti para superar cualquier cosa en la vida." 
Lailah Gifty Akita - escritora inspiracional ghanesa contemporánea
La vida son momentos donde se suceden situaciones felices y otras no tanto, donde nos toca disfrutar de circunstancias que nos dan alegría y situaciones de gran dolor, etapas de esfuerzos, momentos de éxitos así como también grandes fracasos, algunos pareciera que están están destinados a grandes logros, otros perseguidos por dificultades, soledad o enfermedades, que les marcan como si la vida les diera la espalda.
'El arcoiris' es un minicuento, a modo de reflexión tomado de un discurso de Mata Amritanandanayi Devi tambien conocida por sus seguidores como Madre (Amma), nacida en 1953 con el nombre de Sudhamani Idamannel en el pequeño pueblo de Parayakadavu hoy conocido como Amritapuri, cerca de Kollam, Kerala en la India. Reconocida por su enorme obra caritativa y reverenciada por algunos como un Mahatma (Gran alma) o como una santa viva.



'En un brillante dia de sol, empezó inesperadamente a llover y apareció en el infinito el más hermoso de los arcoiris. Una niña paralítica que siempre estaba muy triste quedó embargada por una alegría inmensa y llamó a su madre para que la llevara junto al arcoiris. Para complecerla y evitar que se sintiera triste, la madre la subió en el coche y se dirigió hacia donde estaba el arcoiris. Llegaron por fin a un punto donde podía divisarse mucho mejor. La madre detuvo el coche y ayudó a su hija a bajarse para que pudiera aprovecharlo más intensamente.

Mirando al arcoiris , la  niña preguntó: ¿Arcoiris precioso como es que brillas tan radiantemente?.
El arcoiris contestó: Mi querida niña, tengo una vida muy corta. Solo existo durante el lapso de tiempo en que coinciden la lluvia y el sol. En lugar de estar triste por mi corta existencia, he decidido hacer feliz a la mayoría de la gente. Y por esta decisión me he convertido en un ser tan radiante y bello.

Y mientras el arco iris hablaba, fue desapareciendo hasta extinguirse en su totalidad. 

La pequeña niña miró con todo su amor y admiración hacia el lugar por donde apareció el arco iris. Desde ese día la niña ya no fue más la de entonces. En lugar de sentirse abatida y triste por su discapacidad, procuró sonreír y derrochar alegría y felicidad hacia los demás. Fue entonces cuando encontró en si misma la satisfacción y felicidad verdadera
…. …

Es clara la intención del relato tratando de que esas personas que pasan por la depresión de una circunstancia especialmente difícil en su vida, encuentren que a pesar de ello siempre existe una posibilidad de hallar la alegría de vivir aún en las peores situaciones, y reconocer que existen otros seres humanos con situaciones complejas de transitar si bien no modifica la propia es un aliciente para buscar en otros sitios el entusiasmo de recorrer nuevos y diferentes caminos hacia esa ansiada felicidad.

Como en cada situación que nos toca de cerca depende de la perspectiva desde la que miremos, de la fortaleza de ánimo y de la capacidad de encontrar alternativas, que podamos –aunque sea difícil-, seguir adelante. Los obstáculos y las posibilidades están en nosotros, buscar objetivos tambien.

"Cuanto mayor es el obstáculo mayor gloria en superarlo."
Molière - seudónimo de Jean-Baptiste Poquelin dramaturgo, humorista y comediógrafo francés (1622-1673)

domingo, 13 de noviembre de 2016

Mburucuyá - entrelazando ciencia, fé y leyenda

"El gran libro siempre abierto y que tenemos que hacer un esfuerzo para leer, es el de la naturaleza y los otros libros se toman a partir de él, y en ellos se encuentran los errores y malas interpretaciones de los hombres."
Antonio Gaudí - arquitecto español

Identificada por el nombre científico de Passiflora, el indígena de Mburucuyá, o Burucuyá o el común de Flor de la Pasión o Pasionaria conocemos ésta planta trepadora, de hojas perennes, con propiedades sedantes, atractiva desde el punto de vista ornamental, de la que existen más de 400 variedades, que se extiende por todos los países de Sudamérica, llegando hasta Estados Unidos, cultivada en Australia, adaptada a diferentes climas, que ha logrado reunir sobre sí a través de la historia varias leyendas, cada una con diferentes significados.

Una de esas historia -la menos difundida- cuenta de: 'un sacerdote español llegado para evangelizar a tierras americanas que un dia cruzando la selva oyó los lamentos de una niña trepada a un árbol tratando de escapar de un yaguareté que amenaza alcanzarla, por lo que el misionero sin dudarlo atrajo la atención del animal sobre él haciendo que la niña huyera y que la bestia lo destrozara en su lugar. En la tierra regada de sangre creció una bella planta, el mburucuyá como símbolo del sufrimiento y sacrificio en favor de los demás.'
... …

El segundo de los relatos: 'asocia las características de la flor con la simbología cristiana de la Pasión de Jesús, en la base de la flor se encuentran diez tépalos (pétalos y sépalos) rojos indicando la sangre de Cristo y representando a los apóstoles presentes en la crucifixión (Judas y Pedro no estuvieron presentes). Arriba de los tépalos se encuentra un círculo de muchos filamentos de la corona, que son apéndices que parecen pétalos tubulares y que son 72, tantos como fueron las espinas en la corona que le pusieron a Cristo.
Al borde del círculo se ve una columna que replica la Columna de Flagelación y encima de ésta, 5 anteras como las 5 heridas y 3 estigmas o pistilos como los 3 clavos de la cruz. Hasta se consideran las manchas que presenta el envés de las hojas como las monedas que Judas recibió por su traición, y en los frutos rojos las gotas de sangre coagulada de Jesús, haciendo gala de una increíble imaginación y fé.'
... …

La tercera, más extensa y poética es: 'la leyenda indígena que relata el amor contrariado, prohibido, entre una joven y bonita española llegada al Nuevo Mundo con su padre un capitán español, y un aborigen guaraní nativo de éstas tierras que le daba el tierno apodo de Mburucuya, amor secreto, ya que el padre tenía decidido un destino diferente para su hija a quien deseaba casar con un capitán español.

Cuando la joven conoció los planes del padre lloró implorando que no la obligaran pero su padre decidió que quedara confinada en su casa hasta la boda, por lo que sólo podía ver a su amado desde la ventana enviando a su criada a informarle lo sucedido.
El joven indio se acercaba todas las noches vigilando el lugar e intentando verla, hasta que al llegar el nuevo sol triste se retiraba tocando antes una melodía en su flauta, que alegraba a Mburucuyá aunque no podía verlo, hasta que una mañana dejó de oir los sones de la flauta y a pesar de que siguió esperando imaginaba que podía haber sido herido en la selva o atacado por alguna fiera.

La tristeza se instaló en la joven perdió el color sus ojos dejaron de brillar sus labios ya no sonrieron, pero siguió esperando hasta que un día vió entre los matorrales a una vieja india que era la madre del enamorado la que acercándose a la ventana le contó que su hijo había sido muerto por el capitán al enterarse de su amor oculto.
Mburucuyá escapó por la ventana, siguió a la anciana hasta donde se encontraba su amado, cavó una fosa con sus propias manos y colocó allí el cuerpo, decidiendo terminar con su vida ya que nada la ataba a éste mundo. Pidió a la anciana que una vez terminara cubriera sus cuerpos con tierra y los dejara descansar juntos en paz. Tomó un flecha y la clavó en su pecho. La anciana observó sorprendida que de las plumas de la flecha crecía una flor que brotaba del corazón de Mburucuyá. 

Tiempo después en la tierra con que fue cubierta la tumba apareció una planta que no conocían anteriormente, con flores hermosas que se cerraban en la noche  como si se marchitaran y se abrían cada dia renaciendo con los rayos de sol.'
… …

Varias historias entrelazadas, ciencia, fé y leyendas sobre una sofisticada y hermosa planta con propiedades medicinales, que es industrializada, con cuyos frutos podemos hacer mermelada o tomar como jugo, con una delicada flor cuyos colores en las diferentes variedades van del blanco al rojizo o del bordó al azul, y que nos lleva en un viaje a través de la historia por las formas de vida, peculiaridades y creencias de los pueblos originarios y la presencia de los españoles llegados con la instalada, avasallante y controvertida conquista por éstas tierras americanas.


"Las leyendas crean a veces la realidad y resultan más útiles que los hechos."
Salman Rushdie - escritor y ensayista británico nacido en India, contemporáneo

sábado, 12 de noviembre de 2016

Hablamos con nosotros mismos? - el ejercicio de permitirnos ser libremente

"A menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a si mismas. Pero el si mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea."
Thomas Szasz - psiquiatra, psicoanalista y profesor emérito  húngaro (1920-2012)

No creo ser la única persona que piensa y habla sola, es más creo que somos muchos los que integramos este tan extraño y,  no tan extraño,  grupo de personas que tenemos la costumbre de hablar con nosotros mismos, y en lo personal es una oportunidad imperdible a la que llegamos en las preocupaciones, en la soledad, cuando algo nos angustia, en ocasiones acercándonos a recuerdos, en otros momentos llegando a sorprendentes conclusiones y en casi todas las circunstancias nos hace arribar a ricos momentos de intercambio con nuestras ideas y pensamientos, que pueden resultar fermentales.

La genialidad de un hombre de excepcional agudeza y talento como fue el dramaturgo y novelista irlandés Oscar Wilde, brillante y talentoso como pocos a veces sarcástico, siempre fascinante, en una breve frase de uno de los personajes de su cuento ‘El cohete imaginario’, nos lleva al punto.





‘ … No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo.’ …

Todos podemos mantener un diálogo voluntario con nosotros, a veces lo reproducimos luego escribiendo aquello que pensamos, otras veces ante el enojo es la válvula de escape que en ese momento necesitamos, una suerte de intercambio de ideas, una manera de –a veces- en voz alta- escucharnos y rescatar señales en las que no habíamos reparado antes, otras veces sin palabras estableciendo un diálogo sobre lo que no nos atrevemos a compartir, de todos modos una manera de ser, jamás una pérdida de tiempo. 

Un espacio para ese diálogo nos permitirá halagarnos cuando atravesamos un mal momento que pide nos reconfortemos, nos dará la perspectiva sobre cosas en las que a simple vista no habíamos reparado, será la oportunidad de proyectarnos, trazando caminos para lograr objetivos, en cualquier caso, una forma de permitirnos ser libremente.

"Sólo hay una pequeña parte del universo de la que sabrás con certeza que puede ser mejorada, y esa parte eres tu."
Aldous Huxley - escritor británico (1894-1963)