"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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viernes, 5 de agosto de 2022

Detalles - coquetería, esencia de lo femenino

'Hay coquetas que sólo tienen coquetería.’ - Ramón Gómez De La Serna - escritor y periodista español (1888-1963)

El querer vernos ‘bien’, dar una buena impresión, y tambien sentirnos complacid@s con nuestra imagen, confiad@s y segur@s de nosotr@s mism@s es parte de la propia autoestima que tod@s debemos tener y que el invierno nos obligue a vestirnos con ropas gruesas y abrigadas, no quiere decir que debamos descuidar lo fino, delicado o elegante de nuestra presencia.

Un tema que parecería menor, el uso de los complementos a la vestimenta, que sin embargo muchas veces, no sabemos como manejar. Tal sucede con bufandas, pañuelos o chalinas que las mujeres usamos como abrigo, pero en beneficio de la coquetería, necesitamos que ese abrigo tambien de el toque diferente a quien lo lleva.

 

 

Quiero compartir un video que nos muestra diferentes variaciones y que luego de ver podremos practicar hasta encontrar la forma de lograr el efecto deseado, que nos sorprenda a nosotras mismas y nos haga sentirnos cómodas con nuestra propia imagen.

La coquetería es innata en la mujer, es instintiva, es el deseo de agradar y no hay edad para ello, es ocultar defectos e intentar adquirir y resaltar cualidades, se muestra inconscientemente, es el toque de lo femenino que además de querer dar una imagen agradable quiere sentirse bien para si misma. Aunque el querer dar una buena imagen no es exclusivo de las mujeres ya que abarca tambien a los hombres aún existiendo excepciones en ambos géneros, es en definitiva mirarse al espejo y sonreir satisfech@s de lo que nos muestra.

Video: Buscando tu estilo

‘Cada mujer es un compendio de feminidad. – Sir Thomas Overbury - poeta y ensayista inglés (1581-1613)

miércoles, 19 de mayo de 2021

Pigmeo o gigante? - aprender a ver

“En los campos de la observación, la suerte solo favorece a la mente preparada.” – Louis Pasteur - químico, físico, matemático y bacteriólogo francés (1822-1895)

La vida nos enfrenta muchas veces a situaciones en las que debemos tomar posición frente a determinados hechos y ese momento es más difícil de lo que a simple vista podríamos pensar.

Mirar es algo que hacemos con nuestro cuerpo, sólo es necesario abrir los ojos, contando con la luz adecuada, y ver es algo que pasa en nuestra mente, cuando tomamos posición tenemos que primero ver y observar, enterarnos de los hechos, conocer todas las versiones de aquellos que han participado, tratando de no perder la objetividad. 

Igual sucede con las personas, podemos tener una primera impresión, guiándonos por lo que superficialmente miramos, pero realmente conocer a esa persona significa que debemos ver y observar, sin suponer, para poder tomar posición.

Hay una frase del escritor y filósofo alemán Georg Philipp Friedrich von Hardenberg, que es realmente gráfica y dice ‘Cuando veas un gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de un pigmeo.’,  indicando cuan errados podríamos estar si nos dejamos llevar por lo que miramos y no evaluamos con detenimiento, y no una vez, sino toda las veces que necesitemos hasta estar seguros de que no nos estamos engañando, dejándonos llevar por lo que se ve en la superficie sin detenernos en investigar.

Si realmente no queremos ser engañados ni dejarnos llevar por las apariencias, si pretendemos ser honestos y responsables hay que tomar el tiempo para observar investigar, conocer, sin dejarnos embaucar por gigantes inexistentes.

El mundo y la sociedad actual se empeñan en dar importancia a lo superficial y las falsas apariencias son moneda corriente, recordemos aquello de que ‘no todo es lo que parece’, por lo que no deberíamos dejarnos impresionar ni permitirnos creer en imágenes o posiciones subjetivamente sobrevaloradas. 

Aprendamos a distinguir entre mirar y ver, aprendamos a reconocer entre un pigmeo y un gigante, no nos dejemos impresionar, no permitamos una visión errónea o sesgada, acostumbrémonos a observar y ver.

imagen: Tommy Ingberg

“Entre la idea y la realidad, entre la motivación y el acto, cae la sombra.’ - Thomas Stearns Eliot - poeta, dramaturgo y crítico literario británico-estadounidense (1888-1965)


miércoles, 22 de octubre de 2014

Vanidad - el vacío de un mundo irreal

"Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir."
Honoré de Balzac - novelista francés (1799-1850)
 
Vanidad, del latín vanĭtas, es la cualidad de vano (vacío, hueco o falto de realidad, sustancia o solidez). Este adjetivo está vinculado a lo insustancial, la arrogancia, la presunción y el envanecimiento.

El hombre viviendo en sociedad es esclavo de la imagen y en pos de ella y de causar la mejor impresión en los demás emprende una carrera en la que las apariencias son fundamentales para ser reconocido y alcanzar fama.

Juega allí su papel el ego, la autoestima y las características personales, pero tengamos presente que la vanidad esta presente en nuestras vidas, es parte del ser humano y de su coquetería en el deseo de dar una buena imagen.

Esto ocurre en todos los ámbitos, pero es muy frecuente verlo de manera exacerbada en el mundo de la moda, donde el afán de mantener una imagen que permita sobresalir, lleva a extremos, aunque para ello se deba resultar extravagante, hacer esfuerzos para mantener una determinada figura, vestir de manera llamativa, etc.

En ese mundo irreal de etiquetas, y formas sociales, es más importante aparecer que ser, buscando admiración, aplauso, halago, proyectando esa imagen a los demás. de tal forma que de verse amenazada genera gran angustia, porque muerta la imagen la persona sentirán que tambien ha muerto.

Vanidad es el orgullo basado en cosas vanas, riquezas, fama, poder mundano y el vanidoso/a buscará crear un personaje del que quedará atrapado y al que luego deberá alimentar actuando todo el tiempo. Ese engaño es la manifestación más profunda de la persona vanidosa, que no tiene nada de lo que está ofreciendo, pero que sin embargo no quiere reconocerlo.

Respetarnos y querernos a nosotros mismos debe evitar llevarnos al orgullo, la arrogancia, la soberbia y la vanidad, tratando de cubrirnos de brillos inexistentes en una suerte de engaño del que luego no podremos salir llegando a no saber cual es la verdadera esencia de nuestro ser. 

"La vanidad es tan fantástica, que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados."
Ernesto Sábato - escritor, ensayista, físico y pintor argentino (1911-2011)