"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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miércoles, 20 de enero de 2016

Generosidad o egoísmo - una forma de vivir

“Yo y mí dialogan con demasiada asiduidad.” 
Friedrich Nietzsche  - Filosofo alemán (1844-1900)
 
Muchas veces nos acostumbramos a hacer lo estrictamente necesario, y creemos que con eso es suficiente, hasta  sentimos estar haciendo un favor y esperamos a cambio una gran retribución o un importante reconocimiento, sin ser conscientes de lo egoísta de nuestra posición.

Cuantas situaciones así conocemos en la vida diaria?. Igual actitud tomamos cuando nos vemos abordados por personas que en situación de pobreza nos piden algo en una calle cualquiera, nos molesta y evitamos o negamos la colaboración.

Fábulas, metáforas, relatos breves, han sido utilizados desde la antigüedad para facilitar los procesos de comprensión y reflexión frente a las necesidades de enseñanza-aprendizaje, como forma de ejemplificar de manera sencilla, y eso nos muestra el relato que les dejo.


“Hubo una vez un limosnero que estaba tendido en la calle. Vio a lo lejos venir al rey con su corona y capa. "Le voy a pedir, de seguro me dará bastante" pensó el limosnero y cuando el rey pasó cerca le dijo: "Su majestad, ¿me podría por favor regalar una moneda?" aunque en su interior pensaba que el rey le iba a dar mucho.

El rey le miró y le dijo:" ¿Por qué no me das algo tú? ¿Acaso no soy yo tu rey?” .el mendigo no sabía que responder a la pregunta y dijo: "Pero su majestad...yo no tengo nada!". El ¡rey respondió: "Algo debes de tener... busca!".

Entre su asombro y enojo el mendigo buscó entre sus cosas y supo que tenía una naranja, un bollo de pan y unos granos de arroz". Pensó que el pan y la naranja eran mucho para darle, así que en medio de su enojo tomó 5 granos de arroz y se los dió al rey.

Complacido el rey dijo: "Ves como sí tenías!" Y le dio 5 monedas de oro, una por cada grano de arroz. El mendigo dijo entonces: "Su majestad...creo que acá tengo otras cosas", pero  el rey no hizo caso y dijo: "Solamente de lo que me has dado de corazón te puedo yo dar".

… …

Es cierto que hay quienes como el mendigo abusan de su situación y de la espontaneidad de aquellos a los que les piden algo. Sin embargo como contrapartida a esto también es cierto que todos tenemos algo que puede ser dado sin duda, y no precisamente un limosna, una palabra amable, una actitud de apoyo, lo importante no es lo que se brinda sino la generosidad y el desprendimiento con el que se hace.

Un relato sencillo que nos impulsa a la reflexión y a comprometernos cada uno desde la posición en que estemos, sabiendo que de cada uno y de la forma de relacionarnos con el entorno, de lo abiertos que seamos o de lo egoístas que nos mostremos, depende que tengamos un mundo mejor, más amable y menos deshumanizado en el que vivir.

Todos aún el que menos tiene siempre puede mostrarse solidario, saliendo de su zona de comodidad en la que cree que los demás están obligados a corresponderle y agradecer, y siempre estamos a tiempo de hacer lo mejor que sabemos y podemos, extendiendo una mano al que lo necesite, porque quien nos necesite puede ser un vecino, un compañero de trabajo, un amigo ... no precisamente 'un limosnero', menos aún 'el limosnero del rey'.

imagen: Gabriela Iñiguez Snyder

“El único egoísmo aceptable es el de procurar que todos estén bien para estar uno mejor.”
Jacinto Benavente  - Dramaturgo español (1866-1954)
  

miércoles, 9 de octubre de 2013

La fábula del lápiz – Paulo Cohelo

“Las buenas palabras, la sonrisa, y los hechos buenos, son los rayos del sol, reflejados en el alma del hombre.”
Nicolae Iorga - historiador, profesor universitario, crítico literario, dramaturgo, poeta y político rumano (1871-1940)

El niñito miraba a la abuela escribir una carta. En un momento dado, le preguntó: -Abuela, estás escribiendo una historia que nos sucedió a nosotros? -Es por casualidad, una historia sobre mí?
La abuela dejó de escribir, sonrió y le comentó al nieto: - Estoy escribiendo sobre ti, es verdad. Ahora bien, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueras como él, cuando crezcas.

El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada especial. - Pero, si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida! - Todo depende de cómo mires las cosas. - Hay cinco cualidades en él que, si consigues conservarlas, te harán siempre una persona en paz con el mundo.




Primera cualidad: Puedes hacer grandes cosas, pero no debes olvidar nunca que existe una Mano que guía tus pasos. A esa Mano la llamamos Dios y Él debe conducirte siempre en la dirección de Su voluntad.

Segunda cualidad: De vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Con eso el lápiz sufre un poco, pero al final está más afilado. Por tanto, has de saber soportar algunos dolores, porque te harán ser una persona mejor.

Tercera cualidad: El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar los errores. Debes entender que corregir una cosa que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.

Cuarta cualidad: Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que lleva dentro. Por tanto, cuida siempre lo que ocurre dentro de ti.
Por último, la quinta cualidad del lápiz: Siempre deja una marca. Del mismo modo, has de saber que todo lo que hagas en la vida dejará huellas y procura ser consciente de todas tus acciones.

* * *
El valor y la importancia de los principios expresados y en los que debemos reparar.
Breve, muy bueno, vale la pena leerlo y reflexionar.


* * * *
Ref.:  Paulo Coelho fragmento de su libro Como El Rio Que Fluye: Pensamientos y Reflexiones 1998-2005.

“Tan pronto como confíes en ti mismo, sabrás cómo vivir.”
Johann Wolfgang von Goethe - poeta, novelista, dramaturgo y científico alemán (1749-1832)