"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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lunes, 28 de julio de 2025

Egoísmo - enfermedad del mundo

"El único egoismo aceptable es el de procurar que todos estén bien, para estar uno mejor."  Jacinto Benavente -  Dramaturgo español (1866-1954)
 

La palabra egoísmo viene del latín, "ego" que significa "yo" e "ismo" que  significa "practica de". Una persona egoísta, vive en un constante estado de "ego", o sea su "yo", tienden a ser personas muy extrovertidas, exigentes y calculadoras; siempre buscando sacar provecho a todo a su alrededor y a utilizar a las personas sin sentir remordimiento hasta lograr sus objetivos.
 
Es el excesivo aprecio que tiene una persona por sí mismo, y que le hace atender exageradamente su propio interés, sin preocuparse del de los demás. Está relacionado con la ambición, la codicia,  el individualismo, el egocentrismo y la falta de respeto. Todos los seres humanos somos egoístas por naturaleza en mayor o menor medida desde que nacemos, es además, el motor de la vida, y requisito para sobrevivir.
 
Anteponemos nuestros intereses al de los demás cueste lo que cueste. Hay egoísmos psicológicos, morales, racionales, etc, hasta se habla de un egoísmo biológico. El egoísmo aleja a las personas y nos convierte en seres individualistas.
¿Es malo o bueno ser egoísta?, ¿podríamos hacer una evaluación moral del egoísmo? ¿descubrimos el egoísmo en las acciones ajenas sólo cuando nos afecta directamente? ¿Es el egoísmo un antivalor? Lo que si es claro es que para el egoísta las necesidades de "los otros" y el sufrimiento ajeno no existen.
 
Después de muchos años de educación comprendemos que además de nosotros, existen otros seres humanos y necesitamos tanto de ellos como ellos de nosotros, entendiendo que  el egoísmo mal conducido puede ser fatal, pero ello es solo una faceta y que no sea así depende del uso que le demos.
 
Debemos hacer un esfuerzo por integrarnos con las personas con quienes nos relacionamos. La ayuda desinteresada, el altruísmo o la solidaridad son una buena forma de colaborar por el bien común y hace que nos sintamos mejor interiormente. Al hacer una favor a alguien nos lo estamos haciendo a nosotros mismos.
 
Hace falta una buena dosis de empatía, paciencia y comprensión para relacionarnos satisfactoriamente con los demás., teniendo presente la regla de oro: “Hacer con los demás como te gustaría que hicieran contigo.”

Siempre habrá excepciones a la regla, el egoísmo de una madre protegiendo a sus hijos, el egoísmo del estudiante que da su último examen, el egoísmo del niño pequeño que aún no está emocionalmente preparado, el egoísmo de aquél que -con honestidad- trata de llegar al puesto que soñó en su carrera laboral.
 
Vivimos en un Mundo contradictorio y confuso donde impera el egoísmo y la generosidad está ausente ¿Que pasa con los valores humanos? Vivimos en un Mundo donde la muerte por desnutrición de millones de personas por no tener nada que llevarse a la boca es algo cotidiano y sin embargo apartamos la mirada. Tratemos de -en el pequeño espacio en que nos encontremos de lograr cambios que modifiquen el egoísmo del mundo
 
"El egoísmo no es el amor propio, sino una pasión desordenada por uno mismo."
Aristóteles - filósofo griego (384-322 AC)

viernes, 26 de junio de 2020

Mezquindad - en la sociedad de éste tiempo

"Sólo es posible avanzar cuando se mira lejos. Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande".
José Ortega y Gasset - filósofo y ensayista español (1883-1955)

Cada dia vemos como en las personas falta humanidad, generosidad, sentimientos nobles, incapacidad de compartir o demostrar empatía con el otro, muchas veces, encubierto en falsas solidaridades o invocando un trato igualitario que no es tal.

Desconfianza, inseguridad, responsabilidad, timidez, entre otros, son rasgos del carácter de las personas, cada individuo destacará o no por alguno de ellos, tambien la mezquindad es un rasgo de carácter. Sin duda que el entorno, la educación y las circunstacias de vida han de influir para modificar, empeorar o mejorar dichas características, así como las situaciones de crisis las pondrán en evidencia.

No es privilegio de ignorantes, nadie acepta ser mezquino, sin embargo el egoísmo está presente en las actitudes de las personas y aflora en todos los ámbitos de la sociedad donde la codicia tanto de bienes materiales como intelectuales está presente.

Al hablar de mezquindad se suele pensar en la política, como ejemplo de ello, el escritor, filólogo, crítico y traductor español Carlos García Gual, entrevistado por el periodista Carlos Javier González Serrano, en un  artículo del 16 de abril de éste 2014 dice: "Creo que la mediocridad de los políticos, refleja en parte, la sociedad que los ha elegido. La mezquindad intelectual y moral, es una de las marcas de nuestro tiempo. Acaso de la modernidad y de la sociedad de consumo. Hasta las revoluciones acabaron desprestigiadas, y los políticos no son, por lo visto, la mejor gente –pero sí son muy representativos– de esa sociedad capitalista, donde tener y “hacer” dinero, es el ideal de casi todos."

La mezquindad convierte en ruin a aquel que, llevado por intereses de grupo o personales, con pobreza de propósitos y alejado de toda ética, pone más esfuerzo en cultivar el fracaso del otro, que en conquistar una victoria propia.

Deberíamos hacer un alto para reflexionar, y entender que ninguna sociedad mejora y avanza, si no lo hacen quienes la integran. Ser sinceros, solidarios, honestos, son características, formas de ser, que no se reciben a través de la educación curricular, sino que se construyen formando la personalidad en ideas y valores.

Que esperamos para dejar de engañarnos y entenderlo ? ...

"Se puede engañar a todo el mundo alguna vez y a alguna persona todo el tiempo, pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo."
Abraham Lincoln -político, decimosexto presidente estadounidense (1809-1865)

sábado, 17 de junio de 2017

Comportamientos - egoísmo?, ... aprendiendo a ver a los demás ...

"Un egoísta es aquel sujeto que se empeña en hablar de si mismo cuando tu te estás muriendo de ganas de hablarle de tí."
Jean Cocteau  - escritor, pintor, coreógrafo (1889-1963)

Ver únicamente nuestro propio interés, hacer caso a cumplir con nuestros deseos, centrarnos en obtener aquello que nos interesa, saltando por encima de obstáculos, es un comportamiento egoísta, la clave para desprendernos de ese egoísmo que sólo nos deja vernos a nosotros mismos para comenzar a ver y considerar a los demás es evitar olvidarnos de esa distancia con la que debemos mirar para poder ser objetivos.

Por definición el egoísmo es ese comportamiento, esa característica que hace que alguien sólo vea y priorice sus propios intereses sin tomar en cuenta las opiniones o necesidades ajenas, y aunque muchas veces es difusa la línea que separa el pretender preservar lo que nos permita alcanzar las metas de los proyectos de vida que nos tracemos, asegurándonos cubrir nuestras propias necesidades, es diferente a ese exagerado amor por nosotros mismos, opuesto a la generosidad con la que deberíamos conducirnos en la vida si pretendemos ser buenas personas.




Generalmente quienes son egoístas difícilmente lo reconozcan y en el transcurrir de la vida lo común es que variemos nuestra posición según las circunstancias a las que nos enfrentamos, una veces seremos extremadamente egoístas sin preocuparnos ni considerar más que a nosotros mismos y los fines que perseguimos, y en otras ocasiones nos comportaremos de una manera más abierta hacia quienes nos rodean.

Sin embargo es importante saber que como en cualquier situación encontrar el equilibrio es fundamental. Debemos tener claro que cuidar de nosotros y cubrir y satisfacer nuestras necesidades y deseos es importante, ya que si estamos bien podremos hacer bien por los demás, pero sin olvidar que algunas veces deberemos resignar ese pretendido egoísmo o excesivo amor hacia nosotros para lo cual tendremos que aprender a decidir en cada momento siendo honestos sobre lo que realmente nos hará felices.

En resumen no somos islas, no somos el centro, el egoísmo es una característica natural que tiene que ver con un principio de supervivencia,  estamos insertos en una sociedad con la que interactuamos, ser o no egoístas es una cuestión de perspectiva que si manejamos correctamente logrará que podamos evitar transitar por un solitario camino de difícil retorno que nos aísla, ser quienes queremos ser, sin invadir ni perjudicar las posibilidades propias y de los demás.

"El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor."
Jacinto Benavente - dramaturgo español (1866-1954)

viernes, 6 de mayo de 2016

'Nosotros' o 'yo'? - el compromiso social

"La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma."
George Sand - pseudónimo de Amandine Aurore Lucile Dupin, escritora francesa (1804-1876) 

¿Por qué nos hemos vuelto egoístas, pensamos en nosotros nada más, todo nos agobia, nos olvidamos la costumbre de escuchar, perdimos el gusto de amar a los demás y sólo nos amamos a nosotros mismos, no nos gustan las obligaciones, tener que quedar en casa acompañando a un enfermo es hoy en día impensable, nos deprimimos, cuando debería ser un placer, un acto de amor, y en muchos casos nos aplica aquello de 'haz lo que yo digo pero no lo que yo hago'.

Es la época de los individualistas, donde nada nos importa más allá de nosotros, nuestros gustos, nuestros intereses, anteponemos tantas cosas a lo que es realmente más importante, buscamos excusas, nos evadimos argumentando, y es momento de preguntar a donde vamos? Nadie lo sabe! Aunque se hable del tema aquí y allá.


Hay un pensamiento del Dalai Lama que viene al caso para la reflexión:

“El cariño paternal, el contacto físico, la ternura amorosa hacia todos los seres vivos, la responsabilidad social y la atención especial a los menos privilegiados, todos estos conceptos son tan simples de entender. Entonces, ¿por qué su práctica parece costarnos tanto?.”

Pero, … sólo es por egoísmo? O tal vez, ¿por dejadez disfrazada de falta de tiempo?, falta de empatía, generosidad y compromiso?, estamos tan concentrados en el ‘yo’ que nos olvidamos de que existe un ‘nosotros’, a veces, parece que nos cuesta menos desarrollar los defectos que las virtudes...y acabamos regalando problemas y desilusiones a los demás. 

La indiferencia y la comodidad, no nos permiten la entrega desinteresada, bondad, sensibilidad, para con los demás, ... a veces nos comportamos así porque a nosotros tampoco nos dieron esos abrazos que tanto necesitábamos. Hay niñas que no tienen un beso de buenas noches, y queda allí para siempre un vacio, ... y esa niña procura que los demás estén bien, pero no siempre lo consigue, no siempre lo tiene presente, no siempre se da cuenta..

Tenemos presente los límites que nos imponemos, las metas que pretendemos superar, los desafíos que asumimos, los compromisos que adquirimos, siendo en todos los casos nosotros el centro de la cuestión, lo que es bueno, porque si estamos bien podremos cuidar de los demás, sin embargo con lo simple que resulta entender el texto del Dalai Lama lo complicamos al momento de ponerlo en práctica, ... si lo hiciéramos, como debe ser, despojándonos de egoísmos, bajándonos de la indiferencia, -para lo cual siempre estamos a tiempo-, viviríamos en un mundo mejor. 

"Mira con los ojos de otro, escucha con los oídos de otro y siente con el corazón de otro."
Alfred Adler - médico y psicoterapeuta austríaco (1870-1937).
 .

miércoles, 20 de enero de 2016

Generosidad o egoísmo - una forma de vivir

“Yo y mí dialogan con demasiada asiduidad.” 
Friedrich Nietzsche  - Filosofo alemán (1844-1900)
 
Muchas veces nos acostumbramos a hacer lo estrictamente necesario, y creemos que con eso es suficiente, hasta  sentimos estar haciendo un favor y esperamos a cambio una gran retribución o un importante reconocimiento, sin ser conscientes de lo egoísta de nuestra posición.

Cuantas situaciones así conocemos en la vida diaria?. Igual actitud tomamos cuando nos vemos abordados por personas que en situación de pobreza nos piden algo en una calle cualquiera, nos molesta y evitamos o negamos la colaboración.

Fábulas, metáforas, relatos breves, han sido utilizados desde la antigüedad para facilitar los procesos de comprensión y reflexión frente a las necesidades de enseñanza-aprendizaje, como forma de ejemplificar de manera sencilla, y eso nos muestra el relato que les dejo.


“Hubo una vez un limosnero que estaba tendido en la calle. Vio a lo lejos venir al rey con su corona y capa. "Le voy a pedir, de seguro me dará bastante" pensó el limosnero y cuando el rey pasó cerca le dijo: "Su majestad, ¿me podría por favor regalar una moneda?" aunque en su interior pensaba que el rey le iba a dar mucho.

El rey le miró y le dijo:" ¿Por qué no me das algo tú? ¿Acaso no soy yo tu rey?” .el mendigo no sabía que responder a la pregunta y dijo: "Pero su majestad...yo no tengo nada!". El ¡rey respondió: "Algo debes de tener... busca!".

Entre su asombro y enojo el mendigo buscó entre sus cosas y supo que tenía una naranja, un bollo de pan y unos granos de arroz". Pensó que el pan y la naranja eran mucho para darle, así que en medio de su enojo tomó 5 granos de arroz y se los dió al rey.

Complacido el rey dijo: "Ves como sí tenías!" Y le dio 5 monedas de oro, una por cada grano de arroz. El mendigo dijo entonces: "Su majestad...creo que acá tengo otras cosas", pero  el rey no hizo caso y dijo: "Solamente de lo que me has dado de corazón te puedo yo dar".

… …

Es cierto que hay quienes como el mendigo abusan de su situación y de la espontaneidad de aquellos a los que les piden algo. Sin embargo como contrapartida a esto también es cierto que todos tenemos algo que puede ser dado sin duda, y no precisamente un limosna, una palabra amable, una actitud de apoyo, lo importante no es lo que se brinda sino la generosidad y el desprendimiento con el que se hace.

Un relato sencillo que nos impulsa a la reflexión y a comprometernos cada uno desde la posición en que estemos, sabiendo que de cada uno y de la forma de relacionarnos con el entorno, de lo abiertos que seamos o de lo egoístas que nos mostremos, depende que tengamos un mundo mejor, más amable y menos deshumanizado en el que vivir.

Todos aún el que menos tiene siempre puede mostrarse solidario, saliendo de su zona de comodidad en la que cree que los demás están obligados a corresponderle y agradecer, y siempre estamos a tiempo de hacer lo mejor que sabemos y podemos, extendiendo una mano al que lo necesite, porque quien nos necesite puede ser un vecino, un compañero de trabajo, un amigo ... no precisamente 'un limosnero', menos aún 'el limosnero del rey'.

imagen: Gabriela Iñiguez Snyder

“El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor.”
Jacinto Benavente  - Dramaturgo español (1866-1954)
  

jueves, 26 de marzo de 2015

Cuánto damos ? - ver alrededor, ofrecer con generosidad

"No deis sólo lo superfluo, dad vuestro corazón." .
Teresa de Calcuta - Misionera de origen albanés naturalizada india (1910-1997)

 

Quien no tiene en su vida -en algún momento-,  problemas, dificultades, tristezas, es imposible transitar por la vida sin que se presenten, a veces cuando menos lo esperamos.

Pero hay personas que hacen de la queja y el sufrimiento el centro del cotidiano vivir, lamentando por espectativas que no se concretan, disgustados por lo que les falta, convirtiendo sus penurias reales o ficticias- en motivo de su vida, perdiendo de vista, que otros tambien los tienen y, aunque es natural que cada quien vea los problemas propios como los más graves e importantes -en una suerte de peculiar egoísmo que les impide ver el dolor, injusticias, inequidades y tristezas a su alrededor-, no habría que olvidar lo que existe en el entorno.

En las redes circula un texto -atribuído a Mahatma Gandhi- que estimula la reflexión, es grato leer y que aquí les dejo.



Ilumina tu rostro con una sonrisa, y regálala a quien nunca la ha tenido, y hazlo sonreír contigo.
Toma una chispa de sol y hazla volar donde reina la noche e ilumínala, y haz que surjan todas las estrellas.
Toma un río de agua y haz bañar en él a quien vive en el lodo.
Toma una lágrima, ponla en el rostro y en el interior de quien nunca ha llorado.
Toma el sentimiento mágico de la vida y otórgalo a quien no sabe encontrarlo.
Toma la esperanza, vive en su luz o repártela a todos.
Toma de la bondad lo más hermoso y dónalo a quien no sabe donar.
Descubre el amor verdadero y hazlo conocer al mundo.
... ...


Es bueno pararnos a considerar hasta que punto nos sentimos el centro de todo, ignorando a quienes nos rodean y pensar que aún sin encontramos bien, igualmente podemos hacer algo por los demás.

Creceremos como personas si logramos encontrar el equilibrio para mantener vivos los sueños, alejándonos de la queja constante e inconducente y la autocompasión, ayudando a mejorar el entorno, extendiendo la mano, separándonos de ese centro en el que nos colocamos, reconociendo el lugar de los demás, siendo generosos, ofreciéndoles lo que necesitan.

Aceptamos el desafío ?

"Nos sobra tiempo para nosotros y nos falta tiempo para darnos a los demás."
P. Miguel Rivilla San Martín  - sacerdote, publicista y notable apologeta católico español contemporáneo


miércoles, 12 de febrero de 2014

Indiferencia - opción, estado de ánimo, mecanismo de defensa?

"A veces, la indiferencia y la frialdad hacen más daño que la aversión declarada."
Joanne K. Rowling -
escritora y productora de cine británica contemporánea.

Sigmund Freud decía que lo contrario del amor no es el odio sino la indiferencia.

La indiferencia nace cuando nada nos atrae o nos llama a defender lo que, alguna vez, encontramos justo y bueno. Existen distintos modos de indiferencia: se puede ser indiferente por convicción; o ser indiferente por pereza
 
El indiferente por convicción posee una idea, que lo aísla de la realidad, que lo separa de los demás, que lo impulsa a no tomar compromisos, a no comprometerse con nadie y con nada, una idea que lo paraliza, y no le permite actuar.

El indiferente por pereza, lo es por comodidad por no querer participar, por falta de deseos incluido el pensar y asumir una opción, ante esta indiferencia lo único que queda por hacer es tratar de sacarlo de su error, lo que es más fácil que con el indiferente por convicción.

La indiferencia es una máscara del egoísmo que utiliza para ocultarse y no aparecer como tal, crea un estado, en el cual, no se distingue entre la luz y la oscuridad, el crimen y el castigo, la crueldad y la compasión, el bien y el mal. Puede tratarse de un sentimiento o una postura que se caracteriza por no ser ni positivo ni negativo.

Al mostrarse indiferente, la persona se vuelve apática, no siente ni actúa, se mantiene al margen permaneciendo inactivo, genera un estado de insensibilidad, de anestesia afectiva, de frialdad emocional, y una situación de desapego.

Lamentablemente, el egoísmo utiliza el mecanismo de la indiferencia cuando se trata de satisfacer necesidades ajenas o lejanas a nuestro entorno, demostrando que no hemos evolucionado como seres sociales, sino que buscamos nuestro beneficio sin considerar donde comienzan los derechos de los demás. La eliminación de esta indiferencia debe convertirse en nuestra principal prioridad si anhelamos alcanzar un estado de bienestar social.  

A través de la comunicación, el contacto y las relaciones interpersonales la persona se enriquece, la indiferencia empobrece al indiferente, haciendo que se encierre en sí mismo. El diálogo y la escucha son armas valiosas para luchar contra la indiferencia. 

Cuando las necesidades de los demás cobran un sentido de urgencia se convierten en un instrumento de corrección, pueden cambiar nuestra vida y hacernos salir del egoísmo para volvernos “humanos”, que de eso se trata.

"No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena
pastor estadounidense luchador por los derechos civiles para los afroamericanos (1929-1968) Nobel de la Paz 1964