"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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viernes, 7 de agosto de 2020

Hacerse cargo - la valentía de asumir responsabilidades


“El mayor día de tu vida y la mía es cuando tomamos responsabilidad total de nuestras actitudes. Ese es el día en que realmente crecemos.”
John C. Maxwell – escritor, entrenador y conferencista estadounidense contemporáneo

A lo largo de la vida muchas veces tomamos caminos equivocados, asumimos decisiones erróneas, o en el mejor de los casos, actuamos creyendo estar haciendo lo correcto cuando luego vemos que no ha sido así. Todos tenemos el derecho a equivocarnos, y –aunque generalmente es imposible volver atrás-, tener la oportunidad de revertir o minimizar los daños que nuestro error haya provocado debería ser algo fuera de discusión a lo que enfrentarnos sin vacilaciones.

Sin embargo no es tan sencillo hacerlo como decirlo, y no sólo es difícil asumir la responsabilidad de nuestro actuar frente a terceros lo que en ocasiones puede significar enfrentar sanciones, sino incluso hacernos cargo de nosotros mismos, de nuestros sentimientos y emociones así como de las consecuencias que ello implique.

Ser responsables significa vivir con la verdad, esa verdad que ‘nos hará libres’ de los desagradables remordimientos, los sentimientos de culpa, y la sensación incómoda de sentirnos en deuda por nuestro accionar pasado, desligándonos de la incómoda carga de vivir en la mentira que creamos, intentando evitar responsabilidades que pretendemos no tener.





Todos en alguna medida somos conscientes de esos ‘nuestros errores’, que obstinadamente escondemos con absurdas excusas que nos justifiquen frente a otros y a las que de tanto acudir terminamos tomando como verdades aunque interiormente sabemos que ese engaño no modifica la realidad sólo es una forma de seguir adelante tapando ojos y oídos a una realidad que nos grita verdades.

El individuo inteligente sabe que la mezquindad en sus actitudes no es lo correcto; sólo la valentía de asumir responsabilidades, ‘haciéndose cargo de …’ es la solución ante esas circunstancias, un ejercicio honesto de la voluntad apelando a los valores que como seres humanos insertos en una sociedad debemos conservar de manera inclaudicable y a partir del cual aprender y crecer.

Salir del parapeto de la cobarde burbuja, dejar la comodidad e indiferencia lidiando con los miedos y plantarse en la realidad, sin duda permitirá poder descansar tranquilos cuando –cada noche-,  apoyemos la cabeza en la almohada.

“Es incorrecto e inmoral tratar de escapar de las consecuencias de los actos propios.”
Mahatma Gandhi – pacificador, político, pensador y abogado indio (1869-1948)

lunes, 26 de enero de 2015

Valentía o imprudencia - cuál es la diferencia ?

"Los más valientes son aquellos que tienen una visión más clara de lo que les espera, gloria y peligro por igual, y aún así avanzan y lo enfrentan.”
Tucidides - historiador y militar ateniense (460-395 aC)
 
Cuantas veces tenemos actitudes o las vemos en otras personas, que nos ponen a pensar si lo que hacemos es por valentía, arrojo, o temeridad e imprudencia?, cuántas veces hemos escuchado decir “quien no arriesga no gana”?, y allí es donde debemos encontrar una sutil e importante diferencia.

La conciencia vigila contantemente, observa, busca equilibrios, mantiene alerta la mente, averigua, escoge, decide, en ocasiones reflexiona, orienta y otras veces paraliza. Esa conciencia es el punto de partida de lo que hacemos en nuestra vida, -tomando a partir del conocimiento de lo que está bien o está mal-, hacer o aventurar.

Pero,… cuando la valentía deja de serlo para convertirse en inconciencia?, es una delgada línea la que separa ambas actitudes, y tal vez haya que apelar al sentido común para no sobrepasarla.

Vivir en el dia a dia implica tomar riesgos que consideramos necesarios, para crecer como personas, y que sabemos no siempre van a tener un buen resultado. Cambiar de empleo, emigrar a otro país sin mayores recursos, o hacer valer las ideas frente a quien opina diferente en algún tema, son sin duda riesgos tomados en forma voluntaria que podrán culminar en éxito o fracaso y así se afrontan.

Desde siempre el hombre ha temido por su seguridad y su vida, sin embargo, en algunas circunstancias hay quienes actúan con total indiferencia frente a los peligros. Caminar haciendo equilibrio sobre una cuerda ubicada a cien metros de altura, sin ningún tipo de contención ni resguardo o conducir un vehículo a alta velocidad en el tránsito de una ciudad, es exponerse y muchas veces exponer a otros a resultados adversos con total inconsciencia e ignorancia de las consecuencias que deriven de sus actos.

Arrojarse al agua en una tempestad para rescatar a alguien en situación de ahogarse es claramente un acto de valor, pero tirarse al agua en similar situación tan sólo por llamar la atención, es simplemente un rasgo de inconsciencia y temeridad. Hagamos uso del sentido común, que éste nos guíe de forma calmada en la valoración de las decisiones importantes que debamos tomar, evitando actuar por impulsos de manera imprudente que luego debamos lamentar.

No confundamos el atreverse y tomar riesgos valientemente con la decisión de actuar de forma temeraria sin motivo, prudencia ni consciencia.

"La imprudencia suele preceder a la calamidad."
Apiano - historiador romano de origen griego (95-165 dC)
 

domingo, 28 de septiembre de 2014

El hombre de los molinos de viento - Don Quijote y Cervantes

"¿Preguntas qué es la libertad? No ser esclavo de nada, de ninguna necesidad, de ningún accidente y conservar la fortuna al alcance de la mano"
Séneca  Filósofo latino (2 AC-65).
 
Ejemplo de honestidad y generosidad, ícono de la dignidad humana a través de la aventura de la vida, símbolo de lo que significa perseguir un ideal y luchar por él, defensor a ultranza de la libertad, de la verdad a como de lugar, de la amistad a pesar de las diferencias.

El loco y el ignorante, una dupla de la que se rescatan los valores básicos propios y los esenciales para la convivencia, prudencia, humildad, lealtad, valentía, mostrando que los diferentes roles en que los humanos transitan por la vida terminan igualándose al momento de la muerte.

De la pluma de Don Miguel de Cervantes Saavedra, una de las grandes figuras literarias de la humanidad, hemos recibido "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", uno de los textos más impresionantes de los que podemos hablar, que más allá de los valores literarios, en los que no ahondaremos, por no considerarnos preparada para realizar juicios de valor, muestra una pintura de época excepcional, en la que no faltan toques de humor.

Nos introduce en el mundo, a través de las visiones y andanzas de un aventurero soñador, autoproclamado hidalgo caballero, que se define a sí mismo en una frase como ésta: “Bien podrán los encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el ánimo será imposible.” , y el otro, hombre humilde, sin preparación -más que, la que la vida misma le otorga-, que lo acompaña, trayéndolo a la realidad cada vez que es necesario, logrando juntos construir esta obra magnífica, máximo exponente de la literatura de todos los tiempos.

Mucho aparece escrito en la redes, atribuído -en ocasiones falsamente-, a la obra que así comienza: 

"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un ingenioso hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor."

Si nos podemos dar el tiempo para leerlo, disfrutaremos una lección de vida. Don Alonso Quijano, 'el caballero de la triste figura', caminando trás sus ideales, sin desistir frente a la adversidad, acompañado de Sancho, el leal escudero, enfrentándonos a la reflexión. Una obra que permanece en sus contenidos, tan actual hoy como cuando fue escrita, ... allá por el 1500.

Eterno caminante en su lucha contra los molinos de viento, ... un canto de fé, esperanza, amor e ideales, que nos lleva a pensar si estamos preparados para sortear las dificultades, reconocer los enemigos, pelear por los sueños y dar esa lucha para conseguir los nuestros.

"Quita a un hombre corriente las ilusiones de su vida y le quitarás también la felicidad."
Henrik Ibsen - dramaturgo y poeta noruego (1828-1906)