Dice el mexicano Octavio Paz (Nobel 1990) en 'La casa de la presencia' (prólogos de sus Obras completas): ‘Sabio y caprichoso como el viento, el tiempo parece que no sabe lo que hace y, no obstante, pocas veces se equivoca.’
Tiempo histórico como secuencia de eventos y procesos a lo largo de la historia y tiempo cronológico como medida universal con la que cuantificamos lapsos que podemos controlar con relojes y cronómetros.
Pero mas importante aún, tiempo como esa fuerza compleja, enigmática, cambiante, impredecible, que se mueve en un solo sentido, no regresa ni acepta argumentos que lo detengan, ese ojo que todo lo ve, que aún sin un propósito, sin aparentarlo, termina siendo un juez infalible que revela la verdad, colocando las cosas en su justo lugar.
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