"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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viernes, 4 de junio de 2021

Esperar - un aprendizaje, un ejercicio, un arte

‘Y efectivamente, incluso la espera terminará … si sólo puedes esperar lo suficiente’. - William Faulkner - novelista, narrador y poeta estadounidense, Nobel de literatura en 1949, (1897-1962)

Aprender a esperar, en tiempos donde la vida impone un ritmo que nos obliga al vértigo, se convierte en un difícil aprendizaje y no siempre logramos el equilibrio deseado. Pero además la espera, -cuando es por razones ajenas a nuestra voluntad-, lleva agregado el componente de incertidumbre y la consiguiente sensación de que no somos dueños de nosotros mismos y dependemos de la voluntad de alguien o de circunstancias que desconocemos, aportando un desagradable sentimiento de inseguridad y ansiedad.

Una frase del director de cine turco Ferzan Özpetek dice: “A veces, al destino le gusta mantenernos alerta, como un amante distraído . Pero esperar puede ser incluso más dulce que reunirse: solo necesita aprender a alimentar sus esperanzas. ".



Esperar implica manejar la paciencia y perseverar, y para ello debemos buscar recursos que nos faciliten y aquí es donde hay que saber y aceptar que cada cosa tiene sus tiempos, que nuestra ansiedad, disgusto, angustia o mal humor no acelerarán los procesos y que en lugar de pensar en el futuro que es incierto lo que debemos hacer es centrarnos en el presente y ocuparnos con actividades que nos distraigan, gratifiquen y alivien el estrés.

Vivimos en la sociedad de la inmediatez, la impaciencia es lo cotidiano, poder aceptar que no todo lo que pretendemos hacer está en nuestras manos es el primer paso y tal vez el mayor recurso a nuestro favor es tener esperanza que nos sostenga, el convencimiento de que vamos a lograr nuestros objetivos, que lo que debemos es acompañar los tiempos, y las oportunidades aparecerán, mientras disfrutamos de seguir viviendo.

‘Esperar no es perder. Es una estrategia para ir en busca de cosas mejores’. - Ifeanyi Enoch Onuoha – educador, maestro inspiracional, escritor nigeriano contemporáneo


sábado, 26 de agosto de 2017

Saber esperar - ... hasta que nuestras almas nos alcancen ...


"Aguardad vuestro turno con paciencia y co fé. Que hay más estrellas que hombres y hay alas para todos.
León Felipe - poeta español (1884-1968)

Tantas veces vivimos haciendo, sin pensar demasiado , dejándonos llevar por la inercia que las urgencias cotidianas nos imponen sin darnos cuenta. Nos empuja un sinsentido de llegar, dejando de lado disfrutar de lo que el camino nos ofrece.

Y no significa que no debamos tener proyectos y fijar metas, sin ellas nuestra vida carecería de un porqué vivir, lo esencial es encontrar  el justo medio, es decir el equilibrio que nos permita aunar ambas cosas, que en el camino hacia los objetivos nos demos tiempo para periódicamente pensar si estamos en el camino correcto y al mismo tiempo mientras apostamos al futuro vivir el presente, y vivirlo plenamente.




Siempre me gusta apelar a esas narraciones que nos ayudan a clarificar las ideas, tal es la que hoy he recordado, que nos cuenta la historia de un explorador blanco que ansioso por llegar antes a su destino en el corazón de Äfrica, ofreció paga extra a sus porteadores para que fueran más de prisa.

Durante varios días aquellos apuraron el paso, sin embargo una tarde todos se sentaron en el suelo, posaron las cargas y se negaron a continuar. Por más dinero que se les ofreció los hombres no se movieron, hasta que finalmente cuando el explorador pidió explicación de tal comportamiento recibió la siguiente respuesta:

-Hemos andado demasiado de prisa y ya no sabemos lo que estamos haciendo, 'tenemos que esperar a que nuestra almas nos alcancen'.
... ...

Sabia reflexión para que entendamos la importancia de darnos tiempo, el detenernos e intentar buscar en nuestro interior aquello esencial, separarnos de las exigencias, alejarnos de esa vorágine que nos empuja y nos impide ver que mientras corremos desperdiciamos las mejores cosas de nuestra vida.

Vayamos a nuestro ritmo, no dejemos que los estímulos externos nos condicionen, démonos permiso para detenernos, para mirar en perspectiva, no perdamos la capacidad de reconocer las cosas que realmente importan, aprendamos a manejar nuestro tiempo y esperemos por nuestra alma, para continuar el viaje con ella.

“Todo llega para quien sabe esperar.”
Henry Longfellow Wadsworth – poeta y educador estadounidense (1807-1882)