"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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viernes, 18 de marzo de 2016

Valor o precio? - ... lo tenemos claro?

“Muchas cosas tienen reputación, no por su valor, más por flaqueza nuestra.”
Séneca – filósofo, político, escritor y orador romano (4 a.C-65 d.C.)

Hay gente que va por la vida convencida de que si posee muchas cosas eso le agrega valor y le da un status social superior, y no se trata de despojarnos de aquello que necesitamos, nos resulta útil o nos da placer, sino de aquellos que acumulan objetos –algunos de alto valor económico- pensando que de esa manera aseguran su posición en la sociedad, igualmente a la inversa algunas personas caen en el error de pensar que si hacen regalos de gran valor serán mejor aceptados y más queridos.

El valor de los objetos está relacionado a la utilidad que prestan y también a la escasez o dificultad que presente el obtenerlos, dependerá de la calidad y duración de los mismos y la necesidad que quien los compra de contar con ellos. Y sin duda de los materiales con que esté realizado, si es fabricado en serie o de forma artesanal.

Pero hay algo más importante aún y que excede el valor monetario, que tiene que ver con el que nosotros le damos muchas veces a objetos sencillos, dependiendo de cuanto nos costó obtenerlo, de quien lo recibimos, o que recuerdos representa. Son pequeñas cosas cuyo valor pasa por lo humano y afectivo.

Es necesario tener claro que la felicidad no está en cuanto tenemos y que el valor que los objetos tienen está relacionado a lo que signifiquen para nosotros. Nadie en su sano juicio tiraría sin darle valor e importancia un anillo de oro o un instrumento importante, despojándose de todo para vivir como asceta, se trata de encontrar el equilibrio en el que valoremos especialmente todo aquello que toque los sentimientos.

Tal vez es buen momento de revisar nuestras creencias, - el actual modo de vida nos lleva sin darnos cuenta al consumismo-, todos cambiamos a lo largo de la vida y a veces es importante hacer un alto para replantearnos esos valores que tenemos como paradigmas, y ver si nos seguimos reconociendo, podemos comprar objetos y regalarlos si así lo sentimos, pero también podemos dedicarnos tiempo, querernos y hacer igual con quienes nos rodean.

Es tiempo de no seguir confundiendo valor con … precio …

“Las cosas sólo tienen el valor que les damos.”
Moliere – Jean-Baptiste Poquelin – dramaturgo, humorista y comediógrafo francés (1622-1673)

miércoles, 4 de marzo de 2015

Comemos, solos o en familia? - ... mucho más que alimentarnos

“Debemos buscar a alguien con quien comer y beber antes de buscar algo que comer y beber, pues comer solo es llevar la vida de un león o un lobo.”
Epicuro de Samos - filósofo griego  (341-270 a.C)
 


Siempre que nos referimos al tema de la alimentación es para comentar sobre los extremos que tienen que ver con aquellas situaciones de quienes no tienen acceso a una mínima alimentación adecuada, en franjas marginales de la sociedad, o en países de contextos económicos críticos o en el otro extremo hablamos de quienes comen en exceso o tienen un modo inadecuado de hacerlo ingresando en el grupo de personas con enfermedades derivadas de ello y que resultan en preocupación de las autoriadades sanitarias a nivel mundial.

Sin embargo, en nuestra reflexión de hoy queremos referirnos a lo que significa alimentarnos, el momento de hacerlo y como hacerlo, algo simple, hecho en el momento oportuno, que como las  cosas mas sencillas, es la mejor forma de demostrar amor.

Nuestra vida actualmente dispone de poco tiempo para dedicarlo a compartir los alimentos que en definitiva son mucho más que los nutrientes que ingerimos y si son un momento de encuentro, un tiempo de afecto, un espacio de intecambio, un lugar de contención, todos elementos que tienen que ver con disponer para nuestra familia y nosotros mismos de tiempo para valorizar los vínculos.

Tal vez se dificulte hacerlo, cuando las actividades nos ocupan y los hijos está en sus lugares de estudio, pero podemos buscar la forma para que podamos sentarnos a comer juntos y eso va a ser mucho más saludable desde el punto de vista de las emociones, que los alimentos en si mismos.

Disfrutemos esos momentos compartidos, podremos intercambiar ideas comentar lo que nos haya sucedido, sugerir actividades que proyectar juntos, y sobre todo saborear el encuentro con los afectos, sintiendo la contención de nuestro núcleo cercano del que somos parte, a quienes nos abrimos demostrando y recibiendo afecto.

Valoremos ese espacio que es mucho más que alimentarnos -lo que es sin duda importante-, es construir vínculos, afectos, conocimiento mutuo, con los chicos trasmitir costumbres, recuerdos, gustos, fomentar cercanía y lo más importante sentido de pertenencia y familia.

Démonos la oportunidad y nos daremos cuenta que vale la pena intentarlo.

“Cuando mi madre nos daba el pan repartía amor”
Joël Robuchon - cocinero francés contemporáneo