"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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martes, 20 de septiembre de 2016

Anhedonia - ... encontrar los motivos y el entusiasmo para hacer.

"El aburrimiento es la suprema expresión de la indiferencia."
Ricardo León y Román - novelista y poeta español (1877-1943) 

Ante la velocidad del cambio constante en éste mundo moderno, la multiplicidad de estímulos que recibimos, los avances tecnológicos que ofrecen y facilitan respuestas sin exigir dedicación alguna de nuestra parte, nos inmovilizan llevándonos al principio del menor esfuerzo físico y mental.

La anhedonia es el mal del siglo XXI, tal el poco usual término proveniente del griego, que señala la pérdida de interés en casi todas las actividades, la incapacidad para experimentar placer, la falta de reacción a los estímulos habitualmente placenteros, siendo uno de los síntomas más claros de la depresión, aunque puede aparecer en otros trastornos.

El médico cardiólogo argentino contemporáneo, Dr. Daniel Flichtentrei, director del portal Intramed, y autor del blog 'La verdad y otras mentiras', ha escrito sobre el tema referido al ambiente médico y la falta de entusiasmo de sus estudiantes, sin embargo creo que es un problema que nos abarca a la sociedad toda, y transcribo aquí un breve fragmento de la llamada ‘La era de la anhedonia’.




“Vivimos una época de pérdida del entusiasmo, ya casi no queda nada que nos encienda. Las recompensas están devaluadas y las pasiones se han licuado en su propia e inmediata satisfacción. Estamos atravesando un período refractario donde los estímulos se han hecho inútiles por exceso. El único premio que todavía funciona es el dinero, pero su capacidad para ‘comprar’ nuestra voluntad es cada vez menor.

Mientras no seamos capaces de aprender y enseñar que hay objetivos que justifican el esfuerzo no podremos salir de ésta loca carrera cuya meta se nos ha desdibujado en un horizonte borroso e indefinido. Estamos atrapados en el mismo lugar con los pies corriendo a varios centímetros del piso. Sobreestimulados por quienes compiten por capturar nuestra atención y por oscurecer nuestro entendimiento.Nos han adiestrado para no tolerar la falta de estímulos, para sentirnos vacíos sin ese constante bombardeo. Al tiempo para la reflexión y la contemplación hoy se lo llama aburrimiento. Es una desgracia.

Los proyectos se agotan en la pura planificación. Hacer, implementar, tomar acciones, guiados por ellos se ha convertido en un paso imposible de dar. Las propuestas están para ser enunciadas ya no para ser concretadas. Los sueños para ser soñados y no para ser convertidos en realidad. Sentimos el vértigo virtualizado de la velocidad sin movernos. La abulia es consecuencia de la anhedonia. No estamos quietos sino paralizados. No es que no sepamos a donde ir, sino que no encontramos los motivos para hacerlo.”
… …

Salir de la apatía, del 'dejarse estar' es un desafío que debemos aceptar comenzando por hacer conciencia de lo que nos sucede, quizá el mayor de esos desafíos esté en incentivar a la juventud, que 'distraída en los avances tecnológicos vive abstraída de lo importante -sin negarnos a la tecnología y sin generalizar en todos los jóvenes-, descuidando incluso su formación académica en los niveles intermedios, prestando más atención al celular que tienen en su mano que a lo que el docente trata de transmitirles, sin encontrar el tema que los motive, pero todo puede ser modificado, ¿de quien depende lograr ese cambio? seguramente de todos y hay que tomar el compromiso, porque vivir sin entusiasmo, sin involucramiento y sin pasión, no es vivir.


"El aburrimiento es la explicación principal de por qué la historia está tan llena de atrocidad."
Fernando Savater - filósofo, intelectual y novelista español contemporáneo 

viernes, 27 de noviembre de 2015

Aburrimiento - desafío a la imaginación

"El que conoce el arte de vivir consigo mismo ignora el aburrimiento.”
Erasmo de Rotterdam - Humanista neerlandés (1469-1536) 

El mundo y la sociedad actual nos llena de urgencias, trabajo en exceso, compromisos y al mismo tiempo nos aporta todos los adelantos tecnológicos. Ese ritmo que nos cansa y el abuso y exceso de medios para mantenernos comunicados, como contrapartida, nos hacen caer en el aburrimiento, ese estado de incomodidad en el que no sabemos que hacer, ni como actuar, ese estado afectivo negativo, que nos produce inquietud y que no sabemos como paliar.

Científicos dedicados al campo de las neurociencias han estudiado el aburrimiento y concluido en que, así como el miedo o la tristeza tienen su utilidad también el aburrimiento debería ser útil y que la ausencia de tareas inmediatas y objetivos urgentes "favorecería el establecimiento o el uso de conexiones cerebrales poco transitadas fomentando la creatividad”.




Muchas veces no sabemos que hacer, y no creamos que se trata de que nos sobre el tiempo o nuestra vida no tenga dificultades, tenemos esa sensación de que todo nos da igual, encendemos el televisor –aún sin mirarlo ni prestarle atención, sólo para sentirnos acompañados, en un intento de distraer el tiempo que no sabemos como ocupar, y aunque no intentamos entrar a explicar los fundamentos científicos del tema, es claro que el aburrimiento forma parte de nuestra naturaleza.

Estar aburrido puede ser falta de motivación o voluntad, y si es por períodos prolongados puede llevar a la angustia y la depresión. Para estar aburrido no hay edad, se aburre el adulto y se aburre el niño, quien no ha escuchado el clásico ‘estoy aburrido’ de un niño en algún momento, pero muchas veces, en los momentos en que nos aburrimos, es cuando se nos ocurren cosas que antes no habíamos pensado, también es buen momento para desarrollar, casi sin darnos cuenta, el poder de observación, la imaginación se agudiza y en ocasiones encontramos esa creatividad que desconocíamos tener.

Las rutinas cotidianas, el cansancio, las actividades que no nos merecen interés llevan al aburrimiento, pero no lo veamos como algo negativo, tomémoslo como un desafío a nosotros mismos, un estímulo para despertar todo aquello que tenemos dentro y no sacamos a luz por ese ‘dejarse estar’ en que nos colocamos y del que si salimos nos sentiremos satisfechos y felices de haberlo logrado, porque el tiempo en actividades que nos resulten gratas es tiempo que pasa sin darnos cuenta.

Finalmente, no es mala cosa aprender también a disfrutar –en algunos momentos- de ese ‘no hacer nada’, disfrutando del ocio, dejándonos invadir por el sentimiento de hacer lo que queramos, o no hacer nada, con ese nuestro tiempo, que el descanso en la vida agitada, bien dosificado,  es beneficioso.


"El hombre actual ha nacido o bien para vivir entre las convulsiones de la inquietud, o bien en el letargo del aburrimiento" - François Marie Arouet – conocido como Voltaire escritor, historiador, filósofo y abogado francés (1694-1778)