"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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lunes, 15 de diciembre de 2014

Dinero - si un medio, ... nunca un fin

"De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento,  que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero."
Benjamin Franklin - político, científico e inventor estadounidense (1706-1790)
 
El dinero es el medio idóneo de intercambio común, aceptado por las sociedades de mundo y usado para el pago de bienes, servicios y obligaciones.

El hombre desde épocas remotas ha intercambiado los bienes obtenidos como fruto de su trabajo productivo por otros bienes, con otras personas. Sin embargo ese trueque en algún momento de la historia terminó siendo  un sistema lento, difícil e ineficiente y ello dió lugar a buscar formas más adecuadas a las necesidades de las personas.

Originalmente no fue como actualmente lo conocemos, en algún momento  el oro y la plata fueron usados como dinero, hasta que a lo largo del tiempo se llegó a la acuñación de las primeras monedas.

Y luego de éste preámbulo como introducción al tema es necesario detenernos a pensar cuan importante es ese dinero en nuestras vidas. Sabemos de su importancia para adquirir lo que necesitamos desde los alimentos o la vestimenta hasta la recreacion o el costo de un medicamento y tenemos claro que sin dinero no tenemos acceso a cosas elementales y básicas para la vida.

Sin embargo no debemos caer en el error de creer que la obtención de dinero es el motivo principal que mueva nuestros intereses, sino que debe ser el ingrediente que permita obtener lo que necesitamos o deseamos para concretar nuestros sueños, las aspiraciones profesionales y los objetivos personales, de lo contrario estaremos en un círculo vicioso y sentiremos que lo que tenemos nunca será suficiente.

Encontrar el punto de equilibrio que nos permita vivir, teniendo nuestras necesidades satisfechas, ser independientes económicamente, sin perder nuestros valores, utilizando el valor del dinero para alcanzar nuestras metas, es la mejor forma de sentirnos libres.

El dinero no es un mal en sí mismo, si no permitimos que sea razón de nuestras envidias, divisiones y odios, es simplemente un medio para conseguir lo que deseamos, su verdadero valor depende de lo que hagamos con él. Quienes persiguen el dinero como un fin en si mismo obsesionándose en la carrera de acumularlo, posponiendo la satisfacción por alcanzar logros personales, dejando a un lado valores, sentimientos y emociones, terminan siendo realmente infelices.

"No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo."
Alejandro Dumas (h) - escritor y novelista francés (1824-1895)
 

martes, 5 de noviembre de 2013

Infidelidad financiera - Ocultar gastos y mentir

"No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo" - Alejandro Dumas - escritor francés (1803-1870)


Las opciones al manejar dinero de la pareja varian a gusto de cada uno, tener un “pozo” común, distribuir los gastos, aportar y dejar que el otro se encargue de administrar, ahorrar lo que sobra, etc .
Al convivir se debe enfrentar el tema del manejo del dinero. Se “blanquea” todo? , o hay ocultamientos y mentiras?.

Cuando sólo uno trabaja es común que quien dispone del dinero lo ceda en cuentagotas. Este tipo de relación, -frecuente tiempo atrás cuando la mujer no salía a trabajar-, refuerza el orgullo del hombre gracias al trabajo y al poder del dinero “ganado con el sudor de la frente”, por poco que sea.

La desigualdad de roles, cuando uno “domina”, lleva a que el otro se “someta” y en apariencia cumpla al cien por ciento, pero hay que ser muy sumiso para no buscar un escape a la opresión.  Ocultamiento y  mentira son opciones salvadoras: guardar algo para un gusto personal, ayudar a los hijos, prestar plata a un familiar o ahorrar para una eventual separación, pueden ser algunas de las alternativas.

Cuando ambos trabajan, ambos tienen derechos y obligaciones en el manejo de las ganancias. Algunos acuerdan en un “pozo común” para los gas. Lo que sobra se ahorra, se emplea en gastos de excepción o se destina a lo que cada uno quiere.

Sin embargo, no siempre se dice todo lo que se gasta: a veces por evitar reproches o culpa, o simplemente porque "es mi plata” o “yo la gané y la gasto como quiero”.

Las mujeres que ganan más que los hombres tienden a esconder gastos por miedo a que ellos se sientan en desventaja, más aún si está desocupado. Otras se adaptan al menor presupuesto del hombre y se restringen en salidas o vacaciones y están las que ceden todo sin importar las diferencias. La mujer con mayor salario cuida la imagen para no resentir el rol del padre frente a los hijos.

No es igual la actitud de los hombres hacia sus compañeras desocupadas: cuanto más gana el varón más refuerza la idea de que ella debiera sentirse orgullosa del hombre que tiene a su lado.
Pero ocultar gastos o mentir para no generar problemas, encubre deslealtades vinculares, no sólo monetarias.

La infidelidad -cuando existe- exige atención, cubrir demandas, inventar excusas y estar alerta para no despertar sospechas. lo que lleva a hacer gastos en efectivo por temor a que sean descubiertos en los resúmenes de tarjeta, a reducir los aportes al vínculo “legal”, o a endeudarse con créditos o con amigos compinches.

En algunos casos los egresos de dinero “no blanqueado” pueden ser inducidos por juego patológico o ludopatía, uso de drogas, compulsión por las compras, adicciones sexuales, etc. La persona, tanto hombre o mujer, miente y esconde gastando más de la cuenta o hipotecando bienes.

En cualquier situación -si existe- es un tema a pensar, replantear y tratar de revertir. Estas prácticas no llevan a buen puerto ninguna relación.

La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro,y ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse.
J.J. Rousseau -
escritor, filósofo, músico, botánico y naturalista franco-helvético (1712-1778)


Fuente: extractado y adaptado entremujeres.com - Dr. Walter Ghedin