"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
Mostrando las entradas con la etiqueta palabra. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta palabra. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de marzo de 2020

Ikigai - una exquisita palabra, para una forma de ver la vida

"He descubierto que si amas la vida, la vida te amará de vuelta."
Arthur Rubinstein - pianista polaco-estadounidense (1887-1982)

El mundo occidental y el mundo oriental no sólo se diferencian por razones geográficas, La forma de pensar, la forma de vivir que hacen a la idiosincracia de las sociedades es manifiestamente diferente entre ambos mundos, la milenaria y rica cultura oriental ha sido desde hace ya algún tiempo motivo de atención por parte de occidente, que ha ido incorporando elementos en distintas áreas, desde la gastronomía, la medicina o la literatura.
Así en la escritura vemos que occidente enlaza letras formando sílabas que a su vez forman palabras mientras que oriente utiliza símbolos que combinados dan lugar a un concepto.
Tal es  el  caso  de  la  palabra japonesa Ikigai, que se compone de las partículas iki  (生き)  se refiere a la vida y kai  (生き)  que se traduciría como la razón de lo que uno desea y espera, un término que no tiene traducción y que podríamos definir como ‘el significado de tu vida’, ‘la felicidad de estar siempre ocupado’ o ‘la razón de ser’.
Es una de esas maravillosas y exquisitas palabras japonesas de las que tenemos mucho que aprender. En la cultura japonesa, se cree que cada uno de nosotros posee un ikigai. Esta palabra, desconocida para muchos, refiere a todo aquello que le da sentido a nuestra vida.


La problemática del ikigai es que, aunque todos lo poseamos, no todos lo encuentran, ¿Para qué estamos aquí?. A cada uno le llevará un tiempo diferente encontrarlo, pero
cuando has encontrado tu ikigai es imposible que no seas feliz.
Tal vez para comprender mejor esta palabra debemos empezar por entender que la cultura oriental da una importancia significativa a la búsqueda del equilibrio, el autoconocimiento y a través del mismo el descubrimiento de la felicidad, con el convencimiento de que la realidad es un constante cambio, que el hombre puede transformarse a si mismo en el fluir hacia esa búsqueda y que en la armonía del universo todo tiene un lugar de forma armónica y un motivo de ser.
Una palabra, una forma de ver y comprender la vida, la búsqueda de un propósito, un interesante aprendizaje.


"Un hombre, como regla general, debe muy poco a lo que ha nacido, un hombre es lo que hace de si mismo."
Alexander Graham Bell - científico e inventor británico (1847-1922)

miércoles, 8 de febrero de 2017

'Pero' y 'ojalá' - palabras para pensar

“Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos.”
Henri Poincaré – matemático francés (1854-1912)

Hay dos palabras de uso común en nuestro idioma, a las que no prestamos demasiada atención, que no destacan por sonoridad a las que no damos importancia, las utilizamos cuando conversamos con otras personas, también cuando hablamos con nosotros mismos. que sin embargo pueden llegar a condicionar nuestra vida, reforzando una vez más el concepto de que las palabras tienen fuerza y poder, ellas son ‘pero’ y ‘ojalá’.

Desde el punto de vista de la lengua, del latín recibimos el ‘pero’, es una conjunción que sirve de nexo entre palabras para confrontar un concepto o ampliarlo, si lo usamos como sustantivo es sinónimo de objeción o defecto; ‘ojalá‘ que nos llega desde su origen en la lengua árabe, por su parte es un adverbio utilizado generalmente a modo de interjección para expresar un deseo profundo de que algo suceda, pero que implícitamente está en un modo condicional, de modo que podría concretarse o no.




Muchas veces somos capaces de entusiasmarnos con ideas, somos capaces de hacer proyectos, somos capaces de involucrarnos y sin embargo llegamos a un punto en que por algún motivo encontramos algo que nos detiene, ese ‘pero’, que nos roba el entusiasmo, al que no encontramos salida, que nos frena hechando por tierra cualquier sueño.

Así lo dice el escritor argentino EduardoSacheri, “El ‘pero' es la palabra más puta que conozco. ¿Te quiero, 'pero', …’; ‘podría ser ‘pero', …’; ‘no es grave, 'pero', …’. ¿Se da cuenta?. Una palabra de mierda que sirve para dinamitar lo que era, o lo que podría haber sido, pero no es.”

Asimismo tantas veces deseamos profundamente algo para alguien más o para nosotros mismos y lo manifestamos con ese ‘ojalá’, expresando lo que deseamos que hubiera sucedido en el pasado o de una manera hipotética para el futuro, por lo que toda la fuerza que podemos poner en el deseo se diluye en sólo una expresión del mismo deseo,  que escapa a lo que podemos hacer por nuestra sola voluntad, decisión o empeño.

O como dice el escritor John Grishan, “Es asombroso como crecen las mentiras. Uno empieza con una pequeña mentira que parece fácil de ocultar, pero de pronto se encuentra acorralado y cuenta otra. Luego otra. Al principio la gente le cree a uno, reacciona de acuerdo con las mentiras, y a uno se le ocurre que 'ojalá' hubiera contado la verdad.”

Podríamos pensar que son sólo formas de decir, expresiones idiomáticas, sin embargo son mucho más que eso, sin darnos cuenta nos condicionan, en un caso cercena nuestras posibilidades poniendo inconvenientes, levantando vallas, en el segundo nos da una idea falsa de lo que queremos pero sin involucramiento real de clase alguna, lo que nos conduce a un deseo pasivo que espera ver llegar un resultado sólo confiando.

Tal vez para reflexionar y pensar antes de hablar.

“Las palabras son como monedas, que una vale por muchas,  como muchas no valen por una.”
Francisco de Quevedo – escritor español  (1580- 1645) 

sábado, 21 de febrero de 2015

“Ñe’ë”, palabra sagrada - tradición y cultura

"No desprecies las tradiciones que nos llegan de antaño; ocurre a menudo que las viejas guardan en la memoria cosas que los sabios de otro tiempo necesitaban saber."
John R. R. Tolkien -
escritor, poeta, filólogo y profesor universitario británico (1892-1973) 

Sin ánimo de entrar en un terreno que no es el nuestro, en el que hay importantes personalidades experientes, sólo pretendemos en éstas líneas, dar difusión a una, -a nuestro entender-, de las más bellas y ricas tradiciones culturales de la América prehispana.

Los guaraníes, pueblo nativo originario de la región amazónica, asentados en distintas regiones del continente, desde el Caribe hasta el Río de la Plata, y desde el Atlántico hasta los Andes especialmente en el Paraguay, no construyeron ciudades o monumentos sino que volcaron su sensibilidad y talento en una lengua que se constituyó en su valor cultural más alto. Esa cultura indígena, religión e idioma, ha resistido el trancurso del tiempo hasta hoy, a pesar de que la lengua guaraní, desplazada de la educación formal, relegada al rol de instrumento de comunicación cotidiana en la casa, calle y labores, pero sostenida por la fuerza de la oralidad, preservó así una particular identidad. 

Graciela Chamorro, profesora de Historia Indígena con estudios de postgrado en teología y antropología, autora del libro "Teología guaraní",  dice: “Lo que podemos llamar “religión”  entre los grupos guaraníes, está basada en “la palabra”. Los términos “ñe’é” , “ayvú” y “á” -traducidos generalmente como “palabra”, significan “voz, habla, lenguaje, idioma, alma, nombre, vida, personalidad, origen” y tiene sobre todo, una esencia espiritual. La palabra explica como se entiende la vida para los guaraní y como ellos imaginan lo trascendente. Las experiencias de la vida son experiencias de la palabra, los caminos de comunicación con las divinidades.

El “Ñe’ë”-palabra o lengua y también alma en guaraní-, podemos entenderlo como “entregar el alma", fue erigido como el valor central y sagrado de su cultura. Los guaranís, o los avá (“hombre” en lengua guaraní), se consideran ñe’êngatu (ñe’ê = palabra + ngatu = perfecta); es decir, emiten palabras perfectas; y por consiguiente, dicen solamente lo que deben decir y hablan solamente cuando tienen algo que merezca la pena decir. Para ellos, la palabra es sagrada.

Para los guaraníes, la Palabra tiene un valor esencial, sagrado. En sí misma es alma. La palabra es hálito vital, verticalidad. Por la palabra, el hombre está erguido, eleva su espíritu y pule sus sentimientos. Sin ella sería vegetal, sin pensamiento ni ideas. Por medio del purahéi-paje (canto mágico), tiene sonido el alma, se expresa la espiritualidad y, junto con el jeroky-paje (danza mágica), se transmiten los más sublimes sentimientos que hacen a la transcendencia. La Palabra es la esencia de su Ser, es él mismo, es su Alma.

En una época en que la palabra tiene cada vez menos valor, ésta visión del mundo enaltece a una cultura, que supo perpetuarse privilegiándola, demostrando riqueza espiritual y moral. Si te doy mi palabra, te doy mi alma. Esta es mi palabra, éste soy yo.

Las palabras tienen vida y poder. Nacen, se utilizan, decaen y m
ueren. Viajan, se adaptan, se desfiguran, se préstan de un idioma a otro, toman formas nuevas, pero lo más importante, expresan ideas, según el uso que hagamos de ellas estaremos mostrando que clase de persona somos, según el valor que les demos será la sociedad que crearemos.

Fuente: http://www.portalguarani.com/detalles_museos_otras_obras.php?id=27&id_obras=2376&id_otras=369
             https://dgaleanolivera.wordpress.com/el-otro-la-palabra-adultez-guarani/


"Creen los indios guaraníes que quienes mienten la palabra, o la dilapidan, son traidores del alma."
Eduardo Galeano - escritor uruguayo contemporáneo; Las palabras andantes