"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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viernes, 27 de octubre de 2017

Tolerarnos para tolerar - un aprendizaje importante

"Puesto que yo soy imperfecto y necesito la tolerancia y la bondad de los demás, tambien he de tolerar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio."
M. Gandhi - bogado, político y pensador indio (1869-1948)

Vivimos en un tiempo y un mundo donde la sociedad cada vez más nos muestra la intolerancia hacia situaciones que si miramos detalladamente no justifican una respuesta agresiva ni desmedida. Muchos hablan al respecto, pero nadie asume la responsabilidad que puede caberle, y tal vez sea el momento de empezar por casa, por nosotros mismos.

De la escritora Melody Beattie, de su libro ‘El lenguaje del adiós’, quiero compartir un texto para reflexionar sobre el tema.



Tolerancia

Practica la tolerancia.
Toleramos nuestros arranques, nuestros sentimientos, nuestras reacciones, nuestras peculiaridades, nuestra humanidad.
Toleramos nuestros altibajos, nuestra resistencia al cambio, nuestra naturaleza batalladora y a veces difícil.
Toleramos nuestros miedos, nuestros errores, nuestra tendencia natural a escondernos de los problemas y del dolor.
Toleramos nuestra vacilación a acercarnos a la gente, a mostrarnos, ser vulnerables.
Toleramos nuestra necesidad de sentirnos a veces superiores, avergonzados y compartir ocasionalmente el amor como iguales.
Toleramos la forma como progresamos, unos cuantos pasos adelante y dos para atrás.
Toleramos nuestro deseo instintivo de controlar y cómo renuentemente aprendemos a practicar el desapego.
Toleramos la forma como decimos que queremos amor, y luego a veces hacemos que se alejen los demás.
Toleramos nuestra tendencia a volvernos obsesivos, a olvidarnos de confiar en Dios y, ocasionalmente, a quedarnos atorados. Hay algunas cosas que no toleramos. No toleramos conductas abusivas o destructivas en contra de los demás o de nosotros mismos. Practiquemos una sana, amorosa tolerancia hacia nosotros mismos, dijo un hombre.
Cuando lo hagamos, aprenderemos a tolerar a los demás. Luego, vayamos un paso más allá. Aprendamos que toda la humanidad que estamos tolerando es lo que nos hace bellos a nosotros y a los demás.
Hoy seré tolerante conmigo mismo. A partir de ello, aprenderé a ser adecuadamente tolerante con los demás.
… …

La tolerancia es un valor básico, y tal vez esta práctica parezca poco efectiva, pero si probamos estaremos poniendo nuestro humilde aporte a la causa por una sociedad mejor, comenzando por mejorar nuestra vida.

“Se flexible como un junco, no tieso como un ciprés.”
El Talmud – texto principal del judaísmo

viernes, 15 de enero de 2016

Ser fuertes - ... una exigencia con nosotr@s mismos?

“El fuego prueba el oro; la miseria los hombres fuertes.”
Séneca - Filósofo latino (2 AC-65)

La vida es exigente, nos obligamos a nosotros mismos, pero no siempre podemos con la carga, y nos sentimos al límite de nuestras fuerzas. Eso no es bueno ni malo, es natural, no tenemos superpoderes, y es bueno permitirnos flaquear de vez en cuando, darnos espacios para reflexionar, darnos tiempo para recuperar fuerzas y continuar caminando.

La escritora estadounidense contemporánea Melody Beattie, en su libro ‘El lenguaje del adiós’, nos dice sobre esa fortaleza que pretendemos tener.

Fortaleza

"No siempre tenemos que ser fuertes para ser fuertes. A veces, nuestra fortaleza se expresa siendo vulnerables. A veces, necesitamos deshacernos en pedazos para rehacernos, y seguir sobre el camino.
Todos tenemos días en que no podemos empujar más duro. En que no podemos contener las dudas en nosotros mismos, en que no podemos dejar de concentrarnos en el miedo, en que no podemos ser fuertes.
Hay días en que no podemos concentrarnos en ser responsables. Ocasionalmente, no queremos quitarnos el pijama. A veces, lloramos delante de los demás. Exponemos nuestro cansancio, nuestra irritabilidad o nuestra ira.
No tienen nada de malo esos días. No tienen nada de malo. Parte de cuidar de nosotros mismos significa darnos permiso de "deshacernos" cuando lo necesitamos. No tenemos por qué ser torres perpetuas de fortaleza. Somos fuertes. Lo hemos probado. Seguiremos siendo fuertes aunque tengamos el valor de permitirnos sentirnos temerosos, débiles y vulnerables cuando necesitamos experimentar esos sentimientos."

… …

Vivamos al ritmo que podamos, sabiendo que habrá momentos y circunstancias en que deberemos hacer un alto, lloremos cuando sea necesario, aceptemos el miedo, soltemos la culpa, descarguemos la ira, no neguemos los sentimientos y las emociones que muchas veces nos harán sentir extenuados. Parar para reacomodarnos, pedir ayuda, soltar responsabilidades, cuidar de nosotros, aprender a aceptar y agradecer  y encontrar el equilibrio es saludable, está dentro de lo previsto, luego continuaremos apelando a esa fortaleza que nos sostiene, aunque a veces nos creamos sin fuerzas.

imagen: Cesare Laurenti


“La fortaleza de los hombres juiciosos no es más que el arte de encerrar el propio desasosiego dentro del corazón.”
François de la Rochefoucauld - escritor, aristócrata y militar francés (1613-1680)