"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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sábado, 22 de octubre de 2016

Resentimiento - enojo y rencor sostenido en el tiempo, que amarga la vida

“El resentimiento, la crítica, la culpa y el miedo aparecen cuando culpamos a los demás y no asumimos la responsabilidad de nuestras propias experiencias.”
Louise Hay - escritora y oradora estadounidense contemporánea

La vida a veces nos pone frente a situaciones donde las personas que nos rodean y los propios acontecimientos nos defraudan, nos sentimos traicionados, perjudicados, creemos que la sociedad de manera injusta para con nosotros y nuestro proceder nos adeuda y no podemos resolver el conflicto entrando en una suerte de espiral donde el encono y el resentimiento se apoderan de nosotros alimentando el rencor, un desagradable sentimiento que despierta emociones negativas, nos mortifica, nos disgusta, nos quita libertad. 

He leído y aquí comparto un breve texto del escritor argentino Gabriel Velxio, que es elocuente y nos hace reflexionar.

'El rencor es una patología que padece el alma. Que suele enmudecer los dolores, pero no los erradica. Que evita la sonrisa sincera, y le quita demasiado tiempo a la alegría.

Es impensable creer que desde ese sentimiento, haya alguna posibilidad de construir, enmendar o sanar. Y se hace una carga insostenible sobrevivir una vida con semejante desidia, sin mirar todo lo que se pierde en el camino, tan solo por no dejar querer.

El rencor es un castigo a los sueños, a la necesidad de abrazar, a las ganas de llorar, al deseo de mostrar desnudo el corazón, a la palabra que se cansa de callar. El rencor suele matar ilusiones, que la eternidad no entiende.

El dilema seguirá siendo asumir con cuánto de vida se queda este sentir, y cuál es el tiempo que brinda para ser feliz. Perdonarse a uno mismo, es el comienzo para aprender a perdonar y para volver a creer.' 
... ...

Atrapados por el resentimiento veremos sólo culpas en los demás y nos costará reconocer que en alguna medida también nosotros tenemos nuestra parte de culpa, así mismo esa vivencia negativa sólo nos impedirá vivir tranquilos, disfrutando de lo bueno y la única salida será a través del perdón, que nos reconciliará con la vida misma, aceptando nuestra fragilidad frente a ella así como nuestras falencias como parte de los sucesos que sentimos nos vulneraron.

Finalmente el resentimiento por la expectativa frustrada y lo que no recibimos, es tan viejo como la humanidad, sólo basta recordar la bíblica historia de Caín y Abel, nos llena de enojo y amargura en el intento de vengarnos haciendo justicia, pero esa hostilidad mantenida en el tiempo termina castigándonos a nosotros mismos, sólo cuando tomamos la difícil decisión de perdonar podemos sanar y ser libres.

imagen: Kelly Young/Fotolia

“El perdón es una decisión no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió.”
Madre Teresa de Calcuta - de nombre secular Agnes Gonxha Bojaxhiu, monja católica albanesa fundadora de la Congregación Misioneras de la Caridad, Nobel de la Paz en 1979, canonizada en 1916.
  

lunes, 2 de diciembre de 2013

El perdón - decisión, expresión de amor

"El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe". 
William Shakespeare - dramaturgo, poeta y actor inglés (1564-1616)

Una de las más hermosas palabras de nuestro vocabulario es perdón, que significa: "Me quito la carga de resentimiento que llevo en mi espalda, despojándome de la culpa que siento".

El único perdón que necesita la verdad, es el perdón que nos otorgamos a nosotros mismos en un acto de verdadera humildad, y es el primer paso que debemos dar. 
 

Cuando ofrecemos una disculpa, … descansamos, nos liberamos, nos hacemos livianos. Cuando disculpamos a alguien, es más fácil vivir, pero es difícil perdonar totalmente a quien nos ha herido porque ya lo ha guardado el corazón.

Sin embargo, disculparte y disculpar tienen su tiempo, su momento perfecto, como todo lo que está por nacer. Sé paciente y compasivo
-ante todo- contigo. 

El rencor y el orgullo son obstáculos , cuando los dejemos de lado comprenderemos la grandeza de volar, ... libres.

El abrazo lleva partes iguales de ternura, apoyo y es casí un símbolo cuando se pide perdón.

La paciencia, el tiempo y el perdón hacen el milagro de frenar la violencia ... ésta crea más problemas que los que resuelve ... Un apretón de manos se debe dar con la mano abierta.
Perdonar es una expresión de amor, un acto difícil pero necesario, un camino de ida y vuelta que como contrapartida nos proporciona libertad.

"Es necesario que nos decidamos a renunciar al pasado y a perdonar, incluso a nosotros mismos.
Es probable que no sepamos perdonar y también, que no queramos perdonar, sin embargo, el simple hecho de decir que estamos dispuestos a hacerlo inicia el proceso de curación". 
Louise Hay - escritora y oradora estadounidense contemporánea

viernes, 22 de noviembre de 2013

"Benditos sean ... " - las palabras justas para seguir apostando a la vida

"Quien no vive de algún modo para los demás, tampoco vive para sí mismo".
Michel Eyquem de Montaigne - Escritor y filósofo francés.(1533-1592)

Un texto cuyo autor desconozco, que he leído en muchas ocasiones, -del que no pretendo analizar su valor literario-, que resulta esperanzador, en un momento en el que abundan los sucesos negativos.

Es estímulo para seguir creyendo en aquellos que aún hoy -en éste caótico mundo- están dispuestos a tender la mano, levanta el ánimo a quien lo lee y reafirma el sentir de que ... vale la pena vivir.

Por todo ello me gustó la idea de compartirlo. 


Benditos sean los que tienden la mano para ayudar, los que intentan comprender, los que anhelan compartir.

Benditos sean lo que para dar su opinión no necesitan subirse a ningún podio, los que se hacen tiempo para escuchar y los que saben que siempre hay algo por aprender.

Benditos sean aquellos que tratan de pulir y de borrar sus mezquindades y no simplemente de ocultarlas.

Benditos sean los buenos amigos y el culto a la amistad.

Benditos sean los que llenan las noches de filosofía, los que riegan los caminos hacia la utopía con batallas épicas y los que a cada historia de amor la cargan de locuras.

Benditos sean los que disfrutan del sol y de la luna, del cielo abierto y de la noche cerrada, de escalar la montaña y de zambullirse en el mar.

Benditos sean los que pueden eludir la costra y ver la esencia, los que pueden gozar de la poesía que tiene este mundo maravilloso.

Benditos sean los que no abandonan sus principios ni sus raíces, pero que no se cierran a los cambios ni renuncian a intentar volar.

Benditos sean los que sueñan despiertos, sobre todo si sueñan mejorar el mundo que los rodea, y benditos los que del sueño saltan a la acción.

Benditos los que leen lo que otros escriben, los que escuchan atentamente a quienes tienen necesidad de hablar y los que pierden, a conciencia, para que gane un ser querido.

Benditos sean los que odian el egoísmo, el dolor, y la apatía ante la injusticia.

Benditos sean los que creen que nunca se llega al ideal pero luchan con pasión infatigable por sus ideales.

Benditos sean los que entienden que el amanecer en la playa, el pan recién horneado, la música y las caricias son partes de una fiesta que merecemos todos.

Benditos sean los que piden perdón, los que dicen gracias y los que no se olvidan de decir por favor.

Benditos sean los que aspiran que el mundo tenga lugar suficiente tanto para la hormiga laboriosa como para la cigarra, con su tan necesario arte.

Benditos sean los que quieren abolir las quejas, los que quieren que asciendan mucho los de abajo y desciendan un poco los de arriba, benditos los que quieren que la muerte muera.

Benditos sean los que no subsisten sollozando, mientras esperan el milagro, sino que se proponen forjar algo milagroso.

Benditos sean los que se arriesgan por las causas perdidas, por conquistar corazones y por el bien de los amigos.

Benditos sean los que se arriesgan a mostrar sus sentimientos.

Benditos sean los que se arriesgan.

Benditos sean los que aman la vida.


"Vivir no consiste en respirar sino en obrar". 
Mao Tse-Tung - estadista chino (1893-1976)