"Dime de qué presumes y te diré de qué careces". - Refrán español
Tendemos a etiquetar a las personas desde el principio, pero también es cierto que conociendo a las personas las etiquetas pueden cambiar, para bien o para mal.
Etiquetar
y catalogar todo es algo innato del género humano, -lo hace la ciencia-, está
en nuestros genes. Necesitamos definir lo que vemos, cuantificarlo,
clasificarlo, ordenarlo, jerarquizarlo, para poder prever como se comportará.
También
es sabido que nadie es absolutamente bueno o malo y que en todos nosotros hay
virtudes y defectos, para algunos seremos un dechado de virtudes y para otros,
un ejemplo de despropósitos y defectos.
Hay un
poema de Sheldon Alan Silverstein, “Zebra
question” que es un precioso ejemplo de lo que hablamos
¿Eres negra con rayas blancas?
¿O blanca con rayas negras?
Y la cebra me contestó,
¿Eres bueno y a veces te portas mal?
¿O malo y a veces te portas bien?
¿Eres ruidoso con momentos de silencio?
¿O silencioso con momentos ruidosos?
¿Eres alegre con algunos días tristes?
¿O triste con algunos días alegres?
¿Eres ordenado con algunos descuidos?
¿O desordenado con alguna organización?
Y así siguió y siguió, Una y otra vez.
No vuelvo a preguntarle a una cebra
Sobre sus rayas Nunca”
No todo
depende del cristal con que se mire. En las personas hay algunas constantes y
muchas variables. Hay personas buenas, generosas, serviciales, educadas...,
aunque de vez en cuando tengan salidas inoportunas, o al contrario. Una persona puede ser buena o
mala dependiendo desde dónde la miremos. Hay quienes siendo abnegados y
cuidadosos con su entorno familiar, son insensibles con las necesidades ajenas.
Siempre habrá quien nos vea de una forma o de otra,
la opinión de los observadores será la de la cara que ven.
"El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo
invisible."
Oscar Wilde - escritor, poeta y dramaturgo irlandés (1854-1900)
Super interesante.
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