"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )

domingo, 15 de septiembre de 2013

La intolerancia en la sociedad

"Si ser distinto es un crimen, yo mismo me colocaré las cadenas" 
 Oscar Wilde - dramaturgo y poeta irlandés (1854-1900)

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“Los seres humanos somos todos distintos”.

Esas diferencias, deberían ser consideradas como fuentes de progreso para la humanidad, haciendo más rica y provechosa la convivencia entre hombres y mujeres.

Sin embargo, la realidad es muy diferente por una sencilla razón, el ser humano tiende a detestar a los que no son iguales a él. De ahí surge la intolerancia como problemática endémica.

El primer síntoma de la intolerancia es la falta de respeto. La consecuencia más inmediata de la intolerancia es la indiferencia, la falta de solidaridad y la discriminación dirigida hacia todos aquellos, grupos o personas, que por el simple hecho de no compartir nuestras propias ideas, de que actúen o piensen de forma diferente a nosotros sean repudiados e incluso agredidos, física o verbalmente, en los casos más extremos.

El fenómeno de la intolerancia tiene múltiples manifestaciones aunque siempre un mismo denominador común: "la elevación del «yo absoluto» como valor supremo de la propia identidad, personal o colectiva, de los propios intolerantes, dirigida contra otras etnias, contra la orientación sexual, contra las tendencias políticas, preferencias deportivas o contra las creencias religiosas de sus oponentes a los cuales despoja de todo derecho universal al considerarlos diferentes a él".

Una sociedad debe edificarse sobre la idea de tolerancia para contribuir a la humanización, para lograr que todos los hombres y mujeres puedan ser verdaderamente humanos, libres y capaces de decidir por sí mismos.



Tolerar supone, ante todo, apreciar la naturaleza del diálogo y de la comunicación como intercambio entre seres racionales que descubren la verdad conjuntamente, y no de manera aislada, asumiendo el principio del respeto a lo diferente, al que piensa de otra manera o al que profesa un credo distinto, frente a todo tipo de fanatismo y de autoritarismo.

La intolerancia no es un fenómeno genético, no se nace intolerante o tolerante, sino que estos comportamientos son aprendidos socialmente mediando instrucción explícita o a través de experiencias vividas.  Es, entonces un producto de la socialización del individuo.

La violencia es el resultado más inmediato y palpable de la intolerancia.

La educación es una de las armas más poderosas contra la intolerancia, debemos dejar de ser hipócritas  y que toda la sociedad reconozca que es intolerante ya que este es el primer paso para erradicar la intolerancia. La igualdad de oportunidades  y  la necesaria empatía para alcanzar esta meta.

Sin tolerancia, se corrompen las relaciones en la sociedad,  se produce un estancamiento del pensamiento , se castran las potencialidades de creatividad de los individuos, y en definitiva no hay progreso.

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Un problema actual cada vez más generalizado frente al cual las personas  no se involucran.

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Fuente: adaptación de varias publicaciones -
http://blogs.periodistadigital.com/carlosblanco.php/2009/02/27/p220817

http://suite101.net/article/la-intolerancia-mal-endemico-de-nuestra-sociedad-a43139#ixzz2FFOf1Dc7
http://html.rincondelvago.com/intolerancia.html




2 comentarios:

  1. Cada vez vemos con más frecuencia ejemplos de que la sociedad cada vez se crispa más. Y la intolerancia, la falta de respeto son cada vez peores.
    Si las actitudes no cambian no habrá solución.

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