"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )

viernes, 8 de enero de 2016

El Ceibo - un árbol, un símbolo, ... y sus leyendas

"Arboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores."  - Refrán
 
El ceibo es un árbol americano indígena, que crece en distintos tipos de suelos, el nombre científico es Erythrina Cristagalli; tiene que ver con el color de sus flores y su parecido con la cresta de un gallo. Sus hojas, verdes por la cara superior y grises por el envés, terminan en punta, con nervadura central, por su cara inferior, presentan una especie de uña o aguijón que puede llegar a lastimar y el fruto de unos quince centímetros de largo, tiene semillas ovoides, pero.lo más llamativo del ceibo son sus flores, rojas y brillantes, que tienen cinco pétalos y aparecen formando grandes racimos.

Uruguay y Argentina han elegido la flor del ceibo como su flor nacional y varias leyendas y poemas se han dedicado a ésta bella flor, les dejo dos para conocer.


Cuenta una leyenda que esta flor es el alma de la Reina India Anahí, la más fea de una tribu indomable que habitaba en las orillas del Río Paraná. Anahí tenía una dulce voz, quizás la más bella oída jamás en aquellos parajes, además era rebelde como los de su raza y amante de la libertad como los pájaros del bosque.

Un día fue tomada prisionera, pero valiente y decidida, dio muerte al centinela que la vigilaba. En ese mismo momento, quedó sellado su destino para siempre: condenada a morir en la hoguera, la noche siguiente, su cuerpo fue atado a un árbol de la selva, bajo y de anchas hojas.

Lentamente, Anahí fue envuelta por las llamas. Los que asistían al suplicio, comprobaron con asombro que el cuerpo de la reina india tomaba una extraña forma, y poco a poco se convertía en un árbol esbelto, coronado de flores rojas. Al amanecer, en un claro del bosque, resplandecía el ceibo en flor.
… …

La otra es un bellísimo poema del escritor uruguayo Fernán Silva Valdez (1887-1975).

La leyenda de la flor de ceibo

Me lo dijo un indio viejo y medio brujo
que se santiguaba y adoraba al sol:
los ceibos del tiempo en que yo era niño
no lucían flores rojas como hoy.

Pero una mañana sucedió el milagro
-es algo tan bello que cuesta creer-:
con la aurora vimos al ceibal de grana,
cual si por dos lados fuera a amanecer;

y era que la moza más linda del pago,
esperando al novio, toda la velada,
por entretenerse, se había pasado
la hoja de un ceibo por entre los labios.

Entonces los ceibos, como por encanto,
se fueron tiñendo de rojo color...
Tal lo que me dijo aquel indio viejo
que se santiguaba y adoraba al sol.
... ...
Dos textos de excepción para conocer de nuestras historias americanas y de un bello árbol, corpulento, bajo, espinoso que reconocemos como símbolo desde las épocas escolares y nos caracteriza, además de permitirnos un acercamiento a la poesía nativista de ambiente regional, localista, actualmente algo olvidada. 
“Es privilegio de las leyendas ser atemporales.” – de la película Orfeo
 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario