"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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sábado, 16 de julio de 2016

Buscando palabras y abrazos - ... necesarios para entendernos

“Es posible conseguir algo luego de tres horas de pelea, pero es seguro que se podrá conseguir con apenas tres palabras impregnadas de afecto.”
Confucio – filósofo chino (551-478 a.C.)

Buscamos la felicidad, en eso nos empeñamos con pasión, ilusiones y esperanzas, a veces erramos el camino, pero retomamos, nos comprometemos, sin embargo la vida es demasiado corta, cuando jóvenes creemos tener todo el tiempo a nuestro favor, y en un abrir y cerrar de ojos nos damos cuenta que ya hicimos más de la mitad del recorrido que posiblemente haremos, considerando el lapso promedio y la expectativa de vida que todos tenemos, y la felicidad sigue siendo esquiva o sólo una verdad a medias.

Acontecimientos graves, dolorosos, que se suceden en el mundo, algunos que todos conocemos, otros de menos difusión pero igualmente terribles, nos hacen pensar si se puede realmente lograr la felicidad que anhelamos y recordamos un relato breve, ‘Mapa del Tiempo’ del escritor uruguayo Eduardo Galeano, que aparece en su libro ‘Bocas del Tiempo’ y nos cuestiona sobre la manera de entendernos.


“Hace unos cuatro mil quinientos millones de años, año más, año menos, una estrella enana escupió un planeta, que actualmente responde al nombre de Tierra. Hace unos cuatro mil doscientos millones de años, la primera célula bebió el caldo del mar, y le gustó, y se duplicó para tener a quién convidar el trago. Hace unos cuatro millones y pico de años, la mujer y el hombre, casi monos todavía, se alzaron sobre sus patas y se abrazaron, y por primera vez tuvieron la alegría y el pánico de verse, cara a cara, mientras estaban en eso. Hace unos cuatrocientos cincuenta mil años, la mujer y el hombre frotaron dos piedras y encendieron el primer fuego, que los ayudó a pelear contra el miedo y el frío. Hace unos trescientos mil años, la mujer y el hombre se dijeron las primeras palabras, y creyeron que podían entenderse. Y en eso estamos, todavía: queriendo ser dos, muertos de miedo, muertos de frío, buscando palabras.”
… …

Tal vez el mundo equivoca la forma de relacionarse, el diálogo que debería unirnos parece no encontrar el interlocutor adecuado, o tal vez somos nosotros quienes no trasmitimos el mensaje en forma clara, lo cierto es que como dice Galeano ‘… desde hace unos trescientos mil años, desde ese primer abrazo, buscamos palabras’, … pero no conseguimos entendernos, nos cuesta tolerar y aceptar al otro, pretendiendo imponer sin escuchar y tristemente todo indicaría que pasarán otros trescientos mil años en los que seguiremos buscando el abrazo y las palabras que nos permitan encontrar la felicidad.

Inseguridades, complejos, miedos, defectos son una constante en el ser humano, que ha olvidado el abrazo, que con sus actitudes cada vez se ve más deshumanizado y más necesitado de recordar que hay que poner el corazón para que las palabras alcancen el significado que pretendemos darle, hasta ahora con menguados resultados.

“La palabra es el arma de los humanos para aproximarse unos a otros.”
Ana Maria Matute – novelista española contemporánea

lunes, 16 de diciembre de 2013

Lo que no se recupera - Actitudes y conclusiones apresuradas.

"Lo que empieza en cólera acaba en verguenza"
Benjamín Franklin - político, científico e inventor estadounidense (1706-1790) 

¿Por qué juzgamos sin conocer todas las versiones sobre un tema?, ¿Por qué nos encolerizamos sin estar seguros del motivo que nos enoja?, ¿Por qué sacamos conclusiones sin conocer la totalidad de una situación?, ¿Por qué nos dejamos llevar en actitud que luego no tiene vuelta atrás?, ...

"Una chica estaba esperando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto. Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete de galletas. Se sentó en una sala del aeropuerto para poder descansar y leer en paz.

Asiento de por medio se sentó un hombre que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellos quedaron las galletas.

Cuando ella cogió la primera, el hombre también tomó una. Ella se sintió indignada, pero
no dijo nada. Solo pensó: "¡Qué descarado; si yo fuera más valiente, hasta le daría una bofetada para que nunca lo olvide!".

Cada vez que ella cogía una galleta, el hombre también tomaba una. Aquello le indignaba tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar. Cuando quedaba sólo una galleta, pensó: "¿qué hará ahora este aprovechado?".

Entonces, el hombre partió la última galleta y dejó media para ella. ¡Ah no!. ¡Aquello le pareció demasiado!. Se puso a resoplar de rabia. Cerró su libro y sus cosas y se dirigió al sector del embarque.

Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa, allí estaba su paquete de galletas... intacto, cerrado. ¡Sintió tanta vergüenza!. Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que estaba. ¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolso!.

El hombre había compartido las suyas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado. Y ya no estaba a tiempo ni tenia posibilidades para dar explicaciones o pedir disculpas, pero sí para razonar: ¿cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando debiéramos observar mejor? ¿cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas?.

Y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan: Una piedra después de haber sido lanzada, una palabra después de haberla dicho, una oportunidad después de haberla perdido y el tiempo después de haber pasado..."
... ...

Un texto encontrado en la red, que resulta útil, para reflexionar sobre la cólera, los apresuramientos, las conclusiones equivocadas, la verguenza, las actitudes, lo irrecuperable ...

"De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error".
Marco Tulio Cicerón - jurista, político, filósofo, escritor, y orador romano (106AC-43AC)