"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )

martes, 11 de febrero de 2014

Rumores - aquejando al mundo desde siempre

“Nada se expande tan rápido como la calumnia, nada se lanza con más facilidad, nada se acoge con más presteza ni se difunde más ampliamente.” 
Cicerón - jurista, político, filósofo, escritor, y orador romano (106-43 AC).
 
Vivimos en una sociedad donde “quien tiene la información, tiene el poder”, el problema es cuando esa información es falsa y se difunde rápidamente

El rumor, la calumnia, y la maledicencia han sido siempre práctica en el mundo; es deslizar una noticia -verdadera o falsa- con que se murmura o se pretende difamar a una persona o en muchos casos a una institución. Nacen de la envidia por el bienestar del otro y con el propósito de causar daño.  Siempre hay un oído dispuesto a escuchar una información privilegiada y también siempre hay una voz dispuesta a difundir y propagar noticias que casi siempre son negativas y tienen por objetivo una víctima. 


Los rumores siempre han sido objeto de preocupación para empresarios, políticos y personajes importantes, ya que pueden hacer mucho daño a nivel personal, una compañía, una fuerza política, una organización, un país. Quien no ha sabido alguna vez que el directivo Mengano es corrupto, o que el senador Zutano está muy enfermo … , que tire la primera piedra. 

Es la falta de ética lo que nos hace ocuparnos más de la vida de los demás que de la propia, en ocasiones es premeditado y en otras sin pensar en el daño que se causa y sólo como forma de sentirse importante, actuando con hipocresía y perjudicando la dignidad de otros.

La vida es una lucha de todos contra todos y la difamación se convierte en un motor hacia la cumbre proporcionando un sentimiento de superioridad.

Hasta hace muy poco tiempo, los rumores circulaban de boca a oreja y, aunque hacían daño, su difusión era lenta, Hoy, todos somos vulnerables a este mal histórico que ahora ha encontrado un propagador impensable hace años, Internet.

Antiguamente el honor y la honra eran los bienes más preciados de las personas y su pérdida se consideraba irrecuperable, hoy estos conceptos pareciera que han quedado en el tiempo, vivimos en una sociedad donde prima la mediocridad y la falta de valores morales.

No bajemos los brazos, no nos sumemos cuando se pretenda involucrarnos en un rumor, una buena imagen, un prestigio sólido y transparencia en nuestras actitudes son la mejor manera de combatir los rumores.

“No hay montaña sin niebla ni hay hombre de mérito sin calumniadores”  - Proverbio turco.

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