"Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.”
Khalil Gibran -
poeta, pintor, novelista y ensayista libanés ( 1883 - 1931 )
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martes, 10 de mayo de 2016

Refugio necesario - esas personas imprescindibles

“El verdadero amor no es otra cosa que el deseo inevitable de ayudar al otro para que sea quien es.”
Jorge Bucay – psicodramaturgo, terapeuta gestáltico y escritor argentino contemporáneo 

Hay personas que viven con limitaciones, que sufren privaciones, que se ven marginados, vulnerables e indefensos, que quieren ser felices y no encuentran como, hay otras que por el contrario -aún en situaciones similares- pueden brindar una mano que sostiene, una palabra alentadora, compartir su lugar y su peripecia vital, y siempre tienen la capacidad de contener y brindarse a los demás.

Los hay tambien que en situaciones normales, se ven sorpresivamente expuestos a accidentes, pérdidas, enfermedades y se deprimen sin encontrar asideros para seguir adelante, y tambien en esos casos aparecen esas otras personas que dan lo mejor de sí, que con su calidez ayudan a restaurar heridas en los otros, que tienen la capacidad de acompañar, de arropar a quien lo necesita, espontáneamente sin esperar nada a cambio. 

El escritor, publicista y redactor contemporáneo Stephen Littleword las describe de ésta manera: 

"Algunas personas son un refugio, una casa. Casa donde descansan los pensamientos, donde no hay que calcular, medir, sopesar. Una casa donde puedes poner en pijama la mente, los reflejos y disfrutar de la calidez de una chimenea encendida, Es el corazón. Hay personas tan, tan cercanas que son casa, calor, chimenea encendida. ...".

A veces nos sentimos perdidos, desorienrtados, sin ánimo ni voluntad, y necesitamos de alguien que nos abrace, alguien cercano que nos escuche, nos ayude a reflexionar, a ver con claridad, nos permita tomar un descanso para recuperar fuerzas y nos aliente para seguir sin rendirnos.

Esas personas existen, tienen ese algo que las hace especiales, hacen magia, brindan apoyo y confianza, te tocan el corazón y ayudan a reconstruir los trocitos en que nos hemos convertido. Personas que te movilizan por dentro y te acarician el alma, que ayudan a transitar los avatares de la vida, dando esperanzas, logrando que olvidemos sinsabores y dolores.
"Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas. Gente a quien los golpes duros de la vida les enseñaron a crecer con toques suaves en el alma."
Mario de Andrade - poeta, ensayista, novelista y musicólogo brasileño (1893-1945)

martes, 1 de septiembre de 2015

Acompañar, contener, estar ... - aliento que fortalece el espíritu

"Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano."
Martin Luther King -  Religioso estadounidense (1929-1968)


En un instante la vida puede cambiar, para cualquiera de nosotros, sin importar edad, etnia, clase social, nivel cultural, y de ello no nos damos cuenta hasta que sucede. Si razonamos sabemos que la posibilidad existe, pero la descartamos pensando que las desgracias les suceden a otros y nos aferramos a la idea de que a nosotros si pensamos positivamente no nos va a pasar nada que podamos lamentar.

Hacemos planes para el futuro, dejando de mirar que sucede en nuestro entorno, sin embargo, accidentes, situaciones fortuitas, enfermedades, son situaciones que escapan a nuestro control, que pueden convertirse cuando menos lo esperamos en un presente doloroso, cambiando el proyectado futuro en un momento.

Cuando nos enfrentamos a hechos de ésta naturaleza, cuando las fuerzas y el coraje son insuficientes, tenemos la necesidad de sentirnos acompañados y sostenidos por el afecto de quienes nos rodean, familia y amigos. Ellos no pueden volver atrás la realidad, no nos devolverán el trabajo perdido, ni la salud de quien enfermó gravemente, o las circunstancias por las que atravesamos, frente a un accidente, en ocasiones irreversible.

Sin embargo saber que están allí, que podrán sostener nuestra mano, que tratarán de contener nuestra angustia o acompañar nuestro llanto, es todo lo que necesitamos para que la desolación, el dolor, la tristeza, se sientan -en alguna medida- mitigados. Nuestra razón sabe, que las personas idóneas para resolver cada situación, estarán en el lugar indicado para llegar al mejor término, pero nuestros sentimientos piden el apoyo y acompañamiento de los afectos, para transitar las emociones de las que, sólo somos conscientes en casos extremos.

Recordemos que hay momentos, en los que seremos inútiles para resolver un problema, y seguramente así nos sentiremos -totalmente inútiles frente a la contundente realidad-, pero acompañar dando una palabra de aliento, un abrazo, o sólo con nuestra presencia silenciosa, es todo lo que el otro necesita de nosotros, ...y tal vez en algún momento seamos nosotros quienes estemos en la circunstancia de necesitar que alguien nos abrace y nos contenga, brindándonos la fortaleza y el apoyo con que seguir adelante.

No son necesarios, estudios especiales, ni títulos universitarios, tu eliges tus actos, actitudes y decisiones, para dar apoyo a quien se siente vulnerable, en un momento difícil, sólo hay que ser sensible a lo que el otro siente, estar dispuesto a poner en funcionamiento el corazón y dejarse llevar por los sentimientos, hacerlo será nuestra mayor satisfacción, gratificará el alma y nos hará sentir mejores seres humanos.

Imagen: Mojca Cvirn

"Los amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba / engánchalos a tu alma con ganchos de acero."
William Shakespeare - Escritor británico (1564-1616)