"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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martes, 22 de diciembre de 2020

Navidad 2020 - resignifiquemos los símbolos

"Hay esperanza después de la desesperación, y muchos soles después de la oscuridad." - Rumi

Estamos a escasas 48 horas de Navidad, tiempo de rituales y tradiciones, que en éste 2020 serán diferentes debido  a la pandemia de la Covit-19 que soporta el mundo y la sociedad, sin embargo demos nuevo significado a los símbolos, démonos permiso para volver a ser niños experimentando el creer y confiar, valorando la vida con alegría y con ella seamos felices disfrutando del ser y estar aquí.

Como dice una frase de un maestro Zen: ‘Cuando sentí que lo había conseguido todo, me di cuenta que el precio fue perder casi todo.  Que tu cabeza esté donde está tu cuerpo.’ No nos dejemos ganar por la tristeza, la decepción o el pesimismo, sin importar donde, como, o con quien estemos no permitamos que el miedo nos paralice, lo importante es seguir en camino.

Mantengamos las puertas de la vida abiertas a los milagros, … sabiendo que ellos suceden … tal vez ésta sea la oportunidad, en la que el distanciamiento nos obligue a apreciar que aún podemos sentir la felicidad de encontrarnos con nuestros afectos, sólo tratando de tener el coraje para seguir acercándonos de corazón a corazón, salvando así lo que nos separa.




Intentemos reir, reir mucho, a pesar de las dificultades, hasta hacer que el corazón baile, sabemos que no es sencillo cuando todo nos agobia, pero la risa entibia el alma y acostumbrémonos a valorar la soledad, esa en la que podemos encontrarnos con nosotros mismos, buscando el equilibrio sin perder la esperanza.

Pensemos que haríamos si éste fuera el ultimo día por vivir y decidamos decir ‘gracias, ‘lo siento’, ‘te amo’, aún tenemos la posibilidad, no desperdiciemos tiempo y energía en tonterías que no aportan nada a nuestra vida. Aprovechemos el presente y aseguremos el futuro.

Navidad una fiesta de origen pagano, que llega hasta nuestros días buscando revitalizar la Fé en el mundo obligándonos a una mirada distinta de nuestra vida. Renazcamos como seres humanos mejores, sabemos de la situación extremadamente difícil que muchos viven, pero hagamos que nuestro deseo de 'Feliz Navidad' sea genuino y generoso.

"Honraré la Navidad en mi corazón y trataré de mantenerlo todo el año." - Charles Dickens - escritor y novelista inglés (1812-1870)

lunes, 20 de abril de 2020

Aislamiento - '... Ojalá podamos tener el coraje de estar solos ...'

“… El que no puede vivir en sociedad, o no necesita nada para su propia suficiencia, no es miembro de la sociedad, sino una bestia o un dios.”
Aristoteles – filósofo griega (384-322 a.C)

El hombre posee cualidades que hacen a su dimensión individual y esas características marcan su personalidad, sin embargo el ser humano necesita vivir en sociedad para desarrollarse, -y aunque es tema de discusión-, socializar es su propia naturaleza, comunicarse, interactuar y convivir es una necesidad para sentirse protegido, pudiendo así satisfacer sus necesidades tanto físicas como espirituales.

Tendemos a agruparnos y coexistir para crecer y desarrollarnos y para ello nos rodeamos de la familia como primer núcleo de la sociedad pero aún eso no nos resulta suficiente y construímos y ampliamos nuestros círculos para interactuar en un entramado mayor. Por eso no podemos aceptar el aislamiento y la soledad sin sentirnos mal.

Los tiempos actuales en una sociedad tan conectada por redes sociales y medios tecnológicos, han llevado a que -a pesar de vivir en sociedad- nos veamos en soledad, unas veces impuesta por las circunstancias y otras veces elegida y hay que aprender a vivirla sin caer en la ansiedad o el estrés. La soledad puede permitirnos conectar con nosotros mismos y nuestro mundo interior enriqueciéndonos, pero el encuentro humano cercano y los afectos son indispensables.




La situación en éste 2020, como reflejo de la pandemia por la expansión del virus Covit-19 de manera global nos ha puesto frente a algo peor que la soledad y es el aislamiento forzado como forma de evitar contagios y éste aislamiento es el que se está convirtiendo en un problema real que de prolongarse en el tiempo y ante la incertidumbre de un horizonte no avizorado que genera miedos, inseguridades y angustia, termina acarreando depresiones y enfermedades asociadas.

Es una realidad que la pérfida de hábitos y cambios en el ritmo de vida, las conductas restrictivas, el encierro, la falta de contacto físico, si bien son encarados como una forma de ser responsables de la salud propia y la de terceros, un forma de solidaridad, son al mismo tiempo -junto a la crisis económica que ello implica-, un factor desencadenante de problemas con la salud mental.

Tratar de conservar la salud biológica y tambien la salud mental como un todo, es tal vez el gran desafío a enfrentar, en un mundo de cambios inesperados debemos pensar que éstos malos tiempos tendrán un final, no sabemos cuánto tiempo llevará encontrar la luz al final del túnel, cuanto esfuerzo implicará el levantarse cuando ese momento llegue y recuperarse el día después.

Sin dudarlo ese momento llegará, enterraremos los sinsabores, las tristezas, y volverán los abrazos y la cercanía, podremos dar un beso sin sentir temor, compartir una charla o un café con la alegría del reencuentro y toda la fuerza para volver a comenzar, aunque tal vez deberemos mantener cuidados, precauciones e incorporarlos como parte de una nueva manera de vivir lo cotidiano.

Mientras tanto apelemos a la creatividad, la paciencia, miremos hacia adentro y nos sorprenderemos de cuanto podemos encontrar, como dijo alguna vez Eduardo GaleanoOjalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos … ' y así será.

“La soledad se admira y desea cuando no se sufre, pero la necesidad humana de compartir cosas es evidente.”
Carmen Martin Gaite – escritora española premio Principe de Asturias 1988 (1925-2000)

viernes, 27 de marzo de 2020

Pandemia - una dura lección del siglo XXI,


"En ésta época hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra."
Eurípides de Salamina - dramaturgo griego (480 aprox. a.C)

Vivimos tiempos difíciles para el mundo, somos testigos de la pandemia que afecta a la sociedad, en todas y diferentes partes del planeta, nos inundan las noticias, las alarmas se disparan, los servicios de salud se ven desbordados e ineficientes, la enfermedad en éste hoy, llamada Coronavirus o Covit-19, se impone y hace estragos.

Basta ver un poco de historia para reconocer que las epidemias desde siempre han impactado en todos los aspectos de la vida humana. Desde el siglo XIV época donde la peste negra mató a más de la mitad de la población de Europa o la llamada gripe española que en 1918 mató entre 50 y 100 millones de personas, más de las que murieron durante la 1era.Guerra Mundial, han influenciado la cultura, la economía, la demografía y han provocado conflictos, crisis económicas y guerras así como al contrario momentos de crisis y eventos bélicos han sido terreno propicio para la aparición de epidemias.

Teniendo claro que éstas situaciones de emergencia sanitaria son eventos que se repiten a lo largo de la historia, debemos tambien tener claro que ellas sacan lo mejor y lo peor del ser humano desde aquél que desinteresada y voluntariamente aún a riesgo de su propia salud, se pone al hombro llevar adelante acciones solidarias en beneficio de los demás integrantes de su comunidad, como por el contrario los otros que de forma egoísta viendo sólo su beneficio personal, y sin tomar en cuenta el perjuicio ajeno, realizan actos totalmente censurables o aquellos que dejan aflorar sus prejuicios étnicos, religiosos o políticos perdiendo de vista la objetividad.

Y esta nueva crisis pone de manifiesto que tal vez una de las mayores pérdidas que los más de 8 mil millones de habitantes que pueblan nuestro planeta sufren además de la pérdida de vidas es la pérdida de la libertad que por obvias razones se ve restringida sustancialmente, asi como el distanciamiento social obligado.




Es difícil encontrar los equilibrios necesarios para que lo que es una prioridad de la salud pública no termine convirtiéndose en una grave crisis económica en la que sin duda el mundo inexorablemente caerá, pero a la que no aportaremos mejoras dividiendo, estigmatizando, creando temores, generando angustia y paranoia, inevitables por si mismas en momentos de incertidumbre.

La comunidad científica ha sido tomada desprevenida, tal vez ahora ésto deba ser visto como un desafío mayor frente al que pararnos dispuestos, con la mente abierta, de manera racional pero sin desprendernos de la empatía, la buena voluntad, con inteligencia y capacidad para cooperar, acatando las directivas técnicas de los expertos, agradeciendo a quienes están en la línea de fuego aún en detrimento de su salud, dejando de lado egoísmos personales.

Pandemia, una dura lección de éste siglo XXI, una situación que nos enfrenta con la muerte, que nos muestra claramente nuestra pequeñez y fragilidad, sacando nuestra ira frente a lo que no podemos encontrar solución, tratando a toda costa de hallar culpables, pero que al mismo tiempo termina siendo una oportunidad para aprender y de la cual salir fortalecidos como mejores seres humanos, dando importancia sólo a aquellas cosas que realmente la tienen, pensando en un mejor mundo para la generación que vendrá en el que recuperemos la esperanza y podamos volver a abrazarnos.

"Lo peor en usted es que se niega a luchar, se da por vencida, no hace más que pensar en la enfermedad y en la muerte. Pero existe algo tan inevitable como la muerte y es la vida!"
Sir Charles Chaplin - actor, guionista, compositor, director de cine británico (1889-1977)