"Cuando un hombre planta árboles
bajo los cuales sabe muy bien que nunca se sentará, ha empezado a descubrir
el significado de la vida."
David Elton Trueblood - escritor y teólogo norteamericano (1900-1994)
En un extenso artículo de la bióloga y divulgadora científica española Odile Rodriguez de la
Fuente en el medio digital Agenda Viva en el año 2008, como interlocutor de
Ignacio Abella, dice que éste es: autodidacta, con una formación interdisciplinar
que ahonda especialmente en el mundo de la etnobotánica.
Conoce de primera mano
múltiples tradiciones artesanales, agrícolas y forestales, que ha estudiado,
recogido y aplicado. Es, además, escritor de varios libros rebosantes de magia
y belleza en los que demuestra tener el don de hacernos vibrar en lo más hondo,
como un sonido sostenido en la frecuencia adecuada.
Abella sostiene que: el árbol y el bosque
constituyen una verdadera escuela en la que el hombre puede crecer y madurar en
todas las esferas: física, intelectual y espiritual.
De su libro “La magia de los Arboles” dejo este trozo para disfrutar
Árboles
- Los Guardianes del Saber.
"La vida solo puede medirse por la
intensidad con que se vive y no por su duración. Una mariposa sólo vive unos
días, pero es tal la alegría con que despliega sus alas y la luminosidad de sus
colores, que en tan breve tiempo se realiza, da lo mejor de sí misma ...
El árbol, por lo contrario, toma su tiempo,
bebe la vida en tragos cortos, la saborea solemne y pausadamente. De algún
modo, los árboles están fuera del tiempo o de nuestro ritmo temporal.
Su larga y sosegada vida los hace sabios y así
representan la imagen y la garantía de estabilidad para el medio.
No en vano son además nuestros hermanos más
altos, y los más profundos, siempre auscultando la tierra con raíces
infinitas...
Si además de comprender, queremos vivenciar al
árbol de algún modo y establecer vínculos, nuestra mentalidad y espíritu deben
aquietarse para alcanzar el ritmo del árbol...
Así comienza el diálogo que nos permitirá
acceder a un conocimiento profundo... El árbol vive ya en ese tiempo sagrado
que podemos alcanzar por medio de diferentes técnicas o por su simple compañía
e inspiración.
De esta forma el hombre puede conocer
diferentes realidades y adentrarse en la experiencia mística, mítica, mágica...
Aquí el árbol funciona como medio y fin; es
cierto, existen infinidad de caminos con corazón para llegar al centro de
nuestro propio ser, pero todos ellos, antes o después, aparecen bordeados por
árboles frondosos...
Ellos nos enseñan que basta con estar aquí, y
justamente cuando descansamos a su sombra, después del largo camino, nos traspasa la luz del
espíritu"...
… …
Abella dice: “ ...el árbol y bosque
representan la posibilidad de que el hombre y el resto de los seres que
formamos parte de esta aventura planetaria tengamos un futuro digno, hermoso,
vivo y deseable.
“La nuestra no es la única
inteligencia de este planeta. Hay tantas inteligencias como seres y organismos
vivos, ... la falsa
idea de que somos el centro del universo y el mayor logro de la creación
conlleva un modo perverso de entender el mundo y relacionarse con él.”
“Vale más
una tierra con árboles en los montes que un estado con oro en los bancos.”
Alfonso
Rodríguez Castelao - político, escritor, pintor y dibujante español (1886-1950)